Conocido como “la planta de la inmortalidad”, el aloe vera se utilizaba ya desde los tiempos ancestrales de los egipcios y nativos americanos. Gracias a sus propiedades, se ha usado como una planta medicinal para numerosas afectaciones físicas, como cortadas, quemaduras y algunas erupciones.

De acuerdo con The Journal of Environmental Science & Health, el aloe vera posee propiedades antibacteriales, antivirales y antifúngicas para desintoxicar el cuerpo de toxinas y algunos patógenos. Esto, porque contiene alrededor de 200 activos biológicos que promueven la proliferación de ciertos nutrientes:

  •  Vitaminas, como A, B1, B2, B3 –niacina–, B6, B12, C y E. Gracias a estos nutrientes, el cuerpo no sólo adquiere los elementos necesarios para la producción de células rojas, sino que también se fortalece la capacidad de absorber y utilizar los demás nutrientes para prevenir la deficiencia global.
  • Enzimas, que ayudan al mejor funcionamiento de la digestión tanto para eliminar la grasa y las moléculas de azúcar como para reducir la inflamación.
  • Aminoácidos, que ayudan a reducir la inflamación y las bacterias en el cuerpo. El aloe vera contiene 20 de los 22 aminoácidos esenciales.
  • Minerales como calcio, magnesio, zinc, cromo, selenio, sodio, hierro, potasio, cobre y manganeso. Éstos ayudan al óptimo funcionamiento metabólico.

Estos nutrientes permiten remover las toxinas del cuerpo, principalmente en el estómago, los riñones, el bazo, la vejiga, el hígado y el colon. Por ello, además, el aloe vera ayuda a reducir los síntomas de algunos problemas intestinales como indigestión, úlceras, inflamación y dolor del estómago, pues fortalece el tracto digestivo y alivia la inflamación de las articulaciones –principalmente en pacientes con artritis–. Asimismo, en un estudio científico se encontró que el jugo de aloe vera permite remover la placa dental, gracias a que contiene el compuesto clorexidina. 

Da clic aquí para descubrir cómo hacer un jugo de aloe vera y conocer sus beneficios.