Los ojos de Berta están cerrados… los del mundo deben abrirse

Todos podemos sumarnos. Hagamos eco de la demanda: #JusticiaParaBerta en redes sociales, o físicamente en la sede diplomática.

¿Podría alguien decir que el asesinato de alguien, que la pérdida de una vida “valió la pena”? ¿Quién…cuántos están dispuestos a arriesgarlo todo por un bien común? ¿Es posible que en nuestros tiempos la lucha social, ambiental, tenga como respuesta la represión y la muerte?

Berta Cáceres fue una de esas pocas personas dispuestas a luchar, lo hizo en contra la represa de Agua Zarca, en el Río Gualcarque, en Honduras, río sagrado y vital para las comunidades indígenas y fue asesinada el pasado 2 de marzo. Y no, su asesinato, ninguna muerte “vale”, pero los ciudadanos del mundo podemos ofrendarle un poco de conciencia, podemos sumarnos a defensa del medio ambiente, y exigir justicia para Berta, no permitir que esta ni ninguna injustica contra los luchadores sociales se olvide, se duerma, se silencie.

Si como sociedad no abrimos los ojos y entendemos que proteger los recursos no era responsabilidad sólo de Berta, sólo de unos cuantos, sino de todos; si no alzamos la voz y denunciamos y exigimos justicia para Berta, mañana su nombre quedará enterrado debajo del nombre del siguiente ambientalista asesinado. Es hora de respaldar su lucha.





ext-align: justify;”>Sus ojos se cerraron. Es hora de que los nuestros se abran.

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www.latribuna.hn

El Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras está convocando a una acción global para exigir justicia en el asesinato de Berta Cáceres.

Desde México, diversas organizaciones como Greenpeace, Amnistía Internacional, Bios Iguana, Despertemos Humanidad, Jóvenes ante la Emergencia Nacional, Movimiento Mexicano de Afectados por las Presas y en Defensa de los Ríos (Mapder), Otros Mundos, y Red Mexicana de Afectados por la Minería (Rema), harán presencia este miércoles 15 de junio en punto de las 10:00 am en la embajada de Honduras, ubicada en la calle Alfonso Reyes #220, en la colonia Condesa.

Todos podemos sumarnos. Hagamos eco de la demanda: #JusticiaParaBerta en redes sociales, o físicamente en la sede diplomática.

Hagamos que el embajador de Honduras en nuestro país, Alden Rivera Montes, escuche y lleve nuestra voz en demanda de que el Estado de Honduras acepte una comisión independiente para investigar y esclarecer el asesinato de Berta Cáceres a través de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). Entre más seamos, será más difícil ignorarnos.

También exijamos el cierre inmediato del proyecto hidroeléctrico “Agua Zarca” y que se e cancele la concesión otorgada a la empresa DESA para el desarrollo del proyecto hidroeléctrico “Agua Zarca”.

Finalmente solicitemos una política integral, para garantizar que episodios de esta naturaleza no vuelvan a ocurrir, con vistas a preservar el patrimonio ambiental y social del país.

La demanda de justicia para Berta no termina cuando el mitin se levante, sigue y se extiende a través de la siguiente página. Entra y firma.

No permanezcamos indiferentes. En 2015 Berta recibió el Premio Goldman, uno de los máximos reconocimientos por la defensa de medio ambiente, ahí dijo: “¡Despertemos humanidad, ya no hay tiempo!.

Twitter del autor: @PrensaGPMX






¿Cuántas personas se necesitan para iniciar una revolución de conciencia? (Video)

¿Se necesita un número específico de personas para hacer una modificación de creencias y crear un cambio social? La ciencia dice que sí.

¿Cuántos activistas se necesitan para cambiar el mundo? Esta es una pregunta que, hasta hace poco, nadie podía responder. Sin embargo, en un estudio reciente, investigadores de la Universidad de Pensilvania y la Universidad de Londres encontraron que el número más probable es 25%.

 

El 25% de activistas, o uno de los requisitos para un cambio social

Últimamente se han visto cambios en las opiniones de la sociedad, desde los derechos de los homosexuales hasta la igualdad de género, las posturas han cambiado drásticamente alrededor del mundo.

No obstante, nunca se ha definido si existe un número específico de personas que se requieran para impulsar estos cambios desde los márgenes sociales y convertirlos en una tendencia mundial.

