Templo budista guardaba a cachorros de tigres en el congelador

Últimamente el templo ha sido investigado tras las sospechas de relacionarse con tráfico de animales y abuso del mundo animal, principalmente de estos felinos enormes.

Imagen: http://www.quieropuroviajar.com/

Apenas la semana pasada, las autoridades lograron rescatar numerosos tigres que se encontraban cautivos en un templo budista en Tailandia. De acuerdo con el director general del Departamento del Parque Nacional, Adirson Nuchdamrong, se han rescatado 61 tigres del templo, dejando a otros 76 ahí. 

De acuerdo con las investigaciones realizadas al respecto, la mayoría de los tigres estaban encerrados en los abades del templo, e inclusive recientemente se descubrieron 40 cachorros congelados en una de el congelador de la cocina del templo ubicado en la provincia de Kanchanaburi, en Bangkok. 

Últimamente el templo ha sido investigado tras las sospechas de relacionarse con tráfico de animales y abuso del mundo animal, principalmente de estos felinos enormes. Adisorn explica que los voluntarios extranjeros del templo comenzaron a explicar numerosas prácticas que se realizaban dentro del templo, como por ejemplo mantener congelados a los cachorros para usarse en la medicina tradicional china. 

templo tailandia

Por su lado, el templo publicó en la red social de Facebook que cuando los cachorros murieron, los monjes decidieron congelar sus cuerpos, junto con otras especies como el binturong, en vez de cremarlos. Sin embargo, el departamento encargado de la biodiversidad de la región, nunca habían conocido un caso similar: “El templo solía notificar cuando los tigres adultos, pero nunca de los cachorros.”

Es evidente que el bienestar ni la vida de los tigres no es una prioridad frente a la explotación comercial para el entretenimiento de los turistas; principalmente en una región que es mundialmente conocida por ser el accueil del tráfico de animales y productos de la selva –como el marfil–. Si bien se han tomado numerosas medidas al respecto, como realizar campañas para generar consciencia,  la realidad es que el cambio reside en cada uno de nosotros que asiste, sin saberlo o por negligencia, a templos de animales en donde afecta la vida de la biodiversidad del planeta. 

[Wildlife Friends Foundation]

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Concebir la energía eléctrica como derecho humano: una lección indígena

En Bolivia la energía eléctrica ya no es un servicio, sino un bien común al que todos podrán acceder.

Para los aymaras ­–la principal comunidad indígena de Bolivia– existe una relación profunda entre el mundo invisible y el mundo visible. Al primero le llaman ukhu pacha y al segundo kay pacha. La energía pertenece al mundo invisible e intangible, al ukhu pacha, y es el alimento del espíritu, o ayju. Este mundo invisible, donde se mueven las fuerzas energéticas, está lleno de poderosos simbolismos, y es el que provee de un equilibrio las relaciones entre las comunidades y la naturaleza, propias del mundo visible o kay pacha.

Esta rica cosmovisión ancestral es la que está moldeando toda una nación. Porque Bolivia es hoy un país dirigido en su mayoría por indígenas, los cuales se han adaptado de maneras muy resilientes y originales a las dinámicas de la vida contemporánea, sin dejarse absorber por nociones incompatibles con sus creencias.

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Así, las concepciones religiosas, éticas y productivas de los indígenas bolivianos están transformando muchas nociones. Incluso están redefiniendo la manera como nos relacionamos con “servicios” como la energía eléctrica.

Porque los pueblos indígenas en Bolivia han hablado: la energía eléctrica debe ser un derecho humano y formar parte del buen vivir.

Desde el 2009 existe una nueva constitución en el país andino, la cual fue el resultado de un largo proceso constituyente en el cual la sociedad se vio realmente representada. En la nueva constitución del Estado Plurinacional se estableció a la energía eléctrica, junto con otros servicios básicos, como un derecho humano.

Pero esto ha pasado de la tinta a ser una realidad concreta: los costos del bien común energético han bajado tanto que la tarifa eléctrica en Bolivia es la más baja de Sudamérica.

