La cerveza Heineken comenzará a usar energías renovables para su producción

Blanca Brambila, gerente de Sustentabilidad de CM/Heineken, actualmente se están evaluando a diferentes empresas para producir energía a través de fuentes renovables.

Heineken, considerada como la primera cerveza lager premium de Holanda, ha alcanzado las tierras mexicanas a través de la cervecera mexicana Cuauhtémoc Moctezuma –CM–. Desde 1890, esta fusión ha creado alrededor de 13 marcas y 20 productos cerveceros, convirtiéndola así en una de las empresas más importantes de la industria cervecera a nivel mundial. 

 

 De acuerdo con su reporte de sustentabilidad del 2015, CM/Heineken ha impulsado seis principales áreas para alcanzar sus metas propuestas para 2020:

 

– Protección del agua, cuyo consumo en el 2015 fue de 3.3hl/hl, superando la meta de 3.5hl/hl para 2020 a nivel global;

– reducción de emisiones de CO2 hasta en un 10 por ciento en comparación con las emisiones de CO2 del 2014; 

– abastecimiento responsable a través del Código de Proveedores;

– consumo inteligente a través de programas como Mesero Responsable, Conductor Designado y No te hagas güey –en conjunto con Cerveceros de México– para promover el consumo responsable de alcohol en mayores de 18 años;

– comunidad brindando programas y becas de educación a través de la escuela de música Studio CM, Fondo de Becas con el TEC de Monterrey y la Universidad de Yale, y el programa Gimnasios al Aire Libre que se ha encargado de instalar 57 gimnasios en 21 estados del país; 

– salud y seguridad. 

 

El objetivo de CM/Heineken es convertirse en la cervecera más verde del mundo; por tanto, ha decidido que 2/3 partes de la energía eléctrica que utiliza provendrá de fuentes renovables. Para lograrlo, evaluará a las empresas locales que se conviertan en proveedores como parte de su estrategia de sustentabilidad hacia el 2020. 

Blanca Brambila, gerente de Sustentabilidad de CM/Heineken, actualmente se están evaluando a diferentes empresas para producir energía a través de fuentes renovables: “Estamos analizando diferentes opciones y lo que sucede es que estas empresas generan dicho recurso, lo ponen en la red nacional y nosotros contratamos energía que proviene de esas fuentes. Estamos en el proceso para definir quienes pudieran ser nuestros proveedores.” El objetivo es lograr que el 35 por ciento del recursos provenga de energías limpias y así reducir las emisiones de carbono mediante un 40 por ciento menos en la cadena de producción, 50 por ciento en refrigeración y 20 por ciento de distribución. 

 

 

 

Para lograrlo, el gerente de Ingeniería de Plantas y Sustentabilidad, Hugo Martínez, informó que actualmente se utilizan 3.3 litros de agua por litro de cerveza, pese que la media internacional de Heineken es de 3.7 litros. Además, que se están implementando embarques marítimos para exportar productos a la Costa Este de EE.UU., para reducir el transporte por tierra: “Enviar un hectolitro de producto por tierra representa una emisión de 3.14 kg de CO2 equivalente. En contraste, enviarlo en un contenedor marítimo causa 2.08 kg de CO2 equivalente.”

Brambila concluye en el reporte de sustentabilidad de CM/Heineken, la empresa ha logrado mejorar su servicio al cliente y el control de inventarios en las exportaciones hacia EE.UU. 

En México, las cervezas Sol, XX y Tecate. 



Una flor para la naturaleza: minas de carbón abandonadas serán ahora fuente de energías limpias

En una vuelta de tuerca asombrosa, minas abandonadas se transformarán en granjas de energía solar para suplir a la anticuada industria energética del carbón.

Las minas de carbón abandonadas están siendo transformadas en granjas de energía solar alrededor del mundo. En ellas –y en sus alrededores– se instalarán cientos de paneles fotovoltáicos, los cuales se beneficiarán de ventajas adicionales que la infraestructura de las minas les proveerán. Se trata de un gran salto hacia el cambio de mentalidad, que comienza por deconstruir la idea de los lugares que más contaminación ejercen en el planeta, como es el caso de las minas, y termina por dotar a estos espacios de un novedoso significado, que en esencia devuelve a las civilizaciones un concepto fundamental para la supervivencia: la sustentbilidad.

No deja de ser paradójico –y hasta cierto punto, poesía a partir de la decadencia–: de donde se extraía la materia prima del combustible más contaminante (la cual produce la menor cantidad de energía y la mayor cantidad de contaminación por kilogramo) se producirán ahora miles de watts de energías limpias.

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Países como China, Alemania y Gran Bretaña están realizando proyectos de granjas solares para reactivar los terrenos abandonados de las minas, donde no obstante el fin seguirá siendo el mismo: dotar de energía eléctrica a las ciudades. En Huainan, China, la más grande de estas nuevas granjas solares ha echado a andar, y se espera que para mayo de 2018 brindará electricidad a casi 100 mil hogares.

Alemania, que ocupa el tercer lugar en instalación de paneles fotovoltáicos en el mundo, también está trabajando para convertir una mina de carbón con medio siglo de historia en una planta de energía renovable. La planta alimentará 40,000 hogares con energía de paneles solares y turbinas eólicas. La mina de carbón, ubicada en el noroeste del país, se cerrará el próximo año para dar seguimiento a este proyecto sustentable. 

En Estados Unidos –que ocupa el cuarto lugar en instalación de estos mismos paneles–, Berkeley Energy Group planea convertir una mina a cielo abierto en una planta de energía solar que podría producir entre 50 y 100 MW de energía para 2018.

