Indígenas brasileños exigen que se dejen de financiar proyectos dañinos para el ambiente

De acuerdo con los líderes del grupo Coordinadora de las Organizaciones Indígenas de la Cuenca Amazónica –COICA–, los megaproyectos como las presas hidroeléctricas y carreteras en la Amazonia, han afectado casi al 100 por ciento las tierras selváticas.

Imagen: http://www.ecoticias.com/

El desarrollo energético de Brasil ha comenzado no sólo a atentar contra el medio ambiente al ir destruyendo los ecosistemas y contaminando las aguas y tierras de este país, también la existencia de las comunidades indígenas de todas las regiones brasileñas. Uno de los megaproyectos que más han impactado negativamente en la naturaleza es la presa Belo Monte, la cual fue construida para la producción de 11 mil megavoltios en el estado de Pará, y terminó perjudicando los derechos de los indígenas y sus pueblos ancestrales. 

De acuerdo con los líderes del grupo Coordinadora de las Organizaciones Indígenas de la Cuenca Amazónica –COICA–, los megaproyectos como las presas hidroeléctricas y carreteras en la Amazonia, han afectado casi al 100 por ciento las tierras selváticas. Por ello, la organización exigen tener voz y voto en las decisiones que involucren megaproyectos que destruyen los ecosistemas más frágiles del planeta: bosques húmedos tropicales, desiertos, páramos, montañas e islas. 

Actualmente los indígenas no sólo deben enfrentarse a los resultados negativos en el medio ambiente en relación con las construcciones de los megaproyectos, también a los efectos que genera el cambio climático. Frente a esto, la COICA observa con preocupación la vulnerabilidad tanto de la Madre Tierra como de la cultura, medio ambiente y sustento de los pueblos indígenas: “Estos cambios son el resultado de un modelo de desarrollo occidental, basado en un capitalismo voraz que, no contempla el respeto por la Madre Tierra. En este siglo se estima que la temperatura media se elevará de 1.8⁰C a 4.0⁰C, acelerando los impactos del cambio climático sobre los pueblos indígenas.”

 

Cambio climático y pueblos indígenas de la Amazonía from GDI BID on Vimeo.

A pesar de haber intentado llamar la atención de las autoridades, tanto el planeta como los pueblos indígenas y sus comunidades están sufriendo. La COICA reitera tomar en cuenta “la sabiduría y los conocimientos milenarios que los pueblos indígenas han adquirido en sus relaciones con el manejo integrado de ecosistemas, caracterizadas por formas asociativas ancestrales, armónicas y sensibles con la naturaleza y de relación espiritual con la tierra y el territorio comunitario.”

Por esta razón, la COICA exige estar presente en la mayoría de las agendas de los gobiernos y organizaciones de la sociedad, como medida de crear una vinculación entre los derechos de los indígenas, el cuidado hacia el medio ambiente y el desarrollo de proyectos de infraestructura que en Sudamérica está afectando cada vez más: “[C]arreteras, gasoductos, oleoductos, hidrovías, puertos marítimos y fluviales así como tendidos eléctricos y de fibra óptica en las zonas mas delicadas del planeta, como son las selvas amazónicas. Y la gran mayoría de estas cruzan el Amazonas afectando la biodiversidad, tierras comunales y recursos de los pueblos indígenas que habitan la Cuenca Amazónica.”

http://ocahostel.com.br/
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[CBD]



Mujeres que luchan con el corazón desde la Amazonia

Estas 2 líderes indígenas exigen la protección de sus territorios naturales y han llevado su valiente lucha a las Naciones Unidas. Mauricio del Villar tuvo la oportunidad de entrevistarlas.

En marco del Foro Permanente de Naciones Unidas para Cuestiones Indígenas, que se llevó a cabo en Nueva York, tuvimos la oportunidad de dialogar con Gloria Ushigua Santi de la Nación Sápara y con Isabel Wisum de la nación achuar, ambas lideres indígenas de la región de la Amazonia del Ecuador.

Durante estos días ellas compartieron su lucha y se mostraron como personas sencillas que hablan desde el corazón, utilizando palabras sencillas y a su vez profundas que reflejan el sentir de sus comunidades, a quienes representan. Participaron activamente en diferentes espacios para hacer denuncias y recomendaciones a este organismo internacional.

