¿La yoga y meditación son capaces de prevenir el Alzheimer?

Si bien no hay medicamento para disminuir el progreso de la enfermedad neurodegenerativa, la yoga y meditación promueven el óptimo funcionamiento de las habilidades cognitivas, como el pensamiento, la memoria y el lenguaje.

Al principio se puede sentir una constante confusión cargada de olvidos cotidianos – los cuales asociamos con el envejecimiento–. Después, con el paso del tiempo, gradualmente se comienzan a cambiar algunos patrones de conducta, partes de la personalidad o incluso disminuir las habilidades cognitivas. Se deja de reconocer a familiares, amigos o inclusive pareja. Para la ciencia, esto es sólo principios de Alzheimer, una enfermedad en la que dejan de haber conexiones neuronales hasta causar la muerte. 

Si bien no hay medicamento para disminuir el progreso de la enfermedad neurodegenerativa, existen fármacos que promueven el óptimo funcionamiento de las habilidades cognitivas, como el pensamiento, la memoria y el lenguaje.

Sin embargo, de acuerdo con un pequeño estudio del Health & Social Care Institute en Teesside University, en Reino Unido, existe una alternativa para dominar los síntomas neurodegenerativos de la memoria a través de un programa holístico que incluye yoga, meditación y otras intervenciones. Este programa, de acuerdo con Yvonne J-Lyn Khoo, investigadora del estudio, es útil tanto para los cuidadores como los pacientes pues permiten liberar el estrés mientras se hace ejercicio. 

Este estudio, que fue apoyado por U.K. Alzheimer’s Society y publicado en Journal of Bodywork and Movement Therapies,  reunió a ocho pacientes con demencia, cinco de sus cuidadores y dos investigadores voluntarios. Los participantes tenían un rango de edad entre 52 y 86 años de edad, y participaron en el estudio durante seis semanas con sesiones de 45 minutos. En estas sesiones hubo terapia en grupo, estiramiento, ejercicios de respiración, tai chi, yoga, meditación, qigong y danza. 

Pese a que la impresión general es que la gente con demencia no se ejercita –porque no quiere o no puede–, los resultados de la investigación demuestran todo lo contrario: “De hecho, en las entrevistas póstumas al programa, tanto pacientes como cuidadores fueron más sociales buscándose entre sí.” 

Una paciente con demencia dijo: “Me siento mejor después de cada sesión. Es una buena compañía. Buenas personas. Somos parte de un equipo.”

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Khoo reportó una mejoría psicoemocional por parte de los cuidadores, quienes comenzaron a crear un equilibrio entre su propio bienestar así la sensación de seguridad y apoyo de una comunidad. Esto inclusive permitió que brindaran una mayor familiaridad al paciente.  

Mientras que para The University of California, Los Angeles –UCLA–, realizó una investigación neurocientífica en que la práctica de estas actividades holística minimizaba los problemas emocionales y cognitivos. De esta manera, encontraron que la yoga y meditación son más eficientes y efectivas que los ejercicios de fortalecimiento de la memoria: “El entretenimiento de la memoria es comparable con la meditación y la yoga, pero son estas dos últimas las que permite también mejorar el estado de ánimo, la ansiedad y las habilidades de retención de información. 



4 maneras alternativas para lidiar con el estrés postraumático

Derivado de experiencias devastadoras, el estrés postraumático puede comenzar de maneras insospechadas. Algunos consejos para sobrellevar la ola.

El cuerpo es sabio. En él se incrustan todas las vivencias que experimentamos —las recordemos conscientemente o no—. Por eso, el estrés postraumático puede hacerse presente muy fácilmente tras vivir una situación terrible, como puede ser un accidente o presenciar una muerte.

La mitad de hombres y mujeres en el mundo han pasado, al menos, por un trauma en su vida. De estos, un 10 % pueden desarrollar estrés postraumático, es decir, síntomas de re-experimentación de aquello que vivieron. Esto deriva a la larga en un sorpresivo cúmulo de enfermedades y padecimientos que van desde la hipertensión, el colesterol alto o la obesidad hasta la depresión y otros problemas psicológicos.

¿Cómo saber si tengo estrés postraumático?

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Derivado de una experiencia devastadora, este tipo de desorden presenta síntomas como: recuerdos y sueños angustiosos, a veces relacionados al escenario que lo detona; reacciones disociativas, esto es, actuar como si se estuviera repitiendo aquél suceso; creencias o expectativas negativas persistentes y exageradas sobre uno mismo; estado emocional negativo; sentimiento de desapego hacia los demás; disminución del interés por realizar ciertas actividades cotidianas; comportamiento irritable, prudente o autodestructivo; incapacidad persistente de experimentar emociones positivas (por ejemplo, felicidad, satisfacción o sentimientos amorosos; problemas de concentración, insomnio, angustia y ansiedad. Es importante entender que muchos problemas menores pueden estar relacionados a estos síntomas, así que para estar seguros es necesario consultar a un médico. 

Y entonces, ¿cómo devolver el alma al cuerpo?

