Según Wikileaks, en esta fecha se acabará el agua potable del planeta

Nestlé considera que una tercera parte de la población mundial se verá afectada por la escasez del agua para el 2025.

(SBU) Nestlé, la compañía de comida más grande del mundo, está más preocupada por la escasez del agua que por la actual crisis financiera, la cual se ve sólo como un bache en el camino en el desarrollo a largo plazo de la empresa. 

Así comienza el reporte redactado por los ejecutivos de Nestlé, el cual fue filtrado por Wikileaks. En el informe, la firma se presenta consciente del peligro que representa la escasez del agua para los intereses de “la compañía de alimentos más grande del mundo”

Nestlé estima que el límite superior de la extracción de agua potable sostenible es el de 12 500 km3 al año. […] Sin embargo, con el crecimiento de la población, del consumo de la carne y de las demandas de los nuevos biocombustibles, se puede predecir que se estará absorbiendo más de lo que hay para el 2050. Con las tendencias actuales, Nestlé piensa que una tercera parte de la población mundial se verá afectada por la escasez del agua para el 2025, lo cual se agravará desde entonces hasta volverse potencialmente catastrófico para el 2050. Los problemas se aseverarán en el Medio Oriente, al norte de India, norte de China y occidente de EE.UU.

Según el reporte, el cual fue secretamente obtenido por oficiales de los EE.UU., la compañía pretende sobrellevar la crisis global a través de cuatro estrategias:

1) la creación de un mercado virtual para agua;

2) la eliminación de subsidios y preferencias obligatorias para los biocombustibles;

3) la adopción universal para plantas genéticamente modificadas con mayor productividad y eficiencia acuífera;

4) la liberación del comercio global agricultor. 

Además, los ejecutivos de Nestlé detallaron que la dieta centrada en la carne –consumida principalmente en Occidente– está mermando la presencia del agua potable; pues para alimentar al ganado es necesario cultivar toneladas de maíz y soya, los cuales, a su vez, requieren de grandes cantidades de agua potable. De hecho, se cree que si todos los habitantes del planeta hubieran seguido los hábitos alimenticios que EE.UU., el agua potable se hubiera acabado en el año 2000 –cuando el planeta alcanzó los 6 000 millones de habitantes–. 

Es decir que la reducción del consumo de carne y el aumento del consumo directo de estos vegetales, disminuirá el desperdicio exuberante de agua. A continuación te dejamos el reporte filtrado por Wikileaks, dándole click aquí. 



¿El capitalismo promueve la escasez de los recursos naturales para venderlos como un producto?

La voracidad no tiene límites. A nosotros nos toca reinventar la manera en la que nos relacionamos con la naturaleza.

Los recursos naturales son finitos. Pero ahora, aunque somos una generación que está más consciente de ello que nuestros padres o abuelos, usamos la riqueza de la naturaleza a crédito: la explotamos a un grado tal que su biocapacidad para reproducirse y absorber nuestros deshechos se ha visto rebasada.

Ese crédito nos está cobrando ya los intereses. Nuestros bosques y selvas se desvanecen (en México perdemos cada año 500 mil hectáreas), y con ellos, también miles de especies animales. Los corales, milenarios habitantes del mar, están muriendo a consecuencia del cambio climático. Y en el futuro, 5 mil millones de personas sufrirán escasez de agua.

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Es verdad que nuestro consumismo es el correlato de esta grave situación. Pero no lo es menos el hecho de que los recursos naturales no sólo no han sido gestionados correctamente, sino que han sido vendidos. El extractivismo en el capitalismo es, en otras palabras, el uso privado de las riquezas biológicas: la némesis de la gestión comunitaria y sustentable de los recursos naturales, que muchas comunidades indígenas llaman a retomar como única salida viable ante la crisis medioambiental.

Así que el capitalismo no es tan irracional como se cree. Lo es, por supuesto, cuando pensamos en la manera en la que destruye a destajo sin mediar recuperación alguna. Pero según Andrés Barreda Marín, profesor de la UNAM, la escasez de los recursos naturales es una suerte de obsolescencia programada:el capitalismo está programando la escasez, provocándola y promoviéndola para encarecer los recursos naturales,al igual que lo hace con los gadgets o todo tipo de electrodomésticos y tecnología, a los que programa una “vida útil” para incrementar sus ventas.

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Es decir que la escasez es real, pero se está programando con fines específicos. Las transnacionales han llevado esto a la práctica desde hace mucho, y lo seguirán haciendo: la falta de agua llevará a su encarecimiento, al igual que la crisis agrícola está creando las condiciones para justificar y sobrevalorizar los productos transgénicos, que harán de los cultivos un monopolio de Monsanto, Bayer y algunas otras transnacionales.

Lejos de luchar contra esto, el capitalismo lo promoverá como una salida a las crisis económicas que ha enfrentado y seguirá enfrentando por lo contradictorio de su funcionamiento. Y por ello, muchas de las más grandes empresas seguirán en una férrea lucha por monopolizar los recursos naturales.

 

¿Es posible reaprender a relacionarnos con la naturaleza?

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Innegablemente, los seres humanos formamos parte del metabolismo de la naturaleza. Nuestra actividad no puede disociarse de ésta, y más aún, es imposible no provocar transformaciones en la naturaleza. Pero tal cosa no tendría que significar arrasar con ella. ¿Cómo, entonces, nos relacionamos con el medioambiente y los otros ecosistemas de maneras no dañinas?