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Gloria, presidenta de la Asociación de Mujeres Sápara, compartió que antes su pueblo cubría gran parte del territorio, era un territorio grande y ahora tienen poquito, pero que a su vez es grande de otras formas. Ella parte de que en su cultura no les gusta nada más “estar hablando rápido y pelear, vamos lento y nos comunicamos despacio estando seguros de quiénes somos”. Ella inicia su participación en los movimientos indígenas en el año de 1992, cuando participó en la caminata desde Pastaza a Quito, para recuperar su territorio ancestral. Su corazón compartió que fue complicado y se enfermó mucho, pero que lograron su escritura de su territorio y “todos los indígenas caminamos juntos”.

Al regresar a su comunidad se encontró con la noticia de que su hijo de 8 años había desaparecido y ella no sabía qué había pasado. Pero conforme pasó el tiempo ella supo por qué desapareció, teniendo claro que fue una represalia por esa gran caminata:

El Estado se lo llevó y lo mataron, yo busqué y busqué por toda la selva, pero nunca encontré ni un hueso. Mi vida fue muy dura y me esforcé para comprender lo sucedido… durante este tiempo aprendí espiritualmente y fue una cosa muy fuerte para conocer la vida, yo pasé mi dieta espiritual 1 año y 4 meses tomando mi ayahuasca y ayunando, todo eso estuvo tan triste y pasó todo, cuando terminó ya nos empezamos a organizar nosotros, mi hermano y yo éramos muy jóvenes.

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Gleb Ragyorodetsky

Gracias a la idea de organizarse, su organización ha logrado participar desde hace varios años en foros y audiencias de Naciones Unidas para seguir defendiendo a su pueblo. Ella tiene la claridad de que su territorio lo quieren mantener tal como está, sin explotación petrolera para que el petróleo se quede bajo la tierra, manteniendo su medicina, su comida que viene de la tierra y sus formas de vida, recorriendo la selva caminado sin tener la necesidad de tener caminos.

Gracias a diferentes organizaciones han podido conversar con Victoria Tauli-Corpuz, relatora Especial de las Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos indígenas. Le ha manifestado que los proyectos de la selva se basan en intereses económicos que se han introducido en su territorio, como el programa socio-bosque y actividades petroleras, quienes nunca consultan a los pueblos indígenas:

Esto nos divide como pueblos y empezamos a pelear entre nosotros. Yo estoy muy preocupada por la cuenca sagrada de toda la Amazonia, la cual abarca nueve países… algunas organizaciones están diciendo que la cuenca esta superbuena para meter su dinero y después van a vender todo lo que tenemos nosotros. Como mujer tengo mi nieto y pienso en su futuro, aunque hablen contra mí yo no tengo miedo de esa gente, hablemos y conversemos entre varios pueblos para fortalecernos…

Por su parte Isabel, mujer achuar y representante de la provincia de Pastaza y Morona Santiago, compartió que ella fue elegida para venir al foro permanente, siendo la primera vez que sale de su tierra, agradecida con su pueblo, con su familia y su esposo por respaldarla ahora que se enfrenta ante todo lo que representa el dialogo en la ONU y estar en la ciudad de Nueva York. Ella tiene la misión de seguir defendiendo su territorio, como los antepasados lo hicieron, y ahora como mujer lo defiende cuando vienen las empresas petroleras:

No voy a permitir su entrada, ellos no saben nuestro idioma, nuestra cultura y todo lo que tenemos allá. Nosotras tenemos nuestra medicina, nuestro canto, nuestra vestimenta que llevo puesta, por eso nos defendemos, no queremos olvidar eso, nuestras canciones y nuestro idioma, siempre defenderemos nuestro territorio.

Comparte que tienen un territorio grande en el que no quieren contaminación:

Si lo defendemos como mujeres nuestros hijos vivirán bien, tomarán agua limpia, comerán comida sana y ahí mismo les damos salud y remedio, nosotras sabemos curar a nuestros hijos cuando están enfermos. A nosotras nos molestan las petroleras y las compañías chinas que han entrado a la fuerza en comunidades achuar, sin respetar a los niños, abuelitas y abuelitos a quienes sacan y les quitan sus comidas y sus casas donde vivían.

