Cómo sembrar y cosechar tu propio té

¿Tu propio árbol de té? Eso es posible…

Foto: plantsrescue.com

Procedente del sur de China y del sudeste de Asia, la planta del té Camellia sinensis se ha vuelto fundamental incluso en occidente. Una de las grandes favoritas en la medicina china y considerada también un estimulante con un alto poder antioxidante es cada vez más común en el consumo de millones de personas.

Quizá la mejor manera de disfrutarla y obtener sus beneficios sea cultivándola tú mismo, asimismo consiguiendo los beneficios de la jardinería. De la Camellia sinensis es posible hacer té blanco, negro o verde, y también hacer infusiones con sus flores y semillas.

 

Cómo plantar té

En estado salvaje, este árbol perenne de la familia de las teáceas puede alcanzar hasta 9 m de altura en estado silvestre, sin embargo es inclusive probable sembrarlo en una maceta (generalmente es más bien considerado como un arbusto).

De la variedad Camellia sinensis assimica, que es oriunda de la India y de Birmania, el clima para su siembra debe ser cálido, con unas 4 horas de sol al día, las zonas tropicales son más propicias; requiere de suelos fértiles, sueltos, profundos, bien drenados y no tolera inviernos muy fríos.

Se recomienda remojar las semillas en agua tibia 24 horas antes de la siembra; la germinación sucederá entre 1 y 3 meses y deberás transplantarla a la tierra cuando nazcan las primeras hojas, luego plantar en un terreno definitivo cuando alcances unos 30 cm de altura.

 

Cómo cosechar el té para tu consumo

Podrás cosechar las hojas y tallos hasta que el arbusto tenga 5 años. Cosecha las dos hojas que estén hasta arriba de la planta y la hoja del brote de primavera. Los nuevos tallos serán verdes en contraste con los negros del primer año. 

 

Fuentes:

botanical-online.com

mnn

 



5 maneras efectivas y sencillas de usar el aceite esencial de tea tree

Uno de los aceites esenciales más utilizados es el tea tree, el cual proviene de la planta Melaleuca alternifolia –oriunda de Australia–.

Los aceites esenciales, estos líquidos destilados de plantas, semillas, flores, frutas, tallos, troncos, raíces u hojas, que no sólo emiten un aroma delicioso, también curan desde nivel celular. Sus usos van desde dolores menores como dolor de cabeza, cansancio y cortadas, hasta enfermedades mayores como el cáncer.

Tan sólo una tanda de un aceite esencial puro puede requerir cientos de kilos de flores y hojas, las cuales ayudan a mejorar problemas relacionadas con el estrés, eczemas, enfermedades respiratorias, etcétera. Principalmente si se usa como inhalador, aceite de baño, spray o tintura de piel.

Uno de los aceites esenciales más utilizados es el tea tree, el cual proviene de la planta Melaleuca alternifolia –oriunda de Australia–. Se dice que los indigenas de Australia llegaron a tratar y curar infecciones de la piel y numerosas heridas gracias al uso antifúngico de este remedio homeopático. En consecuencia, se comenzó a usar como antiséptico, antimicrobio y antiinflamatorio.  A continuación te compartimos una lista de los usos más comunes para este increíble aceite esencial:

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Ayuda a curar gripas, resfriados y dolores de garganta. Comienza con un par de gotas del aceite esencial de tea tree en la lengua cada hora; después de dos o tres dosis, los síntomas comenzarán a desaparecer. También se puede disolver unas cuantas gotas en agua tibia y después beber la mezcla.

Mientras se depila o afeita. Este aceite esencial minimiza la presencia de bacterias nocivas, además que calma la irritación cutánea.

Talones agrietados. Coloca el aceite directamente en el talón, dando pequeños masajes en círculos durante 15 minutos. Deja que se seque y después coloca el calcetín y calzado.

Infecciones en las uñas o el acné. La clave del éxito del tea tree es la concentración del aceite: una medida balanceada para evitar una irritación en la piel. Coloca un poco de aceite de oliva en una gel para reducir la irritación del acné; hazlo dos veces al día, durante seis meses.

Infecciones de sinusitis. Gracias a sus propiedades antivirales y antibacteriales, este tipo de aceites ayuda al flujo nasal del sistema respiratorio. En un poco de agua caliente, coloca unas cuantas gotas del aceite esencial y, a continuación, asoma el rostro con una toalla encima –de manera que puedas respirar el vapor del agua–.

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