¿Qué le pasa a tu cuerpo si comes ajo con miel antes de desayunar?

El ajo, esta planta de las liliáceas, es uno de los ingredientes más populares en la gastronomía mundial.

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El ajo, esta planta de las liliáceas, es uno de los ingredientes más populares en la gastronomía mundial. No sólo se trata de un condimento delicioso, también de un alimento con múltiples beneficios para la salud. Gracias a sus propiedades, esta planta es usada para aliviar los síntomas de numerosas dolencias, tales como enfermedades respiratorias y cardiovasculares, artritis, cáncer y diabetes. 

Por otro lado, la miel posee una composición química que no sólo la mantiene fresca indefinidamente sin echarse a perder, también la convierte en un territorio inhóspito para bacterias y microorganismos. Gracias a ello, la miel se ha utilizado como remedio medicinal durante milenios. 

¿Qué pasaría si se juntan ambos ingredientes para consumirse a diario? Basta con reunir la miel y el diente ajo picado, colocarle una tapa y ponerlo en un lugar oscuro durante una semana. Puedes ingerir una cucharada, solo o diluido en agua tibia antes de desayunar, durante siete días seguidos; después, descansa un par de semanas y retoma la rutina. Conserva la mezcla a temperatura ambiente. 

Te compartimos entonces los efectos de esta mezcla sobre el cuerpo: 

 Mejora la circulación sanguínea y disminuye la presión arterial. Los compuestos azufrados del ajo y los nutrientes de la miel, ejercen un efecto anticoagulante y tonificador de las venas, evitando la formación de trombosis y várices. 

Controla el colesterol malo. La alicina del ajo desintoxica la sangre, elimina el exceso de colesterol y regula los triglicéridos. 

Reduce la inflamación. Tanto el ajo como la miel disminuyen la inflamación, pues actúan como desinflamantes de artristis, retención de líquidos y trastornos musculares. 

Fortalece el sistema inmunitario. Gracias a las propiedades antifúngicas y antimicrobianas del ajo y la miel, estos ingredientes forman un gran apoyo al sistema inmunitario. Ambos incrementan la respuesta contra virus, bacterias y patógenos. 

Elimina la tos. Siendo de origen bacteriano o viral, la combinación de la miel y el ajo calma la sensación de irritación de la garganta; además, tiene un efecto expectorante que estimula la eliminación de las flemas. 

Reduce los síntomas de gripas y resfriados. Las propiedades de ambos eliminan al virus, estimulando la actividad de los anticuerpos que se encargan de proteger las vías respiratorias.  
 

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Organizar tu día según la jornada de 8 horas te hace improductivo (y lo contrario te llena de energía)

Está demostrado que debemos tener muchos breaks durante la jornada.

La jornada de ocho horas de trabajo, por increíble que parezca, es el esquema en el que descansa el sentido que le damos al tiempo cada día. Pero, ¿por qué? Básicamente porque durante la Revolución Industrial, el galés Robert Owen concluyó que la fórmula “ocho horas de trabajo, ocho horas de recreo, ocho horas de descanso” era la mejor para fomentar tanto la calidad en el trabajo como la calidad de vida de los trabajadores.

Pero, ¿es esta división en tres todavía funcional? Algunas empresas contemporáneas creen que no…

En un estudio conducido por la compañía tech, Draugeim Group, un grupo de investigadores rastrearon los hábitos de trabajo de empleados de la oficina mediante una aplicación. Ésta midió cuánto tiempo pasaron las personas en varias tareas y lo comparó con sus niveles de productividad.

Descubrieron algo que servirá en el futuro para desmontar la idea anacrónica de que la jornada debe durar estrictamente ocho horas, y que ésta debe llevarse de a cabo de manera consecutiva. Y es que los investigadores pudieron observar que la duración de la jornada no importaba tanto como la manera como los empleados estructuraban su día.

Al parecer, lo mejor es trabajar 1 hora y descansar 15 minutos.

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Esta estructuración del tiempo dio mayor energía y enfoque a los empleados. Y ella implicaba que estuvieran totalmente concentrados en su tarea durante la hora de trabajo, así como totalmente desconectados durante los 15 minutos de descanso. Siguiendo este ciclo, cada hora de trabajo fue mucho más eficaz.

Así que las nuevas dinámicas de trabajo requerirán que esto se tome en cuenta, dejando de ser tan rígidas si lo que quieren las empresas es una mayor productividad, una mayor calidad y cuidar la psique de sus empleados. Se trata de no condenar la procrastinación, pues otros estudios han demostrado que cuando “perdemos el tiempo” en internet –buscando información sobre productos, leyendo o viendo videos– es porque nuestra mente lo necesita. Y es que, en promedio, nuestra concentración no puede durar más de 20 minutos a su máxima potencia.

Eso sí: no podemos disolvernos en el internet y en las nocivas formas que tiene para acaparar nuestra atención. Se trata de estructurar nuestro tiempo y de hacer las cosas cuando debemos hacerlas –y no hacerlas cuando no debemos hacerlas, es decir: saber tomar verdaderos descansos–.

¿Qué hacer en los breaks?

Lo más importante es que te relajes. Si tu trabajo no te permite navegar mucho en internet, y crees que ahí encontraras sosiego, ¡adelante! Pero recuerda no todo son las redes sociales, y que éstas te pueden ocasionar ansiedad. ¿Y si mejor observas la foto del universo del día, cortesía de la NASA? ¿O qué tal si escuchas sonidos naturales de todo el mundo en este mapa interactivo. O descubre más música de los artistas que más te gustan. El punto es que pierdas el tiempo con sentido.

Pero si quieres estar offline, puedes simplemente salir al parque más cercano y sentarte a observar lo que pasa a tu alrededor. O aprovechar para respirar profundo por cinco minutos y oxigenar tu cerebro. Incluso puedes ponerte metas: como aprender origami, o aprender a tejer, pues las manualidades tienen la capacidad de relajar la mente. Verás que esos 15 minutos son mucho más tiempo del que parece.

*Imágenes: Max Löffler