Estas 5 sencillas actividades te ayudarán a activar la glándula pineal (o el tercer ojo)

Los impulsos energéticos de la glándula pineal permiten entrar en un flujo geomagnético de la tierra como si estuviésemos en “sintonía”.

También llamado como “el apéndice del cerebro”, la glándula pineal ha sido considerada como el portal hacia el alma o el reino superior en donde se albergan fluidos vitales y, como algunos científicos mencionan, el origen de las enfermedades mentales. Tiene una forma de guisante cónico, y se encuentra  en el techo ventrículo del cerebro –detrás de la raíz de la nariz, en un pequeño lago de líquido cefalorraquídeo. 

Por 1630, René Descartes escribió acerca de cómo la glándula pineal era el asiento del alma: este peculiar lugar de la residencia del alma es el Conarium, o Glandula Pinealis, un cierto núcleo que semeja un cono de pino, ubicado entre los ventrículos del cerebro”. Además, los más inteligentes son quienes poseen una glándula pineal más móvil, pues ésta se activa por el movimiento de la energía. 
 
Inclusive, para algunas disciplinas, la glándula pineal también es llamada “el tercer ojo”, el cual abre abre puertas a otras dimensiones, activándose mediante la realización de ejercicios o meditaciones guiadas. A continuación de compartimos sencillos métodos para activar la glándula pineal
 
Meditación. Al sentarse cómodo, espalda recta y con los ojos cerrados, enfoca tu atención a la respiración profunda dejando que los músculos se relajen. Eventualmente piensa en la glándula pineal: “glándula como si fuera un foco dentro de tu cerebro, una lámpara que debes encender. Préndela. Ahora ya está activada, piensa en todos sus beneficios, como en la antigüedad, cuando los chamanes la activaban para curar enfermedades, fobias, depresiones. Sumado a esto, tu imaginación aumentará y utilizarás más de tu propia energía, por lo que te sentirás lleno de vida, luz y paz espiritual.”
 
DMT –dimetiltriptamina–, también conocida como la molécula espiritual que se libera en la fase de movimiento ocular rápida –cuando dormimos–. La planta de la ayahuasca también libera el DMT. A continuación te compartimos los sorprendentes beneficios de la Ayahuasca en el cuerpo
 
glandula pineal, tercer ojo, puerta del alma
 
El happy tea, o flores de la pasión –análogos de pinolina– y St. John’s Wort. No es recomendable beber más de tres o cuatro tazas de este té al día. La pinolina es un inhibidor de monoamina oxidasa que funge como elevador de neurotransmisores como la serotonina y endorfinas. 
 
 
Melatonina, o la hormona del sueño. Se trata de un antioxidante con efectos “antivejez”, regulación corporal y mejoría de los patrones de sueño. Consumir un suplemento con melatonina puede mejorar el estado de ánimo y la empatía, y por tanto los vínculos afectivos. Lo ideal es tomar el suplemento antes de ir a dormir –evitando que sea antes del trabajo o un evento importante–. 
 
Yoga. De acuerdo con un estudio realizado en la Universidad de Wisconsin-Madison, la yoga estimula cada glándula del cuerpo, principalmente la pituitaria y la pineal. Esto provoca una experiencia similar al alucinógeno dimetiltriptamina –DMT, por sus siglas en inglés– de la ayahuasca.
 
Los impulsos energéticos de la glándula pineal permiten entrar en un flujo geomagnético de la tierra como si estuviésemos en “sintonía”. Y conforme más conscientes nos hacemos, mayor es nuestra habilidad para manifestar nuestros grandes sueños. Gracias a la conectividad con la naturaleza a través de la glándula pineal y la fluidez de nuestra mente-cuerpo-sueños, nos permitimos formar parte de una globalidad; esto, en consecuencia, nos hace ser más atentos por la unidad y procurar un mundo más saludable, armonioso y feliz. 
 


“El libro de la madera”, un manual sensible para el amante de la leña

Literatura y naturaleza: el arte de contar la historia de la leña en Noruega.

