¿Deberías de orinar en la regadera?

Si bien es una actividad poco recomendable para el manual de conducta de Carreño, la realidad es que posee múltiples beneficios.

Imagen: http://www.diariodemorelos.com/

Más allá de las simples ganas de hacerlo, orinar en la ducha puede ser una sorprendente manera de cuidar tanto al medio ambiente como a la salud de quien lo practica. Si bien es una actividad poco recomendable para el manual de conducta de Carreño, la realidad es que posee múltiples beneficios; te los compartimos: 

– Jalar la llave del inodoro requiere grandes cantidades de agua. Si un adulto promedio orina alrededor de siete veces en 24 horas, esto quiere decir que se gastan 42 litros al día  y 15 330 litros al año. Si 319 millones de personas orinan al mismo tiempo, se están desperdiciando alrededor de 4.9 millones de litros de agua cada 365 días. Si se orina en la regadera, el consumo excesivo del agua en el inodoro se reduciría significativamente; de hecho, se estaría ahorrando 2 190 litros de agua. 

– Evitas la tala de árboles. De acuerdo con Mic, orinar en la regadera ahorra un rollo de papel cada 50 días. De hecho, estudiantes de la Universidad de East Anglia, han pedido que se fomente esta práctica para el cuidado del medio ambiente. 

– Para hacerlo, necesitas flexionar las rodillas y bajar la cadera –sacando el culo–. Esto ayudará a fortalecer los músculos pélvicos, necesarios para la salud del piso pélvico, el parto y el sexo. 



Impacto del programa de compensación de flora en NAICM

Algunas de las especies que se plantarán en la zona de construcción del NAICM podrían afectar el ecosistema de forma irreversible.

*Por: Kyria Alexa Valladares Rodríguez

El ex-Lago de Texcoco pertenece a un sistema de lagos localizados en la Cuenca de México.  El ex-Lago de Texcoco representa una parte fundamental del sistema y funcionamiento hidrológico de la región, sobre el cual se fundó Tenochtitlan, para posteriormente ser la Ciudad de México (Cruickshank, 2010). Los suelos del ex-Lago de Texcoco son de origen aluvial-lacustre, los cuales se formaron a partir de la alteración de rocas ígneas (Gutiérrez, 1987). La vegetación de la microcuenca del ex-Lago de Texcoco está compuesta en su mayoría por pastizal inducido (12,809.46 hectáreas), bosque de pino (5,901.94 hectáreas) y encino (7,252.66 hectáreas), agricultura temporal (52,209.74 hectáreas), de riego (26,363.70 hectáreas), y matorral Crasicaule (3,398.46 hectáreas).

Históricamente, el ex-Lago de Texcoco ha estado relacionado íntimamente con las actividades diarias de los habitantes de la zona, que si bien, el agua no fue utilizada para consumo humano por su salinidad, sí fue aprovechada para el desarrollo de diversas actividades económicas, lo que ha provocado que el estado del lago se transforme drásticamente por las malas técnicas de aprovechamiento de recursos. Un claro ejemplo de esto, es la desecación del lago y el aumento de la salinidad, lo que provocó la disminución y pérdida de un gran número de especies vegetales y animales nativas. Al reducirse la extensión del lago, la fauna acuática y vegetación nativa (después de sufrir una reducción  poblacional) pasaron por un proceso de sustitución de especies a tal punto que los árboles de la familia Salix sp. (sauce) han sido desplazadas para dar paso a otras especies como Eucaliptus sp. (eucalipto), Schinus molle (pirul) y Pinus sp. (pino) (Matamoros y Cervantes, 1992), lo cual puede traer desequilibrios ecológicos que provocarán problemas a la larga los cuales pueden resultar difíciles o imposibles de revertir.

Por ejemplo, el eucalipto es una especie invasora que secreta metabolitos secundarios que impiden el desarrollo óptimo de especies vegetales aledañas, tienen una gran capacidad de absorción de agua. Además, las ramas se quiebran con facilidad, aumentando el riesgo de que ocurran accidentes.

