Esta bicicleta convierte el aire contaminado en aire puro

Esta bicicleta asemeja a una planta con dos ruedas, con muchos beneficios adicionales; como la disminución del tráfico vial en una ciudad, la práctica constante del ejercicio y la reducción del aire contaminado.

En los últimos años, la bicicleta se ha convertido en uno de los medios de transportes más cotizados en las ciudades. Además de ser benéfico para la salud, también es una manera ecológica de cuidar al medio ambiente. Sin embargo, la toxicidad de contaminantes en el aire de las ciudades sigue trayendo graves consecuencias en la vida de los ciclistas.

Por esta razón, diseñadores en Bangkok, Tailandia, han decidido desarrollar la primera bicicleta que realiza la fotosíntesis para convertir el aire contaminado en aire puro. Esta bicicleta funciona a través de un método que aún está siendo perfeccionado, en donde un marco de aluminio asemeja un sistema de fotosíntesis para generar oxígeno como una reacción entre el agua y la energía eléctrica de una batería de iones de litio.

Bangkok Lightfog, la empresa a cargo de desarrollar este sistema, busca mejorar las cualidades que hacen de la bicicleta el medio de transporte más eficiente y amigable con el medio ambiente en el mundo:

Queremos diseñar productos que pueden reducir la contaminación del aire en la ciudad. Entonces decidimos diseñar una bicicleta porque pensamos que las bicicletas son vehículos medio ambientalmente amigables para transportarse y pueden hacer la diferencia en la lucha contra el cambio climático y el calentamiento global.

Esta bicicleta asemeja a una planta con dos ruedas, con muchos beneficios adicionales; como la disminución del tráfico vial en una ciudad, la práctica constante del ejercicio y la reducción del aire contaminado.

25385803993_4d98cf9708_z 25919625371_893c8c25c8_z 25381841524_c3436ddc3c_z



¿Cuál es la clave para una educación ambiental exitosa? ¡Las emociones!

Para que la educación ambiental sea realmente efectiva, hay que apelar a lo insospechado: las emociones.

*Por: Jennifer Morales Uribe

Las emociones son parte inherente de las personas. Si bien en la actualidad las emociones han cobrado relevancia para algunos sectores como el empresarial, el educativo o el de salud, por el impacto que pueden tener en el desempeño y mejoramiento dentro de los mismos, no se ha desarrollado de igual manera para otras áreas como es el caso de la educación ambiental.

En las empresas, el buen manejo de las emociones ha resultado en mejoras en el desempeño de las y los trabajadores, de modo que podríamos aventurarnos a afirmar que ante una mejor experiencia emocional, hay un mejor rendimiento y desempeño de las funciones de cada elemento de la empresa. Si por el contrario, la experiencia emocional es negativa, su labor se verá afectada de manera adversa.

Si aplicamos esta fórmula a otros escenarios, los resultados son similares.  Por ejemplo, si en un hospital las y los pacientes tienen una grata experiencia motivada por emociones positivas, sus síntomas pueden mejorar y esