Lista roja de los pescados que NO deberías consumir

Activistas invitan a la reeducación ecológica con el fin de aportar un mayor cuidado al medio ambiente.

Imagen: Bluefin Tuna

Un desarrollo ecológico empieza desde casa: cuando se reduce y separa la basura, cuando se utilizan medidas de ahorro del agua e incluso cuando se hacen las compras de la comida. Se trata de un estilo de vida que impacta tanto en el medio ambiente como en la salud.

Activistas invitan a la reeducación ecológica con el fin de aportar un mayor cuidado al medio ambiente. Como por ejemplo, conocer y compartir información verídica sobre cuáles son los productos “verdes” que fomentan el consumo responsable con el ecosistema.

Antes de comprar un producto fresco, es importante realizarse cuestiones acerca de su origen y su pasado, considerar opciones o alternativas ecológicas de uso y, por supuesto, procurar aprovecharlo al máximo posible. Brindemos un ejemplo tan sencillo como el pescado que se compra en el supermercado o en un restaurante

Hay pescados que no están correctamente etiquetados, en donde no se sabe qué pescado es, de dónde vino ni de qué manera fue capturado. En este tipo de casos, lo ideal es no consumirlo ni comprarlo pues se estaría afectando, probablemente, una especie indispensable de un ecosistema.

La pesca excesiva induce a problemas para el medio ambiente y la salud. Para empezar, no existe data disponible que muestre cómo el pescado almacenado se encuentra en un estado saludable o si fueron pescados en una tasa sostenible. Después, hay algunos métodos de pesca que son fuertemente destructivos para las criaturas marinas o sus hábitats; por ejemplo, a especies en peligro de extinción tales como tortugas, tiburones o delfines. También, hay pescadores que usan métodos de captura masiva de peces, a los cuales avientan de nuevo al mar una vez que están muertos –o moribundos–.

A continuación te compartimos algunos ejemplares de los peces cuyo consumo NO es ecosustentable.

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Alimentos al desnudo: Nueva Zelanda planea eliminar las envolturas plásticas de los alimentos 👏

La tendencia ahora será un supermercado sin plástico (y ya era hora).

Nuestros padres y abuelos sabían vivir sin plástico. Casi todos los alimentos y bebidas se vendían a granel o en envases reutilizables. Pero en algún momento perdimos lo que pudo haber sido una herencia de vida sustentable, y la sustituimos con el uso desmedido de millones de bolsas, envases y recubrimientos plásticos de todo tipo.

Ahora Nueva Zelanda busca regresar a un modelo de vida más simple y mucho más sustentable, esto a través de la campaña Food in the nude, o “Alimentos al desnudo”, con la cual se busca crear una nueva conciencia contemporánea en toda la cadena de consumo de alimentos, esto es: desde la manufactura hasta el traslado y la venta en el supermercado.

Bajo esta campaña, el gobierno de Nueva Zelanda espera que se ponga fin al uso de plástico en alimentos frescos, los cuáles se venderán “al desnudo”, mientras que también se operarán estrategias para hacer que todo el envasado y etiquetado sea 100% reutilizable para 2025.

Según confirmó el New Zealand Herald:

La venta de hortalizas se ha disparado en 300%
desde que se implementó la medida en algunos supermercados.

Podría pensarse que los alimentos frescos a la intemperie corren el riesgo de oxidarse, marchitarse o madurar demasiado rápido, pero el sistema para mantenerlos frescos es muy sencillo. Sólo se usan rociadores de agua –que es previamente purificada con ósmosis inversa–, mismos que se activan algunas veces a día. Adicionalmente, esto hace ver a los alimentos frescos más atractivos para los consumidores, lo que explicaría el aumento en ventas de hortalizas.

De esta forma, la campaña “Alimentos al desnudo” traerá mejor salud a los neozelandeses, y vendrá acompañada de prácticas más sustentables. Y es que, como es sabido, las verduras, frutas y verduras son alimentos mucho más sustentables que los de origen animal o los industriales. Así que, si hay un aumento en la venta de alimentos frescos, es de esperarse que haya un descenso en el consumo de los alimentos con mayor huella ecológica.

No obstante, podría haber una última objeción a esta medida: ¿cómo hacer nuestras compras sin bolsas y envases de plástico? La verdad es que es muy sencillo, y sólo requiere de sustituir algunos materiales y cambiar algunos hábitos. Por ejemplo, acostumbrarse a llevar al supermercado bolsas de tela de todos tamaños, bolsas herméticas de silicón para la carne, o incluso hojas de plátano.

La imaginación es el límite de nuestra sustentabilidad. Y como Nueva Zelanda lo comprueba, todo depende de la voluntad colectiva.