¿Quieres mejorar la memoria, atención y aprendizaje? Entonces sal a correr

El correr o hacer ejercicio aeróbico fomenta la regeneración de las células neuronales en la región del hipocampo –el cual se asocia con habilidades cognitivas como la memoria y el aprendizaje–.

 

Imagen: http://blog.walkjogrun.net/

Hay un cierto cliché en la idea de que correr aclara la mente; como si este movimiento rítmico entre mente y cuerpo permitiera que la mente se liberara de un bloqueo emocional, social o incluso cognitivo. Sin embargo, de acuerdo con varios artículos, parece ser que correr posee múltiples beneficios para la tranquilidad y claridad mental. 

 

De acuerdo con Joyce Carol Oates, en su columna para el New York Times, para lograr una fluidez mental es indispensable poner en ritmo nuestros pies con el movimiento oscilatorio de los brazos a la hora de correr. Esto se debe a que el óptimo funcionamiento cognitivo se relaciona con la creación de nuevas conexiones neuronas a la hora de correr: “En las últimas tres décadas de investigación en neurociencias se identificó una asociación fuerte entre ejercicio aeróbico y una claridad subsecuente cognitiva, así como en otras áreas de la neurogénesis.”

En un estudio con animales, se mostró que las nuevas neuronas se regeneran a lo largo de la vida, principalmente de ciertas actividades que facilitan esta tarea. Karen Postal, presidente de la American Academy of Clinical Neuropsychology, el correr o hacer ejercicio aeróbico fomenta la regeneración de las células neuronales en la región del hipocampo –el cual se asocia con habilidades cognitivas como la memoria y el aprendizaje–. Postal concluye: “Si haces ejercicio al grado de sudar –entre 30 y 40 minutos–, están naciendo nuevas células cerebrales. Y eso sucede en la región de la memoria.”

De hecho, en el mismo estudio, se mostró que después de correr, existe una actividad intensa en el lóbulo frontal –la región asociada con el hábito a largo plazo–, así como la sensación de “tener la mente más clara” para planificar, enfocar, prestar atención, concentrarse, cumplir objetivos y calendarizar.

 



Quizá no lo recuerdes, pero existe una fórmula que explica tu falta de memoria

Esto implica, por cierto, que puedes hacer algo para mejorar tu memoria

La memoria es lo que nos hace lo que somos. Si olvidamos nuestro pasado (por ejemplo, al momento de viajar por un agujero negro), sencillamente no podemos ser la misma persona: son nuestras experiencias pasadas las que nos constituyen.

Por otro lado, el proceso de aprender está íntimamente ligado tanto a la intuición como a la memoria. Existen cosas que le encargamos a la intuición, que funciona como una especie de instinto muy útil que nos ayuda a sortear las vicisitudes de la vida. La memoria, en cambio, no sólo es evolutivamente fundamental en términos naturales sino que el ser humano la ha llevado más allá que cualquier otro ser vivo, al utilizarla para almacenar su conocimiento.

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Para nosotros, aprender va más allá de la necesidad: lo hacemos también por el amor por el saber (que es, como todos saben, lo que significa la palabra “filosofía”). Pero en ese camino lidiamos con un problema que quizá te suene conocido: la curva del olvido o forgetting curve.

 

La fórmula matemática de la memoria

La forgetting curve expresa, en una fórmula matemática, el rango entre el momento en que una memoria es generada y el progresivo olvido de ésta. Fue utilizada por primera vez en el siglo XIX por el psicólogo Hermann Ebbinghaus, quien fue un pionero en los estudios de la memoria, aplicándolos a él mismo. De esta forma descubrió la tendencia a olvidar, sobre todo información un tanto “sin sentido” (como a veces puede ser la que tenemos que aprender para un examen), la cual se convierte en una “curva de olvido”, según la fórmula de Ebbinghaus, mientras que los hechos traumáticos forman una línea plana que jamás cae en el olvido.

