¿Las personas con sobrepeso viven más tiempo?

Un nuevo estudio longitudinal y masivo de Dinamarca, encontró que las personas con sobrepeso tienden a vivir más tiempo que las “saludables”, “bajo de peso” y “obesas”.

La Organización Mundial de la Salud –OMS– utiliza el índice de masa corporal –IMC– como indicador entre peso y talla para identificar el sobrepeso y obesidad en adultos. Para determinar si una persona sufre de sobrepeso, su IMC debe ser igual o superior a 25; mientras que de obesidad, igual o superior a 30. Calcula el IMC se divide el peso de una persona en kilos por el cuadrado de su talla en metros –kg/m2–.

Un IMC elevado puede ser un factor de riesgo de enfermedades, tales como diabetes, trastornos del aparato locomotor –osteoartritis, enfermedades degenerativas de articulaciones muy discapacitante–, enfermedades cardiovasculares y algunas cánceres del endometrio, mama y colon. 

Y pese a las advertencias de la OMS para reducir la pandemia del sobrepeso y obesidad, un nuevo estudio longitudinal y masivo de Dinamarca, encontró que las personas con sobrepeso tienden a vivir más tiempo que las “saludables”, “bajo de peso” y “obesas”. 

El estudio, a cargo de Børge Nordestgaard de Copenhagen University Hospital, analizó la data médica de más de 100 000 adultos daneses durante 15 años. Esto permitió cuestionar una de las asunciones fundamentales acerca de que lo “saludable” prolonga la vida, y por tanto abrir la posibilidad de refinir el término de “sobrepeso”. 

Desde 1976 hasta 2013, los investigadores asociaron un bajo riesgo de muerte con un IMC entre 23.7 y 27. Mientras que las categorías de “obeso” y “normal” poseen los mismos niveles de riesgo de muerte pese a los factores de edad, sexo, historia familiar de enfermedades, estado socioeconómico y tabaco. Esto significa que en los últimos 40 años, las categorías de peso se asociaron con una vida más larga en sobrepeso, sugiriendo que la clasificación de “peso normal” está mal o la relación entre nuestro peso y nuestra salud es más complicado de lo pensado. 

Este estudio necesita verse en un contexto según las necesidades y estilo de vida de cada persona, pues “las personas que se encuentran en la categoría de sobrepeso, 47 por ciento son perfectamente saludable”. Por lo que usar una etiqueta de IMC saludable es simplemente incorrecta, al no considerar los otros factores que influyen en el estilo de vida de las personas.

Eso no significa que tener un IMC igual o superior a 25, la vida sigue siendo saludable, sino es necesario mantener una alimentación equilibrada y saludable, ejercicio constante y un balance psicoemocional. Esto, sin olvidar, hacerse revisiones médicas.  



Dormir poco aumenta el riesgo de sobrepeso y obesidad

Por cada cuatro horas de sueño perdido, el cuerpo pedirá unas 70 calorías más, aunque se puede consumir hasta 300 calorías extras.

¿Duermes poco? ¿Has notado que comes más de lo normal? De acuerdo con un artículo publicado en la revista Sleep, la falta de sueño eleva los niveles de endocannabinoide en el cerebro, provocando que paralelamente aumente el deseo de comer –particularmente, aperitivos dulces o salados con altos contenidos de grasa–.

Erin Hanlon, endocrinóloga de la Universidad de Chicago, y autora de la investigación, explica que hay una incidencia entre dormir poco y el aumento de peso, pues el primer factor estimula la necesidad de placer y satisfacción para relajar al cuerpo: aún si se trata a través de la comida.

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El estudio señala que este efecto es aún más poderoso a última hora de la tarde y primera de la noche, justo en los momentos en los que se facilita “picar” aperitivos entre horas. Esto sucede pues los niveles de endocabinnoides aumenta más y durante más tiempo a lo largo de la noche –y en consecuencia, se experimenta una sensación de tener hambre pese haber comido recientemente–.

Inclusive parece ser que al tener acceso a pequeños aperitivos, se come el doble y con mayor cantidad de grasa. De modo que, “a cada hora extra de vigilia, supone el consumo de unas 17 calorías extras”; es decir, por cada cuatro horas de sueño perdido, el cuerpo pedirá unas 70 calorías más, aunque se puede consumir hasta 300 calorías extras.

[Stuff.co.nz]



17 formas naturales de combatir el sobrepeso (elige las tuyas)

Sencillas fórmulas que, aplicadas a tu cotidianidad, podrían hacer una enorme diferencia para mejorar tu salud y complexión

La obesidad se convierte en un problema cada vez más frecuente en el mundo. Países como los gigantes poblacionales India y China, ya figuran entre las naciones con mayor número de personas con obesidad. Por su parte Estados Unidos, el gran hegemónico cultural, sigue apareciendo entre los tres países con mayor obesidad del mundo. No es una nimiedad que estas tres naciones mantengan un crecimiento de su población obesa, pues su influencia es enorme y los costos en salud pública que están tejiendo son, también, de grandes dimensiones. 

Según un reciente estudio del McKinsey Global Institute (MGI) más de 2 mil millones de personas en el mundo tienen obesidad, lo que representa cerca de 30% de la población global, y al menos 5% de las muertes en el planeta están relacionadas con esta enfermedad. De acuerdo con la misma organización, si la tendencia de crecimiento persiste, casi la mitad de la población global será obesa en 2030. 

Lo esperanzador en este tema es que aunque el gobierno debe promover políticas públicas que palien este problema, finalmente este conflicto responde al ámbito educativo. Las personas comunes tenemos la información y la decisión individual como arma para combatir la obesidad; los hábitos arraigados en la cotidianidad son los mejores aliados para no caer en ella. El día a día y nuestras buenas decisiones en ese lapso están de nuestro lado si así lo decidimos. 

