Sabemos que en los reinos de la biología, el fungi es uno aparte. Un gran universo aún indescifrable, pero que promete innumerables virtudes y usos para quien confíe en ellos. Uno de sus más férreos amantes, el micólogo Paul Stamets, sorprendió en 2006 al mundo de la biotecnología con sus estudios sobre un hongo que podría ser el mejor pesticida de todos los tiempos, y uno totalmente natural.

Este hongo es tan efectivo que podría hacer la competencia a las grandes compañías de biotecnología caracterizadas por sus práctica antiéticas como Monsanto. De hecho, Stamets ha encontrado, con el soporte del National Institutes of Health de Estados Unidos, que algunos hongos son capaces de fortalecer altamente el sistema inmunológico de las abejas.

Como buen micólogo, en su propio jardín, Paul Stamets crece distintos tipos de hongos y comenzó a observar cómo las abejas comían el micelio, los hongos que crecen en las raíces y troncos de los árboles. Esto llamó su atención y comenzó a estudiar el efecto de algunos hongos en las abejas. Encontró que estos pueden mejorar el sistema inmunológico y desinhibir los efectos tóxicos que generan algunos pesticidas en las abejas, los cuales, se cree, son los responsables del colapso de las abejas.

Junto con el etomólogo Steve Sheppard ahora están haciendo estudios sobre cómo pueden usarse los efectos de los hongos en el aumento de la población de las abejas, sin las cuales, por cierto, prescindiríamos de alimentos. Están ahora estudiando distintos extractos de hongos proveídos por Fungi Perfecti.

Un hongo que especialmente está probando sus efectos positivos en el sistema inmunológico de las abejas, el Metarhizium anisopliae. Este podría ser uno de los mejores aliados para evitar la extinción de esta imprescindible especie.

Los beneficios de los hongos siguen apareciendo, y cada vez son más irreales, pero sin duda, efectivos. 

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*Fotografía principal: Jill Bliss