Nadie (especialmente los políticos) quiere hablar de este poderoso contaminante

Según una minuiciosa investigación, la agricultura animal –o la ganadería– es responsable del 18% de los gases invernadero.

Deforestación, consumo excesivo de agua, altos niveles de emisión de gas metano, extinción de especies, pérdida de hábitats, erosión del suelo, “zonas muertas” en océanos… Estas son las consecuencias de la agricultura animal. Sí, se trata de una verdad inconveniente de la que las personas –principalmente los políticos– se niegan a hablar, por el apabullante miedo que generan las empresas relacionadas con esta actividad agropecuaria. Sin embargo, activistas como Kip Andersen y Keegan Kuhn están “tomando al toro por los cuernos” con su documental Cowspiracy

Según una minuiciosa investigación realizada por los mencionados ambientalistas, la agricultura animal –o la ganadería– es responsable del 18% de los gases invernadero, porcentaje que es superior a la suma de todos los medios de transporte en el mundo, es decir, un 13%. Esto quiere decir que tan sólo del ganado y sus productos de cuidado se liberan 32,000 millones de toneladas de dióxido de carbono (CO2) al año.

 

Incluso, de acuerdo con la Food & Agriculture Organization (FAO), el ganado es responsable del 65% de las emisiones de óxido nitroso liberado por el humano; éste es un gas invernadero 296 veces más potente que el dióxido de carbono y que es capaz de mantenerse en la atmósfera durante 150 años. Ello, sin mencionar que los gases intestinales de las vacas producen 150 mil millones de galones de metano al día. 

En cuanto al consumo de agua, la ganadería ocupa 76 billones de galones al año, lo cual corresponde al 80-90% del consumo de agua en EEUU. Es decir, para producir 500gr de carne de res, se requieren 2,500 galones de agua.

Pese a los problemas ambientales que la ganadería está provocando en el planeta, la salud de los humanos y la biodiversidad, los políticos se niegan a hablar al respecto a la hora de crear medidas preventivas ecológicas. En el documental Cowspiracy se explica a profundidad este grave problema para el medioambiente: 

 

 

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La humanidad en toda su magnificencia (reflexiones sobre Thrive)

Es difícil enfrentarse con una noción distinta de la realidad. Y una tras otra tras otra tras otra, más. Sobre todo porque las propuestas de cambio no son tan distintas de lo que ya se está intentando.

En un mundo ideal los seres humanos estaríamos fluyendo con nuestro impulso de vida, conectados unos con los otros, creando un entorno permanente de belleza. La cadencia de un mar humano al son de una sinfonía perpetua. Todas las grandes creaciones del Universo sucediendo una tras otra en efecto doppler propagándose para siempre ¿No es así como lo hace la naturaleza?

Uno de los herederos de Procter and Gamble, Foster Gamble, junto a su esposa Kimberly Carter realizaron una ardua investigación cuestionando el funcionamiento del mundo, y en específico de EE.UU. Se necesita dinero y tiempo para ahondar y desentrañar la realidad que la mayoría de las personas tomamos por natural; para cuestionarse sobre los recursos naturales, la economía, la salud, las finanzas, las relaciones humanas, el medio ambiente, la justicia, la ciencia, los medios de comunicación, etc. Foster Gamble y su esposa han utilizado su dinero y tiempo precisamente para ello. Los resultados son el documental Thrive, que también ahora es una página web, redes sociales; un movimiento.

La premisa del documental es que si todos los seres humanos somos energía continua y tenemos la capacidad de fluir (the ability to thrive) ¿Por qué la mayoría estamos en un ciclo de sufrimiento constante hasta llegar a la muerte? Si todo lo que es parte de la naturaleza es energía y es vida ¿Por qué hay dolor, sangre y guerra?

En el documental se usan distintos ejemplo para mostrar ese florecimiento y flujo de energía que existe en cada representación de vida. En la forma de una manzana, de una naranja, de un torbellino, del ser humano, del Universo; todas coinciden con una figura conocida como toroide. El toroide es como un salvavidas, una silueta con un agujero en medio rodeado por un campo electromagnético en un constante flujo de energía que va desde el centro envolviendo el alrededor, regresando hacia ese centro.

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Con teorías de diversos científicos, como Arthur Young, inventor de la filosofía del organismo, quien retoma la idea de Aristóteles, en la cual define a la realidad como un espacio sin tiempo en donde existen sustancias permanentes. Apoyado también por las suposiciones de Duane Elgin, un futurista que describe que somos seres conectados cósmicamente aprendiendo a vivir en un universo vivo. “No somos un error, estamos errados”, dice Gamble. Después de haber entrevistado a diversos astrónomos, analistas, economistas y autores, cuyas respuestas van haciendo más contundente la hipótesis de la posibilidad de estar en un flujo continuo de vida y energía. “Somos ignorantes ante lo que somos, ante nuestra magnificencia”, constata Gamble.