Gracias al estudio publicado en la revista Science, ahora se estima que la participación necesaria para detonar un cambio es del 25% de un grupo. Según dicha investigación, esta es la porción de participación que se necesita para adoptar una nueva norma social y crear un punto de inflexión que provoque que todos los integrantes del grupo la sigan.

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Sobre el origen del número mágico para el cambio 

Durante el estudio, los investigadores crearon una serie de pequeñas comunidades en línea, de 20 personas, y les pagaron para ponerse de acuerdo en torno a una norma social (en este caso, era el nombre de una persona en una imagen).

Una vez que cada grupo estuvo de acuerdo, le pagaron a unas pocas personas selectas de esos grupos para impulsar el cambio. Este grupo varió en tamaño, pero se dieron cuenta de que si el 25% de los individuos presionaba por una nueva etiqueta, ésta iba siendo aceptada más rápidamente y en masa.

El resultado más interesante que arrojó el estudio es que la presión social para cambiar era tan grande que incluso el 75% de los miembros restantes, a quienes les pagaron el doble y el triple de la cantidad de dinero, sucumbían a la presión de grupo.

En otras palabras, compartir esa historia con una perspectiva personal en Facebook, Twitter o la vida real puede impactar más de lo que piensas. Porque la presión social es, de hecho, mensurablemente significativa. Y tú puedes ser la única persona que se interpone entre lo que la industria quiere y el cambio real que necesita el mundo.

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Por supuesto, en el mundo no digital, muchas otras variables pueden afectar el éxito de la minoría comprometida; pero aun así, el conocimiento de que basta con el 25% de la población para tener un efecto en el cambio social podría ser alentador y, a la vez, ligeramente atemorizante.

Para los activistas, esta noticia probablemente sea positiva. No necesitan transformar a toda una población para que comprendan su punto de vista; el 25% lo hará, y una sola persona puede iniciar y marcar la diferencia.



Activista Berta Cáceres gana: se suspende proyecto hidroeléctrico que provocó su muerte

Durante dos años se catalogaron de inútiles las muerte tanto de Berta Cáceres como otros ambientalistas latinoamericanos, quienes han luchado contra proyectos que atentan contra los derechos humanos y la biodiversidad del planeta.

La muerte de la activista ambiental de origen indígena Berta Cáceres, fue un evento que impactó a numerosas políticas ecológicas y sociales en varios países de Latinoamérica. De hecho su difusión logró evidenciar el alto riesgo en que habitan tanto las comunidades indígenas como el medio ambiente frente a la ambición glotona de grandes –tras–nacionales que invaden y contaminan recursos naturales. Ahora, a dos años de la muerte de la hondureña, el Banco Holandés de Desarrollo –FMO– y el Fondo Finlandés para la Cooperación Industrial –FINNFUND– retiraron definitivamente el apoyo al proyecto hidroeléctrico Agua Zarca de la empresa Desarrollo Energéticos Sociedad Anónima –DESA–. 

 

Durante dos años se catalogaron de inútiles las muerte tanto de Berta Cáceres como otros ambientalistas latinoamericanos, quienes han luchado contra proyectos que atentan contra los derechos humanos y la biodiversidad del planeta. Sin embargo, la reciente decisión de suspender el polémico proyecto hidroeléctrico entró en vigor de manera oficial el lunes 10 de julio del 2017, brindando un ápice de esperanza en relación con la reinvindicación, resistencia, resiliencia y perseverancia. Se trata del fin de una historia tráfica que dejó un saldo de varios indígenas y líderes del pueblo Lenca muertos. 

Esta decisión se transmitió a través de un comunicado del Desarrollo Energético Sociedad Anónima –DESA–, notificando la suspensión del proyecto a favor de la reducción de conflictos en la zona del río Gualcarque –occidente de Honduras–; así como la continuación de inversiones sociales en comunidades del occidente para mejorar la infraestructura y calidad de vida. Si bien en el mismo comunicado DESA aclara que “una parte de la comunidad estaba a favor de este proyecto porque ha generado empleos directos en algunas zonas de los departamentos de Santa Bárbara e Intibucá”; la líder ambientalista Berta Cáceres y el Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras –Copinh– luchaban contra este proyecto que atentaba contra el patrimonio natural, cultural, económico y hábitat funcional del pueblo lenca. 

 

Desde su muerte –mientras estaba en su casa y varios individuos ingresaron pasada la media noche para atacarla con varios disparos–, el Congreso de EE.UU. impulsa la “Ley Berta Cáceres para la defensa de los derechos humanos en Honduras”.