En la Manifestación de Impacto Ambiental del NAICM realizada por los encargados del proyecto, se encontraron aproximadamente 24 especies vegetales, entre las cuales están: Distichlis spicata (pasto salado), Sporobolus pyramidatus (liendrilla o cola de zorro), Paspalum vigatum (cebadilla), Tamarix chinesis y Thamarix aphylla, Eragrostis  obtusiflora (zacahuixtle), algunas  herbáceas  anuales  como  Sonchus  oleraceus  (lechuguilla espinosa) y Kochia scoparia (artemisa roja) (Córdova-Tapia et al., 2015).

Thamarix es una planta proveniente de Asia, del noroeste y norte de India.  Tiende a posicionarse de forma densa y de manera casi mono-específica, desplazando a especies nativas. Las semillas son papiláceas y se dispersan muy fácilmente con el viento, pero son viables solamente durante algunas semanas, lo cual, aunado a algunas ventajas fisiológicas, eleva el potencial invasivo (Griffin et al., 1989). Además, sus raíces crecen a gran profundidad, incluso pueden llegar a niveles freáticos y en los bosques maduros, Thamarix sp. tiene una alta tasa de evapotranspiración, lo que impide que otras especies accedan al agua. Sus hojas almacenan un excedente de sal hasta que caen, al acumularse en el suelo, aumenta por consiguiente su salinidad, impidiendo la germinación y crecimiento de especies vegetales nativas. Las hojas muertas acumuladas en el suelo son muy inflamables, aumentando la probabilidad de incendios. En general, la invasión de Thamarix sp. provoca cambios profundos en la dinámica del agua y en la dinámica biológica (Conanp, 2009).

El programa de mitigación de daño ambiental del NAICM plantea sembrar 134,011.22 individuos de Tamarix aphylla, 125,290.09 individuos de Tamarix chinensis, 4,070.17 individuos de Lycium sp., 1,163.13 individuos de Casuarina equisetifolia y 290.13 individuos de Opuntia streptacantha (UCCS, 2015) en las inmediaciones de la construcción. Las especies vegetales mencionadas resultarían plantas exóticas en los ecosistemas de la microcuenca del ex-Lago de Texcoco. El establecimiento de plantas exóticas puede provocar perturbaciones en el sistema biológico, pero al no ser sistemas cerrados y contar con vectores que conectan ecosistemas no contiguos, hay un riesgo de perturbación a otros ecosistemas con los que pareciera no tener relación, pudiendo tener consecuencias más grandes a las imaginadas y en ocasiones, hasta irreversibles.

Por lo anterior, considero que el programa de compensación ambiental no está bien planificado, no se realizó por expertos en el tema y no se realizaron los análisis correspondientes, ni con el tiempo ni la precisión necesarios.  Se planea la siembra de especies exóticas como principal medida al daño a la flora, lo cual, es altamente alarmante por las posibles consecuencias a mediano y largo plazo en la dinámica de los diversos ecosistemas en los que se piensa aplicar el programa, además de las posibles afecciones a los ecosistemas aledaños.

El proyecto NAICM es un ejemplo de los signos de la crisis ambiental en la que vivimos, el proyecto responde a formas específicas de desarrollo socioeconómico, las cuales son fundadas en la apropiación de la naturaleza con una racionalidad económica y tecnológica (Anta et al., 2006) que beneficia intereses particulares a corto plazo y dañino e irremediable a corto, mediano y largo plazo para la sociedad y los ecosistemas.

Referencias

Anta F. S., M.A.V. Arreola y O.M.A. González. 2006. Ordenamiento ecológico territorial comunitario: un debate de la sociedad civil hacia la construcción de políticas públicas. Instituto Nacional de Ecología y Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales. Ciudad de México, México.

Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas. 2009. Diagnóstico de especies invasoras (EI) y sus efectos en las Áreas Naturales Protegidas de competencia federal.

Córdova-Tapia, F., A. Straffon-Díaz, G.A. Ortiz-Haro, K. Levy-Gálvez, O. Arellano-Aguilar, C. Ayala-Azcárraga, L. Zambrano, D.J. Sánchez-Ochoa y S.D. Acosta-Sinencio. 2015. Análisis del resolutivo SGPA/DGIRA/DG/09965 del proyecto “Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, S. A. de C. V.” MIA-15EM2014V0044. Grupo de Análisis de Manifestaciones de Impacto Ambiental. Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad. México, 25 pp.