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El estrés postraumático es también una respuesta emocional que nos distancia del cuerpo. Por eso es importante que las estrategias para lidiar con éste sean sobre todo anímicas y cognitivas, pues a lo que debe ir enfocado cualquier acción contra el estrés postraumático es a que el cuerpo pueda volver a su funcionamiento cotidiano…

1. Pilates para fortalecer el cuerpo

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Según el doctor James F. Zender, asiduo de los pilates, éstos pueden ayudar a estabilizar el cuerpo y a deshacer poco a poco los efectos del trauma. La disciplina que implican los pilates fortalece el autoestima, y sus ejercicios—centrados en controlar los músculos— ayudan a restablecer la conexión con uno mismo desde lo más básico: el cuerpo. De esta forma, los pilates combaten la ansiedad y la depresión del estrés postraumático. 

2. Yoga para exhalar los miedos

El yoga es filosofía y estilo de vida. Se trata de una práctica ancestral que cuenta con diversos “caminos” que ayudan a lidiar con los problemas más graves que nos afectan física y mentalmente. Por su gran efectividad para liberar toxinas y generar paz en quien lo practica, se trata de un ejercicio cotidiano que ha probado ser efectivo para liberar la tensión emocional. A ello se suma la práctica de la Pranyama, la respiración consciente que oxigena nuestro cuerpo, regulando nuestra sangre y también nuestras emociones.

En este link puedes encontrar 5 posiciones de yoga fáciles para dominar el estrés y la ansiedad.

3. Esencias florales para erradicar la ansiedad y otros síntomas

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Se trata de una maravillosa medicina complementaria y de uso cotidiano. Las esencias florales, además de su delicioso aroma, ayudan a erradicar síntomas como la ansiedad, los nervios, los pensamientos obsesivos y la fatiga, debido a su alta carga de propiedades curativas. Basta con colocar unas cuantas gotas en nuestro paladar para disfrutar de sus beneficios. 

Aquí tienes 6 esencias florales deliciosas que puedes conseguir fácilmente.

4. Ten una mascota

Los animales son grandes aliados a la hora de enfrentar un problema, sobre todo cuando se trata de la salud. En este sentido, tener una mascota le ha funcionado a numerosas personas que lidian con estrés postraumático. Ya sea porque se trata de un compañero íntimo e inseparable, o sencillamente por el hecho de centrar toda la atención en ellos, sea que califican como un hack esencial para salir del problema.

/ Plus:

Practica algunos de estos 7 trucos efectivos para relajarte

 

 

*Fotografías: 1) Kyle Thompson; 2) Kim Kim; 3) Laura Makabresku



5 posiciones de yoga para niños que abrirá la mente y el corazón

El yoga canaliza la energía reafirmando su autoestima, aprendiendo a relajarse, dominando la concentración y abriéndose al universo que nos rodea.

El yoga es una actividad recomendada para adultos –jóvenes y mayores– y niños, ya que su objetivo es la búsqueda del equilibrio y la armonía como base de una vida saludable y alegre. Esto con el objetivo de canalizar la energía reafirmando su autoestima, aprendiendo a relajarse, dominando la concentración y abriéndose al universo que nos rodea. Y es que, sin darse cuenta, el yoga comienza a impactar en: 

– la rapidez de los movimientos; 

– la regularización de las funciones fisiológicas, como sueño, hambre, etcétera; 

– la reacción a experiencias nuevas; 

– la expansión de la energía hacia sus emociones, estados de ánimo, deseos, etcétera; 

– el mantenimiento de atención central sin interrupciones hacia actividades simples y complejas; 

– el encuentro del estímulo necesario para llamar la atención para realizar una actividad nueva;

– la recurrencia de una actitud positiva;

– entre otros…

En caso de querer introducir a los niños o incluso a un adulto al mundo del yoga, estos son las cinco posiciones ideales que sólo requieren unos minutos para mejorar tanto postura como abrir el cuerpo y la mente.

–  Posición del gato a la vaca. Comenzando con poner manos y rodillas sobre el suelo, lo único que se tiene que hacer es arquear hacia arriba la espalda metiendo el mentón hacia el pecho como si fuera un gato; y luego, arquear hacia abajo la espalda abriendo el pecho y el mentón. Esta es una manera para fortalecer la espina dorsal y empezar con la sensación del corazón abierto. 

 

– Posición del perro mirando hacia arriba. Colocando el estómago contra el piso y las palmas de las manos a un lado de los hombros, elevarás la parte superior del cuerpo mirando hacia arriba. Esto fortalecerá los brazos y abrirá el pecho. 

– Posición del puente. Se trata de una posición que abre ampliamente el corazón, en donde lo primero que se tiene que hacer es poner la espalda contra el piso, la planta de los pies bien puestos en el suelo, los brazos inversos a la altura de los hombros y el mentón hacia el pecho. Con esta preparación ayudará a levantar la espalda del suelo para dar la forma de un puente. 

– Posición del camello. Esta posición ayuda a abrir el corazón mientras se arrodilla sobre el piso, echando el cuerpo y la cabeza atrás lentamente y colocando las manos sobre los tobillos. Inclina tu cabeza hacia arriba, abre tu pecho y respira.

– Posición del arco. Acuéstate boca abajo, dobla las rodillas y levanta el pecho. Lleva las manos hacia atrás, apuntando los dedos de los pies. Deja que tu corazón se abra.