La caza ilegal amenaza a los jaguares en Quintana Roo

Bajo la excusa del autosustento, los pobladores atacan a las especies de la Reserva de la Biosfera de Sian Ka’an, en Felipe Carrillo Puerto.

La cacería ilegal ha provocado una serie de consecuencias en numerosas especies y sus ecosistemas. Un ejemplo de este hecho es la amenaza de extinción de los jaguares que se encuentran en Quintana Roo, en México.

De acuerdo con el director ejecutivo de la reserva ecológica de El Edén, la cacería deportiva ilegal ha disminuido significativamente la población de los jaguares. Inclusive se han dado casos en donde se han monitoreado a ejemplares desde la zona norte del estado que terminan en las manos de cazadores, quienes los matan por puro entretenimiento: “A pesar de que dentro de la legislación ambiental se contempla la posibilidad de la caza deportiva, esta se debe de realizar en zonas delimitadas y con especies autorizadas; en Quintana Roo no hay ninguna área destinada a la caza deportiva y aún así hemos tenido reportes de que se efectúa”. 

Bajo la excusa del autosustento, los pobladores atacan a las especies de la Reserva de la Biosfera de Sian Ka’an, en Felipe Carrillo Puerto. Se internan en áreas de selva, junto con personas que no son de la zona, y cazan diversos animales. Y entre ellos, el jaguar. 

[Periodistas Quintana Roo]

 


¿Por qué la construcción del Tren Maya podría poner en riesgo a la mitad de los jaguares del país?

El Tren Maya sí puede realizarse de manera sustentable pero, de no aplicarse la legislación ambiental, estarían en riesgo el 50% de los jaguares de México.

El pasado domingo arrancó oficialmente la construcción del Tren Maya al sur de México, enmarcada por una ceremonia en Palenque en la que se pidió “permiso a la Tierra” para arrancar con el proyecto.

Desde el mes de noviembre, varios expertos habían externado su preocupación por un hecho crucial: esta infraestructura turística no cuenta con una planificación que tome en cuenta su impacto ambiental. Ahora, la Alianza Nacional para la Conservación del Jaguar (ANCJ) ha advertido el riesgo que implica el Tren Maya para la población de jaguares que habitan en esta zona del país, de no cumplir al pie de la letra con la legislación ambiental mexicana; Gerardo Ceballos, presidente de la ONG, explica que:

(…) bajo ninguna circunstancia deberá impactar las zonas núcleo y de amortiguamiento de las áreas naturales protegidas.

En la biósfera de Calakmul vive el 50% de los jaguares que aún quedan en México, que además han sido el centro de los esfuerzos de conservación de asociaciones como la WWF, la Conabio y la Semarnat. El presidente de la ANCJ resalta la falta de estudios de impacto ambiental de la construcción:

No había un pronunciamiento sobre el cumplimiento de la ley ambiental y por eso nos importaba hablar con ellos. El trazo debe respetar los límites de las áreas naturales protegidas federales, estatales y municipales. Esto es especialmente relevante con el Parque Nacional Tulum (Quintana Roo), las Reservas de la Biosfera Yum Balam y Sian Ka’an (Quintana Roo) y Calakmul (Campeche), y las áreas naturales protegidas estatales de Balam-Ku y Balam-Kin (Campeche), entre otras. Bajo ninguna circunstancia deberán impactarse las zonas núcleo y de amortiguamiento de las áreas naturales protegidas.

Con esto en mente, la ANCJ envió una misiva a los encargados del proyecto en la que pide integrar un grupo de trabajo para investigar su factibilidad. En ese mismo documento sugiere también la creación de un fideicomiso ambiental que apoye el manejo de las áreas naturales protegidas por las que cruzarán las vías del tren. 

Si la obra continúa realizándose sin un plan concreto, el hábitat de los jaguares podría modificarse al punto de mermar su movilidad o, pero aún, exponerlos a accidentes en las vías férreas. 

 

¿Por qué urge tomar cartas en este asunto?

Desde una perspectiva legal, la construcción aún no cumple con los requisitos establecidos en la Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria.

