La ciudad subacuática de Grecia que no fue construida por humanos (FOTOS)

Pese a que las estructuras tienen una semejanza a las ruinas de pilares antiguos, no hay evidencia que sugiera una civilización humana.

Cuando unos turistas, al ir buceando en las islas griegas de Zakynthos, encontraron unas estructuras que parecían estar hechas por humanos, creyeron que habían encontrado una ciudad antigua. Sin embargo, conforme las investigaciones de Julian Andrews, un científico ambientalista de la Universidad de East Anglia, en Reino Unido, fueron tomando lugar, se descubrió que al sitio le faltaban algunos de los signos más comunes de la presencia humana. 

Pese a que las estructuras tienen una semejanza a las ruinas de pilares antiguos, no hay evidencia que sugiera una civilización humana: “No hay cerámica ni monedas ni cualquier otra cosa que acompaña normalmente a este tipo de objetos.” Fue así que tras el análisis de los compuestos químicos de las rocas, encontraron que las estructuras habían sido construidas por bacterias. Sí, bacterias. 

Andrews descubrió que lo que parecía ser roca, era realmente una formación mineral natural que normalmente se forma alrededor de fuentes naturales de metano, los cuales pueden emitirse como desintegraciones de materia orgánica o fugas de metano del gas natural que proviene del suelo oceánico: “Conforme algunas especies de microbios se alimentan de metano, producen un mineral llamado dolomita que normalmente se forman en sedimentos del mar.”

Zakynthos se encuentra cerca de una zona de hidrocarburos, en el Golfo de Patras, lo que explicaría tanto la formación de metano, como la presencia de las bacterias y las estructuras de dolomitas. En este caso, las fugas de metano han llevado a los microbios generar estructuras con formaciones de columnas y de donas, con una corteza cercana a fuentes pequeñas de comida: “Básicamente, lo que hay ahí son bacterias que están fozilando el sistema de plomería.”

Las estructuras parecen datar de la época del Plioceno, de hace aproximadamente 2.6 millones de años. Esto ha permitido compararlas con otras similares alrededor del mundo, como en Monterrey Bay, en California, EE.UU., el Golfo de Cádiz en el Mediterráneo o en el Mar del Norte: “Este tipo de cosas que en el pasado se han reportado en aguas muy profundas, miles de metros de profundidad. Por lo que es inusual que estas estructuras griegas se encuentren cerca de la superficie del mar. Su presencia sugiere que hay una falla, una ruptura parcial, justo por debajo del suelo marítimo de esta región.”

*Dale click a la imagen para verla en pantalla completa.

[Smithsonian]

 



Hermosas bacterias: microscópicas piezas artísticas creadas con microbios (Fotos)

Exquisitas piezas mínimas cultivadas con paciencia y tino estético a partir de cepas de bacterias, que inspiran la imaginación y la inteligencia.

La Sociedad Norteamericana de Microbiología anunció, como cada año, el resultado del concurso Agar Art. Los participantes deben crear una obra de arte a partir de cultivos de microbios, conjugando conocimiento científico con intuición artística en un crisol microscópico de belleza.

El primer lugar fue para La batalla entre el invierno y la primavera de Ana Tsitsishvili, estudiante de la Universidad Agrícola de Georgia en Tiflis. Una mezcla de Staphylococcus y Bacillus mycoides muestra el contraste entre la estación gélida y las floraciones de Serratia marcescens, que representan los campos primaverales.

El segundo lugar fue para ¡Mi visión amarilla!, de Bornali Bhattacharjee, del Instituto Nacional de Genómica y Biomédica de Kalyani, la India.

El tercer lugar fue para Alimento, de Mehmet Berkmen, del New England Biolabs, y Maria Peñil Cobo, artista, ambos de Estados Unidos.

El premio del público fue para María Laura Echarren, estudiante doctoral del Instituto de Biología Molecular y Celular de Rosario, Argentina, por la pieza A Salmonellosis Odyssey.

¡Felicidades a las bacterias de este año!



Con la energía que las bacterias liberan al comer, mexicanos crean electricidad

Cuando las bacterias son alimentadas con glucosa liberan energía que puede ser aprovechada.

En los últimos años se ha descubierto el potencial de las bacterias para la creación de alternativas más sustentables. En poco tiempo se han hecho algunos encomiable inventos como un bioestimulante para la tierra a base de bacterias, la creación de plástico biodegradable a partir de bacterias, combustibles producidos por bacterias,etc.

La premisa es sencilla: porque las bacterias liberan energía y desechos orgánicos en sus distintos procesos, esta puede ser aprovechada. En esta ocasión investigadores mexicanos de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL) han aprovechado la energía producida por la bacteria Escherichia coli (E. coli) al momento de alimentarse de glucosa, para transformarla en una fuente orgánica de bioelectricidad.

El investigador Eduardo Maximiano Sánchez Cervantes explicó que para el proceso se utilizaron celdas de combustible microbianas que son artefactos electroquímicos que convierten la materia orgánica, como el contenido de las fosas sépticas o soluciones de glucosa, en energía bioeléctrica, al provocar un reacción de oxidación en los microoganismos exoelectrogénicos como la bacteria del E coli.

La idea a futuro de este proyecto es que puedan instalarse estos dispositivos en donde existan fosas sépticas o residuales para  generar la energía: a la producción de este tipo de energía con métodos de esta naturaleza se le llama bioenergía. 

En la siguiente etapa se intentará producir una mayor cantidad de electricidad pues en esta fase apenas se logró encender con ella un foco LED. Sin embargo, la viabilidad del proceso es esperanzadora.