¿Madrugar es malo para la salud?

Los investigadores concluyeron que madrugar produce no sólo dolor muscular, síntomas de resfriado, dolores de cabeza e inclusive pesimismo, también eleva los niveles de cortisol –neurotransmisor del estrés– en la sangre.

Imagen: http://soscurioso.com/

Despertarse temprano no es para todo el mundo. Hay quienes cuentan con una mayor adaptabilidad a realizar numerosas y afanosas actividades a “altas horas de la mañana”; inclusive llegan a experimentar una sensación de bienestar y placer al gozar de los beneficios de madrugar. Sin embargo, de acuerdo con un estudio realizado en la University of Westminster, en Reino Unido, madrugar no parece ser una actividad positiva para la salud.

Los investigadores concluyeron que madrugar produce no sólo dolor muscular, síntomas de resfriado, dolores de cabeza e inclusive pesimismo, también eleva los niveles de cortisol –neurotransmisor del estrés– en la sangre.

Para llegar a estas conclusiones, un equipo de investigadores reunió a 42 voluntarios para tomar muestras de saliva ocho veces al día durante 48 horas. Al principio se tomó la prueba lo más pronto que el voluntario se despertara –entre las 5h22 y 10h37–. Fue así que la prueba de saliva detectó que las personas que se despiertan antes de las 7h21, tenían niveles de cortisol más elevados que aquellas que despertaban después. Lo sorprendente fue que los niveles de cortisol se mantuvieron elevados a lo largo del día.

El problema de los niveles elevados del cortisol es que suprimen el sistema inmune y facilitan el desarrollo de la depresión.

Pese a que madrugar se asocia con una facilidad en la concentración, un mejor aprovechamiento en tiempos y actividades, e inclusive experimentar un menor cansancio, el Dr. Angela Clow, autora de la investigación, reportó una alta incidencia de fatiga y enojo al final del día. Mientras que del otro lado, aquellas personas que se despiertan más tarde, tienden a tener un ritmo de vida más relajado y flexible.

Dr. Clow explicó este efecto puede ser causado por dos principales factores: la presencia del cortisol y el temperamento de cada individuo, los cuales influyen en la reacción del estado de ánimo y la concentración. Por lo que el impacto del estrés en el cuerpo varía según la persona, su edad, peso e inclusive personalidad.



Lecciones de resiliencia orgánica: las hormigas inventaron la agricultura (y encontraron un antibiótico natural)

Hasta tres distintas especies de hormigas llevan millones de años creciendo hongos y protegiéndose con simbiontes de Actinobacteria, sin crear resistencia.

Los seres humanos nos jactamos de haber inventado la agricultura hace nada menos que 12 mil años, lo que nos supuso una ventaja evolutiva fundamental, sin la cual el mundo que hemos construido hasta ahora no existiría. También nos gusta presumir del uso de antibióticos a partir del siglo pasado, los cuales nos alivian de enfermedades que hace 100 años diezmaban poblaciones enteras. Pero nuestros logros como especie parecen modestos comparados con los de las hormigas.

Según un estudio publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences, las hormigas llevan cultivando hongos desde hace unos 60 millones de años. El riesgo que conllevan estos cultivos es el de desarrollar parásitos que podrían diezmar las colonias de hormigas; por ello, algunas especies llevan un “traje” hecho de Actinobacteria, un simbionte que funciona como antibiótico natural, y que las protege de los parásitos.

Una hormiga cubierta con un “traje” de Actinobacteria

 

El profesor Christian Rabeling de la Universidad del Estado de Arizona, afirma que:

Los humanos aprendieron a emplear antibióticos con propósitos médicos hace menos de un siglo, mientras las hormigas han estado utilizando las secreciones antibióticas de bacterias desde hace millones de años para controlar sus jardines de hongos.

Antibióticos naturales

Los investigadores lograron este impresionante descubrimiento al observar las “criptas” que una especie de hormigas desarrolló en República Dominicana. Estas criptas parecen bolsillos similares a las de las hormigas actuales, para llevar consigo las benéficas Actinobacterias. El descubrimiento fue posible gracias a que encontraron algunos ejemplares de entre 15 y 20 millones de años conservados en ámbar.