Este hecho es grave si se considera, también, el ámbito ecológico: de por sí México ha perdido ya la tercera parte de sus selvas, y aquella que pone en riesgo el Tren Maya es una de las 20 más extensas que quedan en todo el planeta. 

Como una de las zonas forestales más importantes del país, bajo ninguna circunstancia se debe provocar un impacto en los límites protegidos de Calakmul. La conservación de las zonas vírgenes debe priorizarse siempre, pues además de albergar una enorme cantidad de especies, son de gran importancia para mitigar los efectos del calentamiento global.

Para la ANCJ, el proyecto sí puede realizarse de manera sustentable, pero es necesario que existan estudios y planes que lo sustenten

Para ello, se deben respetar los límites preestablecidos y procurar subsanar la conectividad del hábitat de los jaguares, actualmente fragmentada por el sistema de carreteras de la zona.

Sea como sea, mientras más pronto se concrete una verdadera planificación, mejor; de lo contrario, el proyecto podría causar daños irreversibles a la diversidad de nuestro país. 



Costa Rica prohibe la cacería ilegal con una multa de 3 000 dólares

Por votación unánime, el Congreso costarricense aprobó la Ley de Conservación de Vida Silvestre pensada para proteger la biodiversidad del país.

Imagen: http://www.fanpop.com/

Costa Rica es el primer país latinoamericano en prohibir la cacería recreativa clandestina, principalmente desde que la aprobación legislativa impuso multas de hasta 3 000 dólares y prisión de hasta cuatro meses a los culpables de cacería deportiva.  

Por votación unánime, el Congreso costarricense aprobó la Ley de Conservación de Vida Silvestre pensada para proteger la biodiversidad del país, particularmente las especies como jaguares, pumas y guacamayas; y así reducir la cacería ilegal por deporte o por venta de mascotas. Esta iniciativa fue impulsada por la Asociación Preservacionista de Flora y Fauna Silvestre –Apreflotas–, organización no estatal costarricense, la cual comentó a EL PAÍS

Se prohíbe que los animales sean mascotas en circos y sean alimentados con comida chatarra. Y aunque no hay datos de cuánto dinero genera la caza en el país, hay cacería clandestina por la que cobran hasta 5 000 dólares a turistas extranjeros. Por eso hay muchas armerías en el país que venden armas a más de 3 000 dólares. Esperamos que en menos de un mes sea promulgada la ley por la presidenta de Costa Rica. 

Costa Rica es uno de los países con mayor biodiversidad del mundo, pues de hecho el 25 por ciento del territorio del país está protegido por reservas y parques naturales. Sin embargo, existe la vieja costumbre de que miles de hogares costarricenses tienen como mascotas a loros, pericos, ardillas, monos y otras especies.

En palabras de la presidenta de la República de Costa Rica, Laura Chichilla, la ley castigará la tenencia y el comercio de especies silvestres –flora y fauna–. Se trata de un paso muy grande e importante que pretende cuidar la fauna y flora silvestre del país. Incluso el Freddy Pacheco, excatedrático jubilado de la Escuela de Ciencias Biológicas de la estatal Universidad Nacional de Costa Rica, explicó que “aunque algunos van a catalogar como exagerada esta propuesta de Costa Rica, lo cierto es que estamos muy contentos y es hora de que la flora y fauna silvestre sean valorados y no utilizadas como mecanismo para hacer dinero. La fauna silvestre merece todo respeto y protección de la humanidad.

Al evitar la caza ilegal y clandestina, se podrá regular con facilidad la caza dentro de las áreas silvestres. Si bien todas las grandes iniciativas tendrán retos, pero se espera que poco a poco la gente se irá acostumbrando a evitarlo. Para Pacheco, “No podemos eliminar del todo la caza ilegal, como tampoco se puede eliminar el consumo de drogas ilegales. Pero luchamos contra eso”; inclusive agregó:  

Eso no lo podemos evitar, pero el mensaje, la disposición de los costarricenses en su gran mayoría a favor de la fauna silvestre, debe honrar a Costa Rica a nivel mundial y ser un ejemplo de lo que se debe hacer para darle mayor importancia a la fauna silvestre, que no tiene quien la defienda.