Añade que estas empresas entran a las comunidades sin consultar y los dividen, siempre hay algunos de sus comunidades que piensan que es bueno trabajar con estas compañías y ella hace un trabajo para explicarles el daño que pueden traer a sus formas de vida y el medioambiente con el que comparten su vida, “siempre seguiré luchando por mi territorio que es mi casa, mi papá y mi mamá”.

Finalmente, Gloria comparte que de igual forma seguirá luchando y quiere mantenerse ahí:

yo no quiero terminar mi cultura, nosotros mantenemos toda nuestra vida… nuestros abuelos no aceptaron las escuelas, los cementerios y las iglesias, odio a los misioneros, tenemos nuestro propio pensar y no necesito a su Dios, nuestro Dios es Piatsaw, no aceptamos evangélicos, no aceptamos católicos y no necesitamos escuelas, nuestra escuela y todo lo que necesitamos aprender está en nuestra tierra y en nuestra selva.

Ambas asistieron al Foro como miembros del Concejo Indígena para la protección del territorio, las tradiciones, las lenguas y las semillas (CIPROTER) integrado por personas del pueblo zapoteca, hñahñu, sápara, achuar, licanantay, mapuche lafquenche, mapuche pehuenche y mapuche nagche provenientes de México, Guatemala, Ecuador, Perú y Chile.

 

* Imagen destacada: Gloria Ushigua Santi

Mauricio del Villar Zamacona
Autor: Mauricio del Villar Zamacona
Promotor Comunitario y Asistente al Foro como parte del Concejo Indígena para la Protección del Territorio, las Tradiciones, las Lenguas y las Semillas.


¿Agrocombustibles y megaproyectos: cultivos para el hambre?

Los peligros del uso de transgénicos y agroquímicos en la pérdida de la diversidad biológica y agrícola.

Hoy sabemos que el hambre y la desnutrición en el mundo no se deben a la escasez de alimentos. Existe producción agropecuaria suficiente para cubrir la ingesta calórica de la población mundial. En el fondo, lo que tenemos es una inequitativa distribución y acceso a recursos para la producción o adquisición de alimentos. Nuestro continente no es la excepción a la regla. Como afirma la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación: América Latina dispone de provisiones suficientes para alimentar a toda su población; sin embargo, el hambre afecta todavía a más de 34 millones de personas. (FAO, 2015). En este escenario cabe preguntarse ¿Cuáles son las causas del hambre en el mundo? ¿Cuál es el destino final de la producción de granos básicos y cereales?

Una posible respuesta la encontramos en el hecho de que la producción de alimentos para consumo humano ha sido desplazada para responder a las necesidades de empresas y mercados internacionales, en pocas palabras –lastimosamente- los alimentos son una mercancía más para la acumulación capitalista y la producción de energéticos. Actualmente, un sector del modelo agroindustrial avanza ocupando tierras con vocación agrícola tradicional o cubierta forestal para la plantación de monocultivos destinados a la generación de electricidad y energía motriz a través de lo que se ha dado en llamar biocombustibles.

Estos <<cultivos energéticos>> -como los denomina la FAO- se nos presentan como una alternativa para la generación de energía limpia ante el agotamiento de las reservas de combustibles fósiles y la emisiones de gases efecto invernadero (GEI) por el uso de energías convencionales. Como se argumentará, este discurso no es del todo cierto y encubre los verdaderos fines de su producción y comercialización.

El presente ensayo explora la relación entre la producción de agrocombustibles y los megaproyectos. Comienza con una introducción conceptual sobre agrocombustibles versus biocombustibles, posteriormente argumenta el porqué podemos considerarlos como <<megaproyectos agrícolas>>. Finalmente, se ejemplifica la relación entre Tratados de Libre Comercio y Proyectos de Integración e Infraestructura como mecanismos que profundizan el modelo neoextractivista en América Latina.

