12 remedios caseros para elevar la hipotensión o presión baja

La presión arterial baja e inconstante en una persona puede ser normal para otra.

La presión arterial baja o hipotesión es cuando la presión arterial, durante y después de cada latido, es mucho más baja de lo usual, provocando que el corazón, cerebro y otras partes del cerebro no reciban la suficiente cantidad de sangre para sus funciones. 

La presión arterial baja e inconstante en una persona puede ser normal para otra; aunque las presiones arteriales normales están entre el rango de 90/60 milímetros de mercurio –mm Hg– y 130/80 mm Hg. Cada caída de presión puede ocasionar serios problemas para algunas personales; tales como visión borrosa, confusión, vértigo, desmayo, mareo, somnolencia, debilidad y dolor de cabeza. 

Hay ocasiones que la hipotensión es producida por un cambio súbito en la posición del cuerpo –pasar de estar acostado a parado–; estar de pie por mucho tiempo; haber consumido fármacos como ansiolíticos, depresivos, diuréticos, medicamentos para el corazón o analgésicos; sufrir de enfermedades como diabetes avanzada, anafilaxia –alergia potencialmente mortal–, cambios en el ritmo cardíaco –arritmias–, deshidratación, desmayo, ataque cardíaco, insuficiencia cardíaca, shock, hemorragia, entre otras. 

Para equilibrar el sistema cardíaco, a continuación te compartimos unos sencillos y efectivos hacks para combatir la hipotensión: 

  • Toma baños calientes con sales de Epson durante 20 minutos antes de acostarte
  • Utiliza medias elásticas de comprensión que ayudarán a reducir la cantidad de sangre estancada en las piernas, y así ayudar a bombear adecuadamente
  • Siéntate con frecuencia durante el día
  • Cambia de posición con cuidado, especialmente cuando se pasa de una posición sentado a una de pie
  • Antes de cambiar una posición, permanece inmóvil por un momento realizando respiraciones profundas antes de levantarse
  • Ingiere más agua para elevar los niveles de presión arterial y prevenir la deshidratación
  • Reduce el consumo de alcohol, pues deshidrata naturalmente el cuerpo
  • Elige más comidas pequeñas durante el día, evitando los alimentos ricos en carbohidratos –como las papas, pastas y pan
  • Consume un poco más de sal o salsa de soja, al ser un producto que aumenta la presión arterial
  • Acuéstate y eleva tus pies hacia el cielo
  • Cruza las piernas mientras estás de pie o en cuclillas; 
  • Agáchate desde la cintura, poniendo las manos sobre las rodillas mientras te inclinas hacia delante. Incorpórate lentamente. 

 

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Puedes morir simplemente por renunciar a la voluntad de vivir, según nueva investigación

Se llama muerte psicogénica: no es lo mismo que la depresión y saberlo puede salvar vidas.

Aunque nuestro organismo es una especie de maquina de funcionamiento milimétrico, no es infalible. Depende, por supuesto, de nuestros hábitos: una vida sedentaria atrofia los músculos y debilita al corazón y la mente, pero una vida activa y una dieta equilibrada son los secretos de la longevidad. No obstante, la voluntad es una energía vital que, de faltar, puede ocasionar graves averías en nuestra máquina orgánica, y más todavía: puede conllevar a la muerte.

Morir por apatía o por una completa falta de voluntad es algo que sucede realmente. Se trata de una extraña condición llamada muerte psicogénica, que según el doctor John Leach, de la University of Portsmouth, puede ocurrir a partir de un trauma intenso. Bastan tres días para que este estado psíquico provoque la muerte.

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Laura Makabresku

Para Leach, esta condición debe diferenciarse del suicidio o la depresión extrema. Puede considerarse muy ligada a ésta última, pero la depresión no es capaz de provocar la muerte de la misma fulminante manera.

Y es que la muerte psicogenética consiste de cinco etapas

Cada una es parte de un proceso de desconexión de la realidad: una escisión entre cuerpo, mente y ambiente que podría ser ocasionado por un cambio en el funcionamiento del circuito cingulado anterior, una zona que media procesos de control ejecutivo y emocional, y que está ligada a la motivación.

Según investigaciones previas, la muerte psicogénica podría ser también una reacción a la sobreabundancia de ciertas hormonas en el organismo, liberadas por alguna vivencia traumática. En especial se ha comprobado que hormonas de adrenalina y del estrés son las más secretadas, y en exceso pueden ocasionar la muerte psicogénica.

Las 5 etapas de la muerte psicogénica

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Aislamiento

Un trauma capaz de arraigarse tanto como para causar estrés postraumático es el detonante de la muerte psicogénica. Lo primero que hacen los pacientes es aislarse y evitar toda interacción social, siendo indiferentes y sumiéndose en sí mismos.

