¿Deberías de orinar en la regadera?

Si bien es una actividad poco recomendable para el manual de conducta de Carreño, la realidad es que posee múltiples beneficios.

Imagen: http://www.diariodemorelos.com/

Más allá de las simples ganas de hacerlo, orinar en la ducha puede ser una sorprendente manera de cuidar tanto al medio ambiente como a la salud de quien lo practica. Si bien es una actividad poco recomendable para el manual de conducta de Carreño, la realidad es que posee múltiples beneficios; te los compartimos: 

– Jalar la llave del inodoro requiere grandes cantidades de agua. Si un adulto promedio orina alrededor de siete veces en 24 horas, esto quiere decir que se gastan 42 litros al día  y 15 330 litros al año. Si 319 millones de personas orinan al mismo tiempo, se están desperdiciando alrededor de 4.9 millones de litros de agua cada 365 días. Si se orina en la regadera, el consumo excesivo del agua en el inodoro se reduciría significativamente; de hecho, se estaría ahorrando 2 190 litros de agua. 

– Evitas la tala de árboles. De acuerdo con Mic, orinar en la regadera ahorra un rollo de papel cada 50 días. De hecho, estudiantes de la Universidad de East Anglia, han pedido que se fomente esta práctica para el cuidado del medio ambiente. 

– Para hacerlo, necesitas flexionar las rodillas y bajar la cadera –sacando el culo–. Esto ayudará a fortalecer los músculos pélvicos, necesarios para la salud del piso pélvico, el parto y el sexo. 



De cómo un barco de guerra abandonado se convirtió en un bosque flotante

Destinado a oxidarse y hundirse como tantos barcos antes que él, el SS Ayrfield cobró vida súbitamente creciendo un bosque en su interior.

En la bahía australiana de Homebush Bay, destinada a ser un cementerio para los barcos fuera de servicio, el SS Ayrfield se convirtió en un auténtico bosque flotante. Los evidentes signos de oxidación del barco solamente sirven como contraste para hacer más imponente la verde vegetación que desborda su cubierta.

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Imagen: Steve Dorman

La nave de 1,140 toneladas de acero sólido y más de 100 años de edad se ha llenado de árboles de manglar, brindando un espectáculo inesperado e irrepetible para los turistas.

El carbonero flotó por primera vez entre 1911 y 1912 en Sidney, antes de cambiar de giro y servir para llevar provisiones a los soldados estadunidenses en la región del Pacífico durante la Segunda Guerra Mundial.

Imagen: Andy Brill

Otros barcos también flotan en Homebush Bay, pero extrañamente ninguno de sus cuerpos metálicos se ha llenado de vegetación de esta manera tan extraordinaria, la cual evoca una suerte de renacimiento de una máquina de guerra devenido manglar de hierro.

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Imagen: Google Earth
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Imagen: Louis Evangelique

 

*Imagen principal: Reddit



De orina a energía renovable: conoce este asombroso proyecto

El proyecto, a cargo de un grupo de investigadores de la Universidad del Oeste de Inglaterra –UWE– en Reino Unido y Oxfam, ha demostrado que este tipo de tecnología puede ser una herramienta base en países en desarrollo

Entre las soluciones biotecnológicas para el bienestar ambiental surgieron células de combustible con microorganismos que se alimentan de orina y son capaces de generar electricidad. Se trata de un proyecto que pretende convertirse en una herramienta en la transición hacia las energías renovables, pues no sólo brinda es capaz de cargar energía en los teléfonos móviles y en focos lumínimos a través de la orina, también matar patógenos que se encuentren en los residuos acuáticos.

El proyecto, a cargo de un grupo de investigadores de la Universidad del Oeste de Inglaterra –UWE– en Reino Unido y Oxfam, ha demostrado que este tipo de tecnología puede ser una herramienta base en países en desarrollo, pues no sólo las células energetizadas mediante orina son capaces de producir la suficiente cantidad de electricidad como para iluminar, también para reducir una serie de enfermedades patógenas. 

La idea es usar esta tecnología en zonas de desastre y campos de refugiados, en donde no hay disponibilidad de electricidad ni iluminación al interior y exterior de las casas de campañas, resultando en altos sitios de vulnerabilidad de criminalidad y acosos sexuales. Pues además, al matar patógenos en cuerpos de agua residual se puede abrir una amplia variedad de usos que incluyen instalaciones de rutina en los recursos municipales para la purificación de aguas. 

Los investigadores explican que estas células de combustible microorgánicas –MFC– funcionan mediante la reacción de microbios ante material orgánico, como la orina, fomentando tanto su crecimiento como la generación de pequeñas cantidades de energía en el proceso.

En palabras de Ioannis Ieropoulos, líder de la investigación, el MFC “es en efecto un sistema que brinda una porción de energía bioquímica usada del crecimiento microbiótico, y lo convierte directamente en electricidad, por lo que lo podríamos llamar orina-lectricidad o energía orinal.” Pues además sus propiedades desinfectantes provienen de la generación de peróxido de hidrógeno durante el proceso de generación energética, reduciendo así infecciones gastrointestinales como la bacteria de Salmonelosis, entre otras.