 ¿Qué pasaría si todos supiéramos que la obtención de energía es gratuita? Que no necesitamos suplirnos de un recurso que además repercute la constitución de la Tierra. ¿Qué pasaría si se develaran las pruebas de vida extraterrestre? Pruebas que han sido negadas por gobiernos y organismos como la NASA, quienes por alguna razón no desean que contemplemos la existencia de una raza más evolucionada. ¿Y si se hablara abiertamente de un gobierno enfocado a satisfacer a las corporaciones lideradas por las familias más ricas del mundo que buscan tener más riqueza para obtener un poder totalizador? ¿Y si se comprueba que han habido intentos de volver a la población estéril? ¿Si el gobierno Estadounidense aceptara que ha realizado ataques a sus habitantes usándolos como pretexto para bombardear a otros países en busca de combustible? La indagación en Thrive va tocando cada uno de los sistemas que componen la estructura social de Estados Unidos. Expone la idea de que el funcionamiento político, económico y educativo está siendo ejercido por un gobierno que respalda las necesidades de un pequeño grupo el cual conspira por el dominio total del mundo. ¡Una película de Hollywood! Sí, sin embargo las fuentes son muchas, desde Catherine Austin Fitts, quien trabajó con la administración de Bush Jr.; el economista John Perkins; William Still, activista de la reforma monetaria; Paul Hawken, ambientalista y autor; Norman G. Kurland, abogado economista; Hazel Henderson, economista, consultora y escritora; C. Edward Griffin, escritor, productor y fundador de diversas organizaciones; Rinaldo Brutoco, fundador de World Business Academy; Joan Bavaria, fundadora de una organización independiente de inversiones. Además de otros especialistas que trabajaron en la NASA, en el gobierno y en otras asociaciones.

Es posible que el documental no sea una Verdad, pero plantea la capacidad de reconocer los vicios de un sistema que está beneficiando a pocos, a cada vez menos y que además está costando la vida de muchos.

La cantidad de información expuesta alienta a la búsqueda de una verdad propia, a no ceder fácilmente ante lo que se plantea como la realidad. Es curioso que ante tanta labor de investigación e inversión en este proyecto no pase a ser un debate que reúna a más personas. Pero estamos en la era en la que cada vez es menos frecuente que le demos tiempo a lo que no parece importante y resulta ser vital. O todo es demasiada información en muy poco tiempo por lo que surge la pregunta ¿Hacia dónde respondo?

Es difícil enfrentarse con una noción distinta de la realidad. Y una tras otra tras otra tras otra, más. Sobre todo porque las propuestas de cambio no son tan distintas de lo que ya se está intentando.

Pero es una zona cero donde quizás verlo nos impulse a detenernos. Primero a eso, a detenernos, para entonces comenzar con un camino de reflexión en cada una de las cosas que estamos recibiendo y consumiendo, para reconocer lo que verdaderamente sentimos y pensamos al respecto. Creando una concepción propia del mundo, ejerciendo nuestro lugar con libertad, siendo parte de esa cadencia humana de mar, uniendo nuestro canto a esa sinfonía, propagando el bienestar y la belleza a nuestro alrededor, tal como lo hace la naturaleza.

Twitter de la autora: Lucia Treviño / @luciaetciula

 



Esto es lo que pasaría en el mundo si se dejara de consumir carne roja

De acuerdo con el análisis de Mimi Bekhechi, director asociado PETA de Reino Unido, el mundo se enfrentaría a una serie de impactos ambientales y de salud.

El ganado, responsable del 18 por ciento de los gases invernadero, libera alrededor de 32 millones de toneladas de dióxido de carbono –CO2–, y consume 76 billones de galones de agua al año. Además, según los datos de la Food & Agriculture Organization –FAO–, las vacas liberan el 65 por ciento de las emisiones de óxido nitroso –un gas invernadero 296 veces más potente que el dióxido de carbono–y 150 miles de millones de galones de metano al día. 

No obstante, ¿qué pasaría si las personas dejáramos de consumir carne de res? De acuerdo con el análisis de Mimi Bekhechi, director asociado PETA de Reino Unido, el mundo se enfrentaría a una serie de impactos ambientales y de salud

1. El mundo dejaría de sufrir de hambruna. El 97 por ciento de la producción total de granos y soya está dirigido para la alimentación del ganado, lo cual equivale a 40 millones de toneladas de comida que podrían reducir la tasa de hambruna en el mundo. Si tan sólo se dejara de consumir carne de res, entonces dejarían de gastarse 2 500 galones de agua para producir 500 gr, y se usarían para alimentar a 850 millones de personas que sufren de hambruna. 

2. Habría más terreno disponible para la expansión de la biodiversidad y los ecosistemas. Si se dejara de consumir grandes cantidades de carne de res, probablemente se reducirían los campos de granos que sirven como su alimentación. Por tanto, habría más espacio para el desarrollo de terrenos agricultores, reforestación e incluso espacio habitacional. 

3. Miles de millones de animales reducirían su sufrimiento. La mayoría de las granjas industriales mantienen a los animales en condiciones insoportables, sin la capacidad de reproducirse ni vivir en un hábitat natural y libre: “No hay mejor manera de ayudar a los animales y prevenir su sufrimiento que escoger no comerlos.” 

4. Disminuiría la resistencia a antibióticos peligrosos. Los puercos, pollos y otros animales son alimentados con drogas que los mantienen vivos en condiciones estresantes e insalubres, aumentando el riesgo de resistir a supervirus. Esto provoca que la persona que consuma esta carne, se vuelva resistente a antibióticos necesarios para la salud y el desarrollo. 

5. Habría menos casos de enfermedades cardiovasculares, obesidad, diabetes e incluso cáncer. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud –OMS–, las carnes procesadas forman parte de la sección de cancerígenos.