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Agrocombustibles versus Biocombustibles

De manera genérica se habla de biocombustibles para referirse a cualquier combustible (sólido, líquido o gaseoso) que se obtiene a partir de biomasa, es decir, materia orgánica viva o muerta resultado de un proceso biológico. Siguiendo la Terminología Unificada sobre Bioenergía de la FAO (2004), los biocombustibles se clasifican en tres tipos con base en la materia prima para su elaboración: combustibles derivados de madera, combustibles derivados de subproductos de origen municipal y los agrocombustibles. Respecto a últimos explica que comprende aquellos cultivos energéticos destinados directamente a la producción de combustibles procedentes de biomasa agrícola, así como subproductos de origen agrícola, animal y agroindustrial.

Cuando hablamos de biomasa agrícola nos referimos a semillas oleaginosas como son la soya, la canola, el maíz y la palma africana o cultivos de caña de azúcar, por mencionar algunos. Actualmente, estos biocombustibles se utilizan para generar calor y electricidad e incluso combustibles líquidos como el biogaseóleo y el biodiesel. Estos últimos han adquirido especial impulso por su potencial aplicación en el sector transporte.

A nuestro juicio, esta clasificación se desdibuja dejando paso al término genérico de biocombustibles, eludiendo de esta forma hablar de combustibles producidos a partir de insumos alimenticios cuyo destino final son las industrias automotriz, petrolera y agroindustrial, no el consumo humano. En este escenario, desde los movimientos sociales y las ONG se ha venido posicionado el término de agrocombustibles dejando claro que el origen de estos combustibles no es otro que cultivos alimenticios.
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Agrocombustibles y megaproyectos

Algunas de las particularidades de la agricultura industrial destinada a la generación de agrocombustibles son su carácter intensivo y la amplia escala de producción para mantener altos rendimientos; su dependencia a insumos externos como son paquetes tecnológicos que incluyen maquinaria, plaguicidas, fertilizantes y desde luego, semillas mejoradas. Esta práctica implica, además, una sobreexplotación de tierra y fuentes agua, pérdida de la diversidad de cultivos agrícolas ahora consignados a un solo producto agrario (monocultivos).

Por sus características, la agroindustria extensiva de monocultivos pueden considerarse un <<megaproyecto agrícola>> equiparable con otros Proyectos de Desarrollo e Infraestructura. Éstos pueden definirse como “aquellos emprendimientos impulsados por empresas y/o el Estado, en zonas rurales o urbanas, que tengan fines comerciales o se lleven a cabo bajo el argumento del bien común”. (SCJN, 2014, p.11). Por esta razón, dichos proyectos también suelen llamarse <<megaproyectos de inversión por despojo>> pues suponen “la adquisición, disposición, arriendo u ocupación de espacios territoriales, generando un impacto sobre la vida de las personas o comunidades que en ellos habitan, o de las que ellos dependen, y una posible afectación sobre sus derechos humanos.” (Ídem).

Para la socióloga argentina Maricela Svampa, los megaproyectos en materia de transporte, energía, agua así como la explotación de recursos minerales, forestales, agrícolas y genéticos forman parte del modelo neoextractivista que impera en la región latinoamericana, basado en la intensificación y extensión de actividades extractivas de bienes primarios o commodities para el mercado mundial. (Svampa, 2013).

En este mismo orden de ideas, para asegurar la libre circulación de estos commodities se han perfeccionado mecanismos que garantizan el control de dichos recursos por parte de los países desarrollados y las corporaciones transnacionales. Ese es el papel que cumplen hoy los Tratados de Libre Comercio (TLC). Como advierte la CEPAL (2005) en un estudio sobre el tema: la instrumentación de un creciente número de TLC constituye un medio uniforme que facilita el comercio y, en el ámbito de los recursos naturales, busca evitar todo tipo de restricciones al acceso, distribución o suministro. (Ruiz-Caro, 2005, p.16).

A la par de esto tratados comerciales encontramos los proyectos de integración energética e infraestructura desplegándose por todo el continente, trazando las nuevas rutas que permitirán el transporte y la exportación de estos recursos estratégicos. En este contexto, iniciativas como el Plan Puebla Panamá (PPP), ahora Proyecto Mesoamérica, y el Proyecto de Integración de la Infraestructura Regional Sudamericana (IIRSA) adquieren relevancia.

