Comienzan las consecuencias en la salud por contaminación y polvo en México

Inhalar regularmente el gas NO2 en la contaminación se ha relacionado con problemas respiratorios y cardíacos, e inclusive con muerte prematura (2010).

Imagen principal: imer.mx

Las alergias parecen ser sólo el principio de las consecuencias de contaminación y polvo en las calles del Valle de México. Los principales síntomas que la población capitalina presenta son: tos, estornudos, congestión y escurrimiento nasal, ojos rojos e hinchados, prurito, dificultad para respirar e inclusive crisis de asma. 

De acuerdo con los reportes de King’s College London, inhalar regularmente el gas NO2 en la contaminación se ha relacionado con problemas respiratorios y cardíacos, e inclusive con muerte prematura (2010). Y en México, más de 8 millones de personas están expuestas a niveles superiores de tóxicos en el aire, registrando anualmente 22 mil muertes prematuras y 23 mil ingresos hospitalarios asociados con un aumento de contingencias ambientales. 

El coordinador de Transporte Eficiente de El Poder del Consumidor, Daniel Zamudio, explicó que en los últimos años, los capitalinos se han enfrentado a graves daños del sistema respiratorio, pues “hay un índice altísimo de eventos de asma, infecciones respiratorias, se bajan las defensas y somos más propensos a virus como el Zika, o el de la influenza”; además de problemas cardiovasculares, derrames cerebrales y obstrucción en vías y coágulos

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Si de por sí la exposición permanente al dióxido de nitrógeno, dióxido de azufre, monóxido de carbono y plomo tiene consecuencias graves en la salud, en las personas sensibles a alérgenos incrementa la hiperreactividad en los órganos. Es decir que la predisposición genética –la hipersensibilidad– frente a los contaminantes en el aire, desencadena episodios sintomáticos y enfermedades respiratorias como: rinitis alérgica,  sinusitis, bronquitis, asma, enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) y cáncer de pulmón

Fernando Iduñate Palacios, médico alergólogo con sub-especialidad en alergología pediátrica, inclusive advierte que los síntomas de las personas que tienen una alergia respiratoria –como por ejemplo, rinitis alérgica– pueden comenzar o empeorar, por la exposición a irritantes, contaminantes y polvos que dañan potencialmente las vías respiratorias.

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Respirar el aire en la CDMX equivale a fumarse 40 cigarros al día

“No hay sólo ciudadano en toda la Megalópolis que respire buena calidad del aire.”

En los últimos años varios estudios científicos han señalado la toxicidad de la contaminación en la salud, principalmente en los sistemas respiratorios y cardíacos. De hecho, en 2010, una investigación de King’s College London concluyó que la inhalación regular del NO2 en la contaminación se relaciona con la muerte prematura; mientras que otra de la Universidad de Lancaster (2016), señaló que pequeñas partículas de metal desprendidas de los gases de escape de los automóviles pueden afectar negativamente el tejido cerebral, y por tanto facilitar la presencia de enfermedades neurodegenerativas. 

En la Ciudad de México, la mala calidad del aire ha afectado la salud de sus habitantes. Según el Taller de Calidad del Aire, en palabras de Martín Gutiérrez Lacayo, secretario ejecutivo de la Comisión Ambiental de la Megalópolis –Came–,”El año pasado, la Ciudad de México registró 212 días con mala calidad del aire, y en cada uno de estos, los ciudadanos respiraron contaminantes equivalentes a fumarse 40 cigarros al día.” Es decir que “no hay sólo ciudadano en toda la Megalópolis que respire buena calidad del aire.” 

Es decir que en los seis estados que integran la Came, entre ellos se encuentra la CDMX, habitan 29.7 millones de personas que respiran mala calidad del aire, enfrentándose a numerosas enfermedades respiratorias, cardiovasculares e incluso cerebrales. Gutiérrez Lacayo explicó que existe “un vínculo entre las muertes en esta región, las afectaciones que son de carácter paulatino,” y la contaminación. Para él, “la gente se muere por esto: en el Valle de México se calcula que son más de 9 000 personas que fallecen todos los años” a causa de conjuntivitis, neumonía y bronconeumonía. En total, 7 237 casos de asma, 844 156 casos de infecciones respiratorias agudas, entre otras, en pacientes como mujeres embarazadas, niños con problemas de asma o bajo peso. 

Los efectos en el cerebro de la contaminación ambiental en la salud encontradas en la Ciudad de México, están relacionadas con daños graves en la ciudad; por lo que se ha solicitado la intervención de la seguridad nacional, para así reducir los problemas en gastos médicos de la región. 

 

 

 



Esto le sucederá a tu cerebro si continúas viviendo en la contaminación de CDMX

Pequeñas partículas de metal desprendidas de los gases de escape de los automóviles, pueden llegar a afectar negativamente el tejido cerebral y facilitar la presencia de enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer.

Desde hace años, varios estudios internacionales, como el del King’s College London, han señalado que inhalar regularmente el gas NO2 en la contaminación está relacionado con problemas respiratorios y cardíacos, e inclusive con muerte prematura (2010). Esto ha fomentado que no sólo se realicen medidas preventivas para la salud, también estudios que profundicen el conocimiento sobre los efectos nocivos de la contaminación –en especial desde que la CDMX se ha enfrentado últimamente a numerosas crisis en la calidad del aire–. 

Ahora, de acuerdo con un estudio realizado por la Universidad de Lancaster, en Inglaterra, pequeñas partículas de metal desprendidas de los gases de escape de los automóviles, pueden llegar a afectar negativamente el tejido cerebral y facilitar la presencia de enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer. El hallazgo se llevó a cabo mediante un análisis de muestras de tejido cerebral de 37 personas: 29 de ellas, de entre 3 y 85 años, habían vivido y muerto en la CDMX; las otras ocho, habían vivido en Manchester, Inglaterra, tenían entre 62 y 92 años, y habían muerto a causa de enfermedades neurodegenerativas.

Los investigadores se centraron en el efecto en el cerebro de la contaminación ambiental en la salud; en especial el de las nanopartículas de magnetita encontradas en el aire de las calles más transitadas en Lancaster y frente a una planta de energía. Según Barbara Maher, principal autora del estudio, a la hora de estudiar el tejido cerebral, se encontraron las partículas de magnetita distribuidas entre las células: “Cuando hicimos una extracción de la magnetita había millones de partículas, millones en un solo gramo de tejido cerebral. Esas son millones de oportunidades para causar daños.”

Para Maher, este mineral puede estar en el cerebro de forma natural pero en pequeñas cantidades y bajo formas distintivamente lisas y redondas; lo cual sólo puede crearse en altas temperaturas del motor de un vehículo o los sistemas de freno: 

Son formas esféricas y tienen pequeñas cristalitas alrededor de su superficie, aparecen junto con otros metales, como el platino, que surgen de los convertidores catalíticos. […] Es la primera vez que vemos estas partículas de contaminación dentro del cerebro humano. Es un hallazgo que plantea toda una nueva área de investigación para entender si estas partículas de magnetita están causando o acelerando enfermedades neurodegenerativas.

Esto significa que los habitantes de la CDMX poseen niveles similares o más alto de magnetita. De hecho, el nivel más alto de magnetita que se descubrió de entre los cerebros donantes fue el de un mexicano de 32 años que murió en un accidente de tráfico. 

contaminacion cdmx

Las consecuencias de este tipo de contaminantes pueden ser variadas: desde problemas respiratorios, cardiovasculares hasta cerebrales. Sin mencionar a los emocionales. Para Maher, este tipo de contaminación, que puede quedar atrapada dentro de la nariz y dirigirse hacia los pulmones y corriente sanguínea hasta la corteza frontal del cerebro, se ha asociado altamente con enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer. 

Si bien los resultados no son concluyentes sobre esta hipótesis, se sabe ahora que la magnetita puede afectar significativamente la salud de la persona que se expone a ella. Para Clare Walton, de la organización Alzheimer’s Society, “Las causas de la demencia son complejas y hasta ahora no ha habido suficientes estudios que muestren si vivir en ciudades y en áreas contaminadas incrementa el riesgo de demencia”.

Frente a esto, Maher invita a realizar medidas de prevención que eviten el daño de la magnetita a la hora de su respiración; como por ejemplo: 

– Al caminar en una calle muy transitada, alejarse todo lo que se pueda del borde del andén;

– Si se camina en una calle inclinada, cruzarse hacia el lado donde el tráfico va hacia abajo ya que los vehículos que van de subida generan más materia particulada.

– A la hora de manejar, nunca pararse justo detrás de un auto. En tráfico pesado la mejor opción es tener un aire acondicionado en modo de recircular. Y siempre elegir la ruta para transitar por las calles alternativas.