Activista peruano se casó con el Árbol del Tule en Oaxaca, México

Esta boda, la cual no ha sido la única del actor con otros árboles, forma partes de su proyecto de cuidado de la ecología.

Cásate con un árbol México, salva tu oxígeno es un proyecto promovido por la Fundación Corazones Verdes por la Naturaleza de los Niños, el cual tiene el objetivo de frenar la deforestación en el mundo. Si bien se inició en México, ahora también se encuentra en Perú, Colombia y Argentina. 

Esta internacionalización del proyecto provocó que el activista y actor peruano Richard Torres celebrara un ritual prehispánico de matrimonio simbólico con el árbol del Tule. La intención de este acto fue llamar la atención del mundo y generar conciencia sobre la preservación de la naturaleza

De acuerdo con el actor, se escogió el árbol del Tule “porque está en Oaxaca, una tierra de guerreros y grandes personajes. […] Era importante llegar a México y a Oaxaca a emprender este proyecto que inicia con un compromiso nupcial con un árbol, en este caso el árbol del Tule, con el que tengo el honor de comprometerme en matrimonio para toda la vida y las que vengan“. 

richard torres

Esta boda, la cual no ha sido la única del actor con otros árboles, forma partes de su proyecto de cuidado de la ecología. De hecho, este proyecto encabezó la reforestación de unas 40 mil hectáreas de bosques en el mundo y la detención de la tala clandestina: “Hemos realizado este mismo ritual en Chile, Argentina, Bolivia, Perú y Brasil, siendo Oaxaca el proyecto donde estamos consolidando nuestras acciones en México y lo haremos en todo el planeta.”

Según el último informe de Greenpeace, cada año en Latinoamérica, se talan ilegalmente más de 2 millones de hectáreas de bosques; y entre ellas, 500 mil hectáreas forman parte del territorio mexicano. 

richard torres



Organizar tu día según la jornada de 8 horas te hace improductivo (y lo contrario te llena de energía)

Está demostrado que debemos tener muchos breaks durante la jornada.

La jornada de ocho horas de trabajo, por increíble que parezca, es el esquema en el que descansa el sentido que le damos al tiempo cada día. Pero, ¿por qué? Básicamente porque durante la Revolución Industrial, el galés Robert Owen concluyó que la fórmula “ocho horas de trabajo, ocho horas de recreo, ocho horas de descanso” era la mejor para fomentar tanto la calidad en el trabajo como la calidad de vida de los trabajadores.

Pero, ¿es esta división en tres todavía funcional? Algunas empresas contemporáneas creen que no…

En un estudio conducido por la compañía tech, Draugeim Group, un grupo de investigadores rastrearon los hábitos de trabajo de empleados de la oficina mediante una aplicación. Ésta midió cuánto tiempo pasaron las personas en varias tareas y lo comparó con sus niveles de productividad.

Descubrieron algo que servirá en el futuro para desmontar la idea anacrónica de que la jornada debe durar estrictamente ocho horas, y que ésta debe llevarse de a cabo de manera consecutiva. Y es que los investigadores pudieron observar que la duración de la jornada no importaba tanto como la manera como los empleados estructuraban su día.

Al parecer, lo mejor es trabajar 1 hora y descansar 15 minutos.

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Esta estructuración del tiempo dio mayor energía y enfoque a los empleados. Y ella implicaba que estuvieran totalmente concentrados en su tarea durante la hora de trabajo, así como totalmente desconectados durante los 15 minutos de descanso. Siguiendo este ciclo, cada hora de trabajo fue mucho más eficaz.

Así que las nuevas dinámicas de trabajo requerirán que esto se tome en cuenta, dejando de ser tan rígidas si lo que quieren las empresas es una mayor productividad, una mayor calidad y cuidar la psique de sus empleados. Se trata de no condenar la procrastinación, pues otros estudios han demostrado que cuando “perdemos el tiempo” en internet –buscando información sobre productos, leyendo o viendo videos– es porque nuestra mente lo necesita. Y es que, en promedio, nuestra concentración no puede durar más de 20 minutos a su máxima potencia.

Eso sí: no podemos disolvernos en el internet y en las nocivas formas que tiene para acaparar nuestra atención. Se trata de estructurar nuestro tiempo y de hacer las cosas cuando debemos hacerlas –y no hacerlas cuando no debemos hacerlas, es decir: saber tomar verdaderos descansos–.

¿Qué hacer en los breaks?

Lo más importante es que te relajes. Si tu trabajo no te permite navegar mucho en internet, y crees que ahí encontraras sosiego, ¡adelante! Pero recuerda no todo son las redes sociales, y que éstas te pueden ocasionar ansiedad. ¿Y si mejor observas la foto del universo del día, cortesía de la NASA? ¿O qué tal si escuchas sonidos naturales de todo el mundo en este mapa interactivo. O descubre más música de los artistas que más te gustan. El punto es que pierdas el tiempo con sentido.

Pero si quieres estar offline, puedes simplemente salir al parque más cercano y sentarte a observar lo que pasa a tu alrededor. O aprovechar para respirar profundo por cinco minutos y oxigenar tu cerebro. Incluso puedes ponerte metas: como aprender origami, o aprender a tejer, pues las manualidades tienen la capacidad de relajar la mente. Verás que esos 15 minutos son mucho más tiempo del que parece.

*Imágenes: Max Löffler