Te compartimos algunos consejos que, aplicados cotidianamente, mejorarán tu salud y apariencia física sin mucho esfuerzo:

1. Conoce cuál es tu peso ideal: investiga, según tu altura y complexión ósea (puedes hacerlo con cualquier nutriólogo), cuál es tu peso idílico, para que puedas llevar un control cuando comiences a notar cambios en tu físico. Tener conciencia de tu peso te dará un brújula para mantenerlo.

2. Controla tus porciones: investiga, también según tu altura y complexión (con un nutriólogo), cuántas porciones de cada comida debes comer (por ejemplo de carne, pescados, verdura, etc.). Generalmente hay formas de medir las porciones; por ejemplo, con la palma de tu mano para cada una.

3. Entre bocado y bocado, deja los cubiertos sobre la mesa: a veces pasa desapercibido el ritmo con el que estamos comiendo porque estamos distraídos con lo que sea, incluso hasta con los pensamientos. Si entre cada bocado dejas tus cubiertos sobre la mesa, esto te dará tiempo de comer más despacio y de tomar conciencia de ello. 

4. No uses la comida para cambiar de estado de ánimo: si la comida es un placebo que utilizas para sentirte mejor, es importante que identifiques esto y evites usarlo como una salida fácil. Cada que sientas ganas de comer porque tu estado de ánimo no es el mejor deja la comida y haz algo bueno por alguien o por ti mismo, como leer un buen pasaje en un libro.

5. Transpórtate caminando o en bicicleta: usa la necesidad cotidiana del transporte como un medio para hacer ejercicio; además de que estarás en forma, de verdad disfrutarás más tus trayectos y podrás contemplar aspectos de la ciudad que se pierden cuando se va en coche.

6. Prefiere las carnes blancas, sin piel (pollo, pavo, pescado y atún): si te gusta la carne, siempre que puedas evita la carne roja y mejor elige cualquier opción de carnes blancas; son más saludables y menos grasosas.

7. Siempre usa excusas para ejercitarte, como usar las escaleras: cualquier pretexto es bueno; estar activo aumenta la serotonina en tu cerebro y te hace sentir mejor. Usa las escaleras, rodea una cuadra más cuando vayas caminando, arregla ese clóset desmarañado o haz sentadillas cada que puedas.

8. Investiga qué alimentos son saludables y cuáles no: no es tan difícil y, de hecho, todos tenemos una idea más o menos clara de qué alimentos nos convienen y cuáles no. Sin embargo, si investigas, al descubrir qué ingredientes exactamente son los que te hacen daño, seguramente ello te hará pensar dos veces la próxima vez que busques ingerirlos.

9. Evita los refrescos y bebidas altamente azucaradas: siempre elige un jugo natural o cualquier agua fresca en lugar de un refresco o bebidas muy azucaradas; tu cuerpo lo agradecerá bastante y te sentirás bien por hacer esas pequeñas diferencias.

10. Toma al menos 2 litros de agua natural diario: además de que mejora tu estado de ánimo, tomar agua durante todo el día te permite sentirte más ligero y sentir que estás haciendo algo por cuidarte. Mantenerte hidratado mejorará tu humor y paliará esos momentos impulsivos de buscar comer lo que sea a la hora que sea.

11. Mastica cada bocado al menos 20 veces; lo ideal es masticarlo 30 veces: tomar conciencia de las veces que masticamos es crucial. Masticar lo necesario hará que comas más despacio, lo cual sacia mejor el hambre, y tendrás una mejor digestión.

12. Acostúmbrate a leer el etiquetado de los alimentos que consumes: evita los que tengan azúcar y prefiere los que sean bajos en grasa y altos en fibra.

13. No vayas al súper con hambre y haz una lista previa: jamás vayas a hacer tu súper con hambre, pues los antojos se te harán inevitables. Piensa un día antes qué es lo que verdaderamente necesitas comprar y qué productos de eso que buscas son los más saludables, haz una lista, y enfócate en hacer una compra inteligente y responsable.

14. Prefiere alimentos asados o al vapor en lugar de alimentos capeados, fritos o empanizados: los alimentos fritos son muy dañinos para tu salud, pues tapan las arterias y son muy grasos. Acostúmbrate a cocinar al vapor o asado; puedes hallar cientos de recetas en internet para cocinar con estos métodos. 

15. Evita los alimentos industrializados o procesados: haz tus propias salsas; compra productos locales, que suelen ser más sanos y también, promover el comercio justo. Sustituye los centros comerciales por los mercados tradicionales, donde encontrarás la mayoría de los ingredientes naturales que necesitas, sin caer en la tentación de la prefabricación.

16. Evita los aderezos en las ensaladas: el aceite de oliva o el limón le darán un toque delicioso a tus platos verdes; las especias también te proporcionarán deliciosos sabores. Elimina la costumbre de los calóricos aderezos; prefiere el limón y el aceite de oliva.

17. Ten a la mano tentempiés más saludables: las  verduras, lácteos desnatados, frutas, etc., serán tus amigos en momentos de desesperación por comer, aunque debes evitar esos lapsus a toda costa.

18. No leas, veas televisión o hagas texting en tu celular mientras comes: deja el internet, las redes sociales o cualquier tipo de distracción mientras comes. Disfruta tu comida: dedícate cabalmente a comer y dale valor a este acto ritual; esto hará que comas más despacio y con mayor conciencia de las cantidades que estás ingiriendo.