Así, estos países transforman las lúgubres minas abandonadas, aprovechando su profundidad y sus túneles para volverlos gigantescos dispositivos de almacenamiento para contener energía renovable.

Estas minas no dependen sólo de los días despejados

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La energía solar depende, sobra decirlo, del Sol. Pero las minas resultan una insospechada solución a la dependencia de éste para proveer electricidad, haciendo posible acumularla para brindar electricidad las 24 horas. Esto es gracias a que los profundos pozos de las minas serán aprovechados por plantas de bombeo hidráulico, lo que permitirá almacenar la energía recolectada por los paneles. En el caso de la granja solar de Huainan, se han instalado paneles fotovoltaicos flotantes en el lago artificial contiguo a la mina, lo que supone ventajas adicionales, como menor evaporación y un mantenimiento más sencillo, así como el la utilización de agua que de otra forma no podría reciclarse.

Aunque todavía en 2012 estaba en cuestionamiento si estos proyectos funcionarían, las iniciativas alemanas, chinas e inglesas han mostrado ser fructíferas. Muy pronto, estas granjas solares podrían reemplazar a toda producción contaminante de energía, como la del gas shale.

 

Un dato interesante es que, para 2022, se planea que las fuentes de energía renovable crezcan en un 43% en todo el mundo. Esto equivale a la mitad de capacidad energética necesaria para revertir el uso de carbón.

La industria de la energía solar está creciendo en todo el mundo, con esfuerzos paralelos de países como la India, donde se encuentra el parque solar más grande del planeta. Además, se sabe que ha crecido en un 50% desde principios de siglo hasta ahora, y se espera que crezca mucho más, con iniciativas como las de estas “minas solares” que, más allá del futuro favorable que le depara a cientos de ciudades, está  acordando con la naturaleza un propósito bellísimo, la sustentabilidad de todos los seres vivos. 

 



La CDMX abrirá planta que transforma basura en energía: ¿qué implicaciones podría tener?

Transformar basura en energía, ¿es realmente sustentable?

Plantas de termovalorización es como se le llama al proceso mediante el cual se transforman los desechos en energía, mismos que de otra forma irían a parar a los rellenos sanitarios. El gobierno de la CDMX anunció su convenio con la empresa Veolia para construir en Bordo Poniente una de estas plantas; y no cualquiera, sino la más grande del mundo. Esta planta abastecerá de energía a las 12 estaciones del Metro con un costo de 2 mil 350 millones de pesos anuales durante 30 años.

Pero, aunque los rellenos sanitarios están lejos de ser una solución y han comprobado su nocividad, tampoco parecen serlo las plantas de termovalorización, cuya tecnología fue tachada por la Comisión Europea como limitada y como una opción poco favorable para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.

Sustentabilidad y energías renovables: temas fundamentales en la agenda de cualquier gran ciudad

El aprovechamiento de todo tipo de recursos, e incluso de desechos, se ha vuelto una práctica común en muchos países ante la catástrofe ambiental que enfrentamos a escala planetaria. Pero, cabe preguntarnos si estas acciones, que se llevan a cabo bajo el modelo económico neoliberal —el cual ha demostrado estar más preocupado por otras cosas que por el medio ambiente— serán realmente sustentables o no.

Basura-dependientes y sociedad de consumo

Una de las desventajas de este modelo de energía sustentable es que nos hace dependientes a una determinada producción de… basura. En Dinamarca y otros países nórdicos, estos convenios con empresas trasnacionales han implicado que se tenga que importar… sí: basura, lo cual sigue siendo visto como algo positivo, quizás porque han perdido de vista el problema de fondo y se han quedado sólo en la forma.

¿Por qué?

El problema va más allá de la sustentabilidad y nos conduce a un viejo concepto de la sociología: sociedad de consumo, que se define como “el conjunto de procesos socioculturales en que se realiza la apropiación y los usos de los productos o servicios”. Dicho término se puede aplicar a las consecuencias que la tecnología de producción del fordismo (producción en serie) ha ocasionado, pues la producción tan desmesurada de mercancias nos ha hecho ir de una crisis de sobreproducción a otra, lo que a su vez ha supuesto la profundización de la crisis ambiental.

Así, el reciclaje de basura parece ser una apología a la sociedad de consumo, o por lo menos una adaptación y normalización de algo que ha demostrado ser insustentable: nuestro nivel desaforado de consumo. Y quizás ese sea realmente el problema, el cual el gobierno de la CDMX está omitiendo, amarrándose —a ellos y a nosotros— a un convenio de 30 años que tal vez sea de por sí insustentable.

Además, no está comprobado el nivel de riesgo ambiental y a la salud que las plantas de termovalorización suponen. Se sabe, no obstante, que la quema de basura emite diversas sustancias a la atmosfera y que sus partículas afectan seriamente la salud. Frente estas cuestiones, ¿será que debió haber un debate más amplio e informado al respecto?

¿Cuál es la solución?

Quizás el proceso de aprovechamiento de la basura no sea del todo malo, tomando en cuenta que no nos podemos poner tan exigentes cuando el problema es tan grande; pero ciertamente no es una solución a largo plazo.

La cuestión está en pensar si es realmente necesario que cada mexicano genere más de medio kilo de basura al día, como asegura el INEGI, o si es posible reducir esta cifra con otras iniciativas que aboguen por una sociedad que genere la menor cantidad de basura posible. Sin duda es algo que puede pasar por nuestra mente cada vez que pedimos un atole y nos dan un vaso de unicel, o cuando usamos platos desechables por la pereza de lavar.

¿Es realmente necesario que individuos y empresas generemos tanta basura? 

*Imágenes: 1)Posta 2)Peter Nicholls 3) Renueva