Para ello necesitamos sin duda de un gran cambio a niveles incluso filosóficos, morales y epistémicos, pero también económicos y políticos. Generar una fuerza creativa por encima de las fuerzas inherentemente destructivas del capitalismo es una tarea impostergable. Plantearnos colectivamente cómo extraer las materias primas naturales, sean renovables o no, y cómo gestionar dicha extracción, así como la producción y el consumo de nuestras necesidades, es un quehacer pendiente que debe ser colectivo.

Porque sería utópico pensar en que podamos dejar de extraer los recursos naturales. La cuestión está en cómo nos relacionamos con el planeta y sus ecosistemas; en si los tratamos como seres vivos, con derechos, o como viles mercancías en el anaquel de un supermercado.

 

Imágenes: 1) Flickr darklorddisco; 2) Amy Talluto; 3) Tumblr



La guerra por el agua: en pocos años la mitad del planeta podría tener poco o nulo acceso a ella

Para el 2050 podríamos estar enfrentando distópicas sequías, por razones que van más allá de lo que nos cuentan.

Más de 5 mil millones de personas podrían sufrir de cortes en el suministro de agua para el año 2050. Ante tal panorama, no resulta descabellado decir que estamos –todos– ante una crisis de alcances planetarios o, más aún, ante una completa crisis civilizatoria

En México, esto se traduce en que su capital podría sufrir escasez extrema de agua para el 2048.

Jamás en toda nuestra historia habíamos estado tan cerca de quedarnos sin un recurso natural como lo es el agua, excepto quizás en 1971, cuando parecía que habíamos llegado al famoso “pico de petróleo”.

Pero contrario a lo que asegura el World Water Development Report en su último estudio, esta crisis de agua no es sólo consecuencia –en abstracto– del cambio climático o el incremento de la demanda. Veamos más a fondo.

 

Escasez de agua y el colapso ambiental: lo que tienes que saber para ponerte en acción

Por supuesto, la demanda creciente y el cambio climático son catalizadores de la crisis de agua. Pero a su vez, lo que ha generado estos y otros problemas asociados al colapso ambiental no es sólo “el crecimiento de la demanda” en abstracto; si fuera así, podríamos pensar que todo es culpa del incremento de la población (o lo que es lo mismo: del vaso de agua que nos tomamos).

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Aunque es indudable que nuestro consumo tiene su papel en esta situación, vale la pena preguntarse: ¿quién o qué determina ese consumo de agua que está acabando con el líquido vital?

Los fabricantes y todos aquellos que lucran con el consumo no sólo de agua sino de otros materiales que utilizan millones de litros de este líquido para su producción, son a quienes podemos señalar como principales culpables. Según la Fundación AQUAE, las industrias que más agua ocupan son:

  • Industrias químicas
  • Industrias agroalimentarias
  • Industrias de transformación de metales
  • Industrias minerales

Podemos agregar también a la industria alimentaria, pues para la producción de algunos alimentos se usan cantidades irrisorias de agua:

1 kilo de carne requiere 6 mil litros de agua. Una sola botella de refresco, hasta 300 litros.

 

¿Y por qué no toda la culpa recae en la sociedad?

crisis del agua guerra por el agua ahorrar

La alimentación ha tenido cambios a lo largo del tiempo: estos incluyen nuestro consumo de agua, la cual apenas a finales del siglo pasado se comenzó a vender embotellada de manera masiva, con todas las consecuencias que esto implica. ¿A quién se le preguntó si embotellar el agua era la mejor idea? A nadie, porque embotellar el agua era un novedoso y lucrativo negocio que no podía desperdiciarse.

Este y otros grandes cambios en el consumo han sucedido entre los siglos XIX y XXI, épocas de bonanza para los fabricantes y empresarios, quienes comenzaron a modificar nuestras formas de consumo de agua a partir de la publicidad.

Un ejemplo de esto es el consumo de carne en México. En 1940, los recetarios de cocina recomendaban servir carne de res al menos cuatro veces a la semana; el problema era que las familias sólo podían comprarla una vez cada semana o cada 15 días. Pero las familias mexicanas no necesitaban carne de manera tan recurrente, pues la dieta en México está originariamente basada en semillas, frijoles, maíz y verduras, una tradición que se seguía conservando en casi todo el país hasta ese momento.

Pero la ilusoria necesidad nutricional de la carne, que supuestamente debía ser consumida a diario, logró ser impuesta.

El consumo de carne en México aumento casi 90% en sólo 2 décadas.  

Ahora, si reiteramos el dato de que cada kilo de carne requiere 6 mil litros de agua para su producción, podemos ver que la crisis del agua, así como otras crisis, tienen su correlato en la manera como se nos ha impuesto el consumo de ciertas cosas, como los alimentos, pero también la ropa (a través de la moda), los gadgets y otro sinfín de mercancías.

 

¿Qué podemos hacer?

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Actualmente existen muchas campañas que buscan proteger el agua, evitar su privatización y dar a conocer la problemática que rodea a este líquido vital. En México tenemos Agua para Todos, una organización a la que te puedes unir si resides en este país.

Por supuesto que, mientras se impulsa un cambio colectivo, siempre debemos ser responsables en nuestro consumo de agua. Debemos cambiar nuestros hábitos de lavado para evitar el uso excesivo del agua, asegurarnos de que no haya fugas de ningún tipo, y reutilizar toda el agua que sea posible, por ejemplo de lluvia, a través de recolectores que tú mismo puedes hacer. Y como queda claro, también es necesario reducir el consumo de alimentos como refrescos y carne (por ejemplo, teniendo un lunes sin carne cada semana).

Sólo no olvides que el problema es multidimensional, y por ello necesitamos pensar más a fondo sobre los cambios que es necesario hacer para revertir esta situación.

*Imágenes: 1) Reuters; 2) Josh Hanes; 3) Public Domain