Apatía

No obstante, un trauma no necesariamente trae consigo apatía. Pero sentirla es parte de la segunda fase, cuando la persona deja de tener energía y no hace esfuerzos en torno a casi nada y sobre todo descuida su aseo personal.

Abulia

En este punto la apatía se ha transformado en una respuesta emocional casi nula, al grado de que la persona no quiere hablar. Según Leach, este estado puede considerarse como “una mente vacía o una conciencia falta de contenido”

Acinesia

La acinesia es un estado de inmovilidad provocada por una reacción de protección. Pero en esta fase, la acinesia provoca incapacidad de movimiento debido principalmente al estado en el cual se encuentra la mente del paciente. Llega a ser tan contundente que la persona es incapaz de sentir dolor.

Muerte psicogénica

La etapa final es la completa rendición de la persona. La voluntad los ha abandonado por completo y quizá ni siquiera esperen morir. Sólo yacen tendidos sin mostrar emoción alguna ni miedo a la muerte.

Pero no debemos temer…

Según Leach,

Distintas intervenciones, como la actividad física, pueden darle a la persona un sentido renovado de elección y de control que puede llegar a romper el terrible ciclo a través de la liberación de dopamina

Así que sobrellevar la ola siempre es posible. Y aún porque una experiencia devastadora no significa encallar en la isla de la apatía sin retorno. Por eso, siempre debemos trabajar en nuestra salud psíquica y espiritual para evitar cualquier posibilidad de que se pierda una de las energías más valiosas que nos mueve: la voluntad.

Lo más importante es que mantengamos a la mente y al cuerpo conectados. Rélajate, reconectate y ubica en el mapa de tu cuerpo al estrés. No dejes de propiciar el diálogo entre estas dos entidades maravillosas, y reactualiza tu capacidad de ser empático con toda la periodicidad que te sea posible.

 

*Fotografías: Laura Makabresku



4 maneras cotidianas de reducir la hipertensión

La hipertensión, junto con la hipotensión, puede desencadenar en una serie de enfermedades del corazón o cerebrovasculares.

La hipertensión, junto con la hipotensión, puede desencadenar en una serie de enfermedades del corazón o cerebrovasculares. Ésta se encuentra fuertemente relacionada con dolores de cabeza, fatiga, ansiedad, mareos, náuseas o vómitos, confusión, cambios en la visión, sangrado nasal, entre otros. 

Las principales causas o factores que pueden desencadenar la presión arterial son el bajo consumo de agua, el exceso de sal, un mal estado de los riñones, del sistema nervioso o de los vasos sanguíneos, enfermedades hormonales; tener un estilo de vida cargado de estrés y angustia, obesidad, un antecedente familiar de hipertensión arterial, diabetes y un alto consumo de tabaco. 

Para reducir los síntomas de la hipertensión, te compartimos una serie de consejos: 

– Reduce el estrés practicando yoga, meditación, jardinería y técnicas de respiración para relajarte. Estas prácticas regularán al cuerpo de la ansiedad, por lo que bajará la presión arterial y reducirá los síntomas relacionados con él. 

 

–  El ejercicio físico ayuda a regular entre el 20 y 30 por ciento de la hipertensión. Para este tipo de casos se recomienda realizar ejercicio aeróbico; como subir las escaleras, realizar largas caminatas, andar en bicicleta, nadar, correr durante 15 o 30 minutos, entre otros. Se recomienda ejercitarse al menos cinco días a la semana durante 30 minutos. 
 
– Reduce –e incluso evita– el tabaco y el alcohol. 

 

– Consume la dieta DASH, la cual se caracteriza por: 

1. Verduras (de 4 a 5 porciones al día)

2. Frutas (de 4 a 5 porciones al día)

3. Productos lácteos sin grasa o bajos en grasa, tales como leche y yogur (de 2 a 3 porciones al día)

4. Granos enteros (de 7 a 8 porciones al día y 3 deben ser de granos integrales)

5. Pescados, carnes magras y aves de corral (2 porciones o menos al día)

6. Legumbres, semillas y nueces (de 4 a 5 porciones a la semana)

7. Aceites vegetales (de 2 a 3 porciones al día)

8. Dulces o azúcares agregados, tales como gelatina, sorbete, caramelos duros, jarabe de arce y azúcar (menos de 5 porciones a la semana)

Esta dieta es recomendaba pues hay un consumo de entre 45 y 65 de carbohidratos, entre 20 y 35 por ciento de grasas, y entre 10 y 35 por ciento de proteínas. La dieta DASH ayuda a controlar la insulina y los niveles de azúcar en la sangre a un nivel constante.