 

No intentes meter todo en la cabeza en 15 minutos…

Ebbinghaus también halló que las cosas que logramos retener más de 1 día se quedan por mayor tiempo, y que podemos retenerlas todavía más mediante el método de la repetición a intervalos. Éste funciona porque el cerebro tiene que reconstruir las memorias cuando ha pasado un lapso, fortaleciéndose al igual que un músculo cuando hacemos ejercicio. Así que estudiar algo y luego repasarlo al día siguiente, relajadamente, puede ser mejor que estresarse y querer aprender todo en 15 minutos (que sería como querer tonificar el cuerpo con la primera sesión de gimnasio).

De esta forma, quizá podemos evitar lo que dice Stephen Hawkings:

El tiempo es el ladrón de la memoria.

No tiene que ser así, porque podemos usar el tiempo sabiamente, a nuestro favor. Está comprobado que el método de la repetición a intervalos sirve, sobre todo, para nuestros pequeños placeres mundanos asociados a la memoria: aprender un instrumento o memorizar un poema, por ejemplo. Y explica por qué tanta gente es capaz de recordar los pasajes de la serie animada The Simpsons, pues los fans de esta serie aplicaron inconscientemente la repetición a intervalos con los episodios que seguramente vieron más de una vez durante distintos espacios de tiempo. Si eres de ellos, o tienes un amigo cuya referencia de vida es esta clásica serie, sabrás de lo que hablamos.

Pero también puedes ponerlo a prueba: está comprobado que la repetición a intervalos es el mejor método para aprender un idioma.

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Así que si eres olvidadizo, no todo está perdido: un psicólogo del siglo XIX, amante de la buena memoria, nos da cuenta de ello (y sus hallazgos nos funcionan hasta el día de hoy). Y si el método de la repetición a intervalos no te funciona, recuerda las palabras de Nietzsche:

La ventaja de tener una mala memoria es que uno disfruta muchas veces las mismas cosas por primera vez.

 

 

*Imagen principal: Noa Azoulay



Correr durante 1 hora prolonga la vida 7 horas, según estudio

Según un nuevo estudio realizado en la Universidad Estatal de Iowa, correr durante 1 hora prolonga la esperanza de vida incluso 7 horas.

Salir a correr es una de las actividades físicas con mayor número de beneficios tanto corporales como psicoemocionales: incrementa los niveles de endorfinas y serotonina, brindando mayor estabilidad en cada uno de los sistemas corporales y en la salud psicológica de la persona que corre; ayuda a la digestión y, por lo tanto, a absorber con mayor facilidad los nutrientes de los alimentos y a desechar todas las toxinas que se encuentran en el cuerpo; entre otros. Según un nuevo estudio liderado por Duck-chul Lee, profesor de quinesiología en la Universidad Estatal de Iowa, correr durante 1 hora prolonga la esperanza de vida incluso hasta en 7 horas y previene tanto diversas enfermedades como la muerte prematura. 

Para llegar a esta conclusión tan específica el doctor Lee realizó un análisis en el que comparaba la esperanza de vida entre no corredores y corredores, y encontró que los últimos tendían a vivir 3 años más que los primeros (aun si corren lento o esporádicamente y fuman, beben o tienen sobrepeso). Lee retomó una investigación hecha hace aproximadamente 3 años en la que se indicaba que correr diario durante 5 minutos se correlacionaba con la prolongación de la vida, de modo que para analizar la relación entre ambos hechos necesitaba primero que nada establecer los factores de mortalidad y ejercicio, y luego recolectar la información de los voluntarios a gran escala. 

Conforme fue desarrollando el análisis, el grupo comandado por Lee encontró que ser corredor (frecuente o no) disminuía el riesgo de una muerte prematura hasta en un 40%, controlando factores como el consumo de tabaco y bebidas alcohólicas y problemas de salud como hipertensión u obesidad, y disminuyendo el riesgo de ataques cardíacos en un 25% y de muerte en un 16%. Y no sólo eso: los investigadores calcularon que correr “devolvía” estadísticamente más tiempo a la vida de las personas que el que invertían realizando esta actividad. Estimaron que un corredor típico pasa menos de 6 meses corriendo dos veces a la semana durante 40 años, y posee un incremento en la esperanza de vida de 3.2 años; es decir, que 1 hora de correr “alarga” la esperanza de vida 7 horas. 

El doctor Lee agrega en dicho estudio que estas adiciones “no son infinitas”; correr no vuelve inmortal a las personas, pero reduce los efectos de la vejez y mejora la calidad de vida.