A veces son personajes inspirados en la vida diaria, a veces son animales –como el caso de El viejo y el mar, Moby Dick o Lobo estepario. También hay escritores capturados con elementos del paisaje, un río, árboles, que se presentan en la vida y reviven nuestra comunicación con la naturaleza. La literatura da voz a lo inimaginable, especialmente a aquello que está a punto de perderla.

libro de la madera-Norwegian Wood

Algo así le ocurrió a Lars Mytting, un autor noruego que se adentró en el bosque de la escritura para hablar de la leña. En pleno siglo XXI este autor contemporáneo le rinde homenaje a la naturaleza y, como él dice, a su “laborioso acto de amor”, con su libro (El libro de la madera).

El libro de la madera bosques Noruega Lars Mytting

Leemos historias para vivir y revivir con otros tiempos y lugares lejanos y desconocidos o reconocibles y cercanos. Leer es íntimo y a la vez colectivo. A veces los pasamos por alto, pero aún en las tareas más rutinarias, leemos porque queremos entender, porque no queremos dejar de buscar, porque deseamos encontrar el camino a casa o porque queremos conquistar otros países.

Al leer ponemos otro ritmo a nuestras reflexiones y somos muchos personajes. También leer nos seduce por la empatía hacia héroes y heroínas, porque durante el tiempo que transcurre cada página también los lectores dejan de ser anónimos para convertirse en testigos de algo universal.

libro de la madera-Norwegian Wood

Mytting escogió hablar de leña y bosques en tiempos críticos de cambio climático. Nos deja una lección: revalorar el fuego, las cosas que hacen que una casa sea un hogar. Los mismos libros hacen más habitable y más hogareño los lugares que habitamos.

En detalles se reencuentra el sentido que une a la humanidad, como lo expresa el poeta, también noruego, cuando escribe versos sobre el aroma de la leña para decirnos que, “aún hay en el mundo algo digno de confianza.”

libro de la madera-Norwegian Wood

Naturaleza y libros, ¿no es eso lo que hace a la humanidad digna de confianza? En tiempos descubrimientos y aceleración y multitecnologías seguimos conviviendo con fauna y flora, seguimos siendo como unas células sociales agrupadas en torno a la fogata. Necesitamos de herramientas sofisticadas, pero también del hacha para mantenernos calientes. Las ciudades masivas también pueden hacernos sentir a la intemperie, también pueden ser inhóspitas, como antaño lo fueron las tundras, las selvas, los bosques.

Los libros también pueden ser una metáfora de hachas, nos acompañan para salir de la ignorancia, para encontrar las chispas de sabiduría.

 



Orgía de luz: miles de luciérnagas se reúnen para aparearse en los bosques de Japón

Fertilidad, luz y movimiento, todo en un bosque. No muchos escenarios parecieran más atractivos que este, y cuando observamos lo que ahí ocurre entonces se cumplen las expectativas. En el bosque de Nagoya, Japón, durante una corta temporada al año, entre junio y julio, se reúnen cientos de miles de luciérnagas para aparearse, particularmente tras […]

Fertilidad, luz y movimiento, todo en un bosque. No muchos escenarios parecieran más atractivos que este, y cuando observamos lo que ahí ocurre entonces se cumplen las expectativas. En el bosque de Nagoya, Japón, durante una corta temporada al año, entre junio y julio, se reúnen cientos de miles de luciérnagas para aparearse, particularmente tras las tormentas eléctricas.

El espectáculo que se genera con esta danza de amor bio-lumínico es evidentemente onírico. Un sueño finamente confeccionado para estimular los sentidos y acariciar la imaginación, para transportarte a tu niñez o propulsarte hacia un destino incierto pero precioso; todo cortesía de uno sólo de los incontables discursos estéticos de la naturaleza.

Takaaki Ishikawa, autor de algunas de las imágenes que aquí te compartimos, lleva retratando luciérnagas durante años.

Las luciérnagas son criaturas muy delicadas, así que es importante no atraparlas o molestarlas. Cuando alguien ve mis fotografías con frecuencia refieren a escenas que verían en sueños. Yo encuentro a las luciérnagas muy encantadoras. 

Imágenes de larga exposición para grabar en tu memoria las coreografías de las luciérnagas (y recordar que la magia está ahí afuera, siempre latiendo)

 

Imágenes: Kei Nomiyama, 1 y 2; Takaaki Ishikawa, 3-5