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Tanto el PPP-PM como el IIRSA incluyen dentro de su cartera de proyectos el fomento a la producción de agrocombustibles. El Programa Mesoamericano de Biocombustibles, por ejemplo, se plantea la instalación de plantas de biocombustibles así como una red de investigación e intercambio de tecnología sobre el tema entre los países miembro. (Proyecto Mesoamericano, 2016). Por su parte, uno de los ejes económicos estratégicos del IIRSA que contempla este sector es el Eje Interoceánico Central donde participan Brasil, Bolivia, Chile, Paraguay y Perú, en conjunto constituyen “una gran superficie de cultivos de soja y caña de azúcar lo que lo perfila como uno de los asientos para la producción de biocombustibles (Ceceña, Aguilar y Motto, 2007, p.41) Ambas iniciativas cuentan con financiamiento del Banco Interamericano de Desarrollo.

En conclusión, todo este entramado de intereses nos deja ver que los agrocombustibles, más que una alternativa de energía limpia o una opción para que los países con escazas reservas de hidrocarburos accedan a su soberanía energética, representan una nueva rama de inversión para las compañías automotrices, petroleras, de biotecnología y agronegocios así como instituciones financieras y gobiernos.

Como contraparte, no son pocos los esfuerzos desde la sociedad civil para advertir sobre los potenciales impactos del cultivo de agrocombustibles en la disponibilidad de recursos como tierra, semillas, agua; los peligros del uso de transgénicos y agroquímicos en la pérdida de la diversidad biológica y agrícola o la relación entre alza de los precios de granos con la demanda mundial de biocombustibles. Lo anterior nos obliga a estar atentos y sumarnos a las iniciativas. Campañas como ¡No te comas el mundo!, la Marcha Mundial contra Monsanto o la Campaña Nacional “Sin Maíz, No Hay país”, son un buen ejemplo de estos esfuerzos.

Autora: Perla Rodriguez Ferreira

Referencias Bibliográficas

Campaña Nacional “Sin Maíz, No Hay país”. Recuperado de http://sinmaiznohaypais.org/

Ceceña, A. E., Aguilar, P., & Motto, C. (2007). Territorialidad de la dominación. Integración de la Infraestructura Regional Sudamericana (IIRSA). Buenos Aires: Observatorio Latinoamericano de Geopolítica.

FAO (2004). Terminología unificada sobre bioenergía (TUB). Departamento Forestal de la FAO, Roma: FAO.

FAO (2015) Panorama de la Inseguridad Alimentaria en América Latina y el Caribe. Roma: FAO, Recuperado de http://www.fao.org/3/a-i4636s.pdf

Marcha Mundial contra Monsanto. Recuperado de http://www.march-against-monsanto.com/may20//

¡No te comas el mundo!. Recuperado de http://www.noetmengiselmon.org/spip.php?lang=es

Proyecto Mesoamérica (2016) Programa Mesoamericano de Biocombustibles. Recuperado de http://www.proyectomesoamerica.org/joomla/index.php?option=com_content&view=article&id=174&Itemid=103

Ruiz-Caro, A. (2005). Los recursos naturales en los tratados de libre comercio con Estados Unidos. Santiago de Chile: CEPAL. Recuperado de http://repositorio.cepal.org/bitstream/handle/11362/6288/S055371_es.pdf?sequence=1

Suprema Corte de Justicia de la Nación (2014). Protocolo de Actuación para quienes imparten justicia en casos relacionados con proyectos de Desarrollo e Infraestructura. México. 256.

Svampa, M. (2013). Consenso de los Commodities y lenguajes de valoración en América Latina. Nueva sociedad, 244, 30-46. Recuperado de http://nuso.org/media/articles/downloads/3926_1.pdf

México Sostenible
Autor: México Sostenible
Somos una organización de jóvenes comprometidos con la conservación de la riqueza natural y cultural del país. Integramos un equipo interdisciplinario capaz de analizar diferentes temas de la agenda ambiental, con el fin de generar acciones para fortalecer la capacidad de adaptación de las sociedades frente al cambio climático e incentivar su desarrollo sostenible.