Los investigadores combinaron información genética de 69 especies de hormigas actuales para reconstruir su árbol evolutivo a través del genoma, lo que los llevó a la conclusión de que el uso de Actinobacteria data de hace al menos 50 o 60 millones de años. Además, no se trata de la particularidad de una sola especie, sino que se trata de un caso de evolución convergente, donde el rasgo aparece en al menos tres especies.

Este descubrimiento podría tener gran relevancia en el futuro de los humanos (quienes, al parecer, tomamos todas las buenas ideas de la naturaleza), pues en tantos millones de años no se encontraron signos de resistencia a los antibióticos en las especies analizadas. El traje bacteriano de hormigas que vivieron hace millones de años podría ser la clave para superar la grave crisis de resistencia a los antibióticos que se vive en el mundo, la cual cobra 700 mil vidas humanas cada año



Ser inteligente no te ayudará si quieres encontrar pareja: estudio

Para la gente cuya inteligencia es mayor que el promedio, encontrar el amor es más difícil, según nuevo estudio.

¿De qué depende el amor? Sin duda de la simbiosis de varios elementos. El más importante, y sin el cual no comienza ninguna historia de amor, es la atracción ­―la cual sin duda es un tanto impredecible. Pero cuando se trata de la atracción entre dos personas, ¿puede saberse qué la determina? Quizá no del todo.

No obstante, algunos hints de la ciencia pueden ayudarnos a comprender mejor cuales rasgos detonan la atracción, convirtiendo al otro en un imán para nuestros sentidos.

Por otro lado, también podemos conocer qué rasgos repelen toda atracción. Según un estudio reciente, al parecer uno de éstos es la inteligencia.

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Así es: el estudio, publicado en el British Journal of Psychology, encuestó a 214 estudiantes. 70 por ciento eran mujeres jóvenes. Les pidieron que completaran cuestionarios sobre cuan fascinante encontraban rasgos como la inteligencia, la sencillez, la amabilidad y el atractivo físico.

Después se les pidió que calificaran qué tan atraídos se sentirían hacia un compañero con rangos superiores al promedio, y que iban del 1 por ciento y hasta el 99 respecto al promedio en la población para cada categoría. Mientras se aumentaba el rango en cada categoría, los participantes, especialmente las mujeres, aseguraron que sí se sentirían más y más atraídas, excepto por dos de los rasgos: la inteligencia y la sencillez.

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Calificaban entonces a un socio como más atractivo si clasificaba por encima del 90 por ciento de la población para ambas categorías en lugar del 99 por ciento, lo que sugiere que no estaban tan interesadas ​​en los niveles superiores en estas dos categorías.

Investigaciones publicadas anteriormente sugieren que los niveles elevados de inteligencia pueden incitar sentimientos de inseguridad en algunas personas, lo que puede reducir la conveniencia, dijo el Dr. Gilles Gignac, autor principal del estudio, en un comunicado.

Mientras que la sencillez puede ser vista, según este especialista, como un indicio de falta de confianza o ambición, lo que tampoco es nada atrayente.

No obstante, no todo está perdido para los más inteligentes: algunos estudios señalan que prefieren la soledad.

Pero si no quieren renunciar al amor, también hay buenas noticias

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En el estudio aún había quien se sentía cada vez más atraído por una mayor inteligencia, incluso aunque llegasen al 99 por ciento de superioridad. Y está comprobado, por otro estudio publicado en Intelligence, que existen los sapiosexuales: aquellos seres que llegan, incluso, a generar una especie de pasión erótica por las mentes brillantes.

Pero al igual que en el estudio de el British Journal of Psychology, aún no se sabe cuánto porcentaje de la población siente esta curiosa atracción, ni si hay algún nivel de inteligencia que deje de ser atractivo. No obstante, la tendencia marca, en ambos estudios, que una inteligencia desmedida sí deja de ser atractiva.

Así que quizá la clave está simplemente en no exagerar. Si eres muy inteligente ―tipo 120 IQ o algo por el estilo― ten cuidado de no marear a tu pareja con tus temas de conversación. Siempre intenta ser modesto, comprensivo y huye inmediatamente de toda pretensión. De otro modo podrías intimidar a tu pareja, hacerla sentir insegura o aburrirla.

Y quizá necesites estudiar más el amor y los componentes de la felicidad en pareja que sobre las últimas noticias de la física cuántica, ¿no crees?