Cruickshank, G. 2010. Restauración en el Lago de Texcoco. Recuperado desde: http://www.biodiversidad.gob.mx/pais/cien_casos/pdf/cap63.pdf

Griffin G., S. Stafford y N. Preece. 1989. Status and implications of the invasion of Tamarisk (Tamarix aphylla) on the Finke River, Northern Territory, Australia. Journal of Environmental Management, 29(4): 297-315.

Gutiérrez, C.M. 1987. Los suelos de la ribera del ex-Lago de Texcoco. Macro y micromorfología. Tesis de Doctorado. Colegio de Postgraduados, Montecillo, México.

Matamoros, T.J. y F.A. Cervantes. 1992. Alimentos de los roedores Microtus mexicanusReithrodontomys megalotis y Peromyscus maniculatus del ex-Lago de Texcoco, México. Anales del Instituto de Investigaciones Biológicas de la Universidad Nacional Autónoma de México, 63(1): 135-144.

Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad 2015. Análisis del resolutivo SGPA/DGIRA/DG/09965 del proyecto “Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, S. A. de C. V.” MIA- 15EM2014V0044, México.

 

*Fotografías: 1) Naturalista.mx; 4) RT

 

México Sostenible
Autor: México Sostenible
Somos una organización de jóvenes comprometidos con la conservación de la riqueza natural y cultural del país. Integramos un equipo interdisciplinario capaz de analizar diferentes temas de la agenda ambiental, con el fin de generar acciones para fortalecer la capacidad de adaptación de las sociedades frente al cambio climático e incentivar su desarrollo sostenible.


De orina a energía renovable: conoce este asombroso proyecto

El proyecto, a cargo de un grupo de investigadores de la Universidad del Oeste de Inglaterra –UWE– en Reino Unido y Oxfam, ha demostrado que este tipo de tecnología puede ser una herramienta base en países en desarrollo

Entre las soluciones biotecnológicas para el bienestar ambiental surgieron células de combustible con microorganismos que se alimentan de orina y son capaces de generar electricidad. Se trata de un proyecto que pretende convertirse en una herramienta en la transición hacia las energías renovables, pues no sólo brinda es capaz de cargar energía en los teléfonos móviles y en focos lumínimos a través de la orina, también matar patógenos que se encuentren en los residuos acuáticos.

El proyecto, a cargo de un grupo de investigadores de la Universidad del Oeste de Inglaterra –UWE– en Reino Unido y Oxfam, ha demostrado que este tipo de tecnología puede ser una herramienta base en países en desarrollo, pues no sólo las células energetizadas mediante orina son capaces de producir la suficiente cantidad de electricidad como para iluminar, también para reducir una serie de enfermedades patógenas. 

La idea es usar esta tecnología en zonas de desastre y campos de refugiados, en donde no hay disponibilidad de electricidad ni iluminación al interior y exterior de las casas de campañas, resultando en altos sitios de vulnerabilidad de criminalidad y acosos sexuales. Pues además, al matar patógenos en cuerpos de agua residual se puede abrir una amplia variedad de usos que incluyen instalaciones de rutina en los recursos municipales para la purificación de aguas. 

Los investigadores explican que estas células de combustible microorgánicas –MFC– funcionan mediante la reacción de microbios ante material orgánico, como la orina, fomentando tanto su crecimiento como la generación de pequeñas cantidades de energía en el proceso.

En palabras de Ioannis Ieropoulos, líder de la investigación, el MFC “es en efecto un sistema que brinda una porción de energía bioquímica usada del crecimiento microbiótico, y lo convierte directamente en electricidad, por lo que lo podríamos llamar orina-lectricidad o energía orinal.” Pues además sus propiedades desinfectantes provienen de la generación de peróxido de hidrógeno durante el proceso de generación energética, reduciendo así infecciones gastrointestinales como la bacteria de Salmonelosis, entre otras.