Y es que desde el 2006 –y tras algunas dificultades técnicas– se implementó la Tarifa Dignidad: un decreto que logró que sectores marginados –sobre todo rurales– pudiesen acceder a un consumo eléctrico de 70 kWh por casi la mitad de la tarifa que se había mantenido hasta entonces. Es decir: más energía a menor precio. Desde entonces la cobertura ha crecido un 20%, pues en 2005 ésta alcanzaba sólo al 70% de la población.

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Ahora, 90% de los bolivianos cuentan con energía eléctrica.

Y se prevé que para el 2025 el 100% de la población cuente con el bien común eléctrico.

Aún hace falta incrementar la producción de megavatios sin que eso implique subir los costos, así como fomentar que la energía eléctrica no dependa de ninguna fuerza económica, de manera tal que no se vea afectada por ninguna crisis. Por eso, otro objetivo será diversificar la matriz energética, pasando de la producción de energías subterráneas –a base de carbón– y de termoeléctricas, a energías sustentables como las eólicas y solares; esto como parte de una agenda que priorizará también el combate a la crisis climática.

Esto es expresión, una vez más, de una cosmovisión milenaria: porque para los aymaras la tecnología tiene que ser más orgánica, siguiendo los ritmos de la naturaleza y no de la eficiencia económica

La ONU reconoció a Bolivia como país líder en inversión en energía eólica.

Se espera que para el 2030 el 80% de la energía provenga de fuentes renovables.

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La radical lección de los indígenas bolivianos es que la energía no puede ser una mercancía, y ni siquiera sólo un subsidio, como han insistido las economías neoliberales. Se ha comprobado que algo tan fundamental como la energía eléctrica no puede dejarse en manos del azar –o en términos técnicos, de los flujos del precio y la demanda–, sino que debe ser gestionado por el Estado y la sociedad.

Es así que la energía tiene que considerarse un bien común y un derecho al que todos deben tener acceso. Porque la nuestra es una cultura de la energía desde tiempos inmemoriales. Y en la actualidad, es gracias a su forma eléctrica qur hemos podido reproducir nuestra existencia con una facilidad extraordinaria, cambiando nuestra forma de trabajar, de alimentarnos e incluso acelerando el aprendizaje colectivo a través de la tecnología.

Y a algo así no se le puede poner precio. No se puede comerciar con la energía eléctrica, pues al hacerlo estamos comerciando con la necesidad de la gente. Porque hoy, quien no cuenta con acceso a la energía eléctrica se vuelve una especie de exiliado de la sociedad: a quien se le niega la energía eléctrica se le está marginado e incluso violentado, colocándosele en desventaja frente a otros.

Por eso, y una vez más con su ejemplo vivo, los pueblos indígenas están iluminando el camino hacia la sociedad del futuro.

Sandra Vanina Greenham Celis
Autor: Sandra Vanina Greenham Celis
Colaboradora del proyecto político Colectivo Ratio. Le gusta potenciar la depresión en su psique consumiendo productos culturales de las postrimerías del siglo XX. Cree teleologicamente en el arribo de la humanidad al comunismo.


El sufrimiento de los manatíes de Florida, como el turismo los afecta (VIDEO)

Este timelapse demuestra cómo estos gentiles animales marinos sufren y son maltratados por ser una atracción turística.

Pocos animales son tan nobles, simpáticos o entrañables como los manatíes. Tímidos por naturaleza, estos animales principalmente herbívoros han sufrido bastante a causa de nuestra fascinación con ellos. Ya sea mutilados por las aspas de botes motorizados, torturados por ignorantes turistas en playas o simplemente víctimas de la contaminación, las “vacas del mar” han sido obligadas a habitar espacios increíblemente pequeños.

Un timelapse tomado en Florida por  Cristina Mittermeier, una fotógrafa ambientalista y Neil Ever Osborne nos muestra la cruel manera en la que estos Sirenios son acorralados por turistas en su hábitat natural.

Mittermeier apunta que la estámpida de estos es causada por un ruido en la costa, y que los manatíes son obligados a lidiar con este tipo de estrés todos los días. Quizá el video pone en evidencia el enorme egoísmo humano: pensamos primero en nuestro entretenimiento y luego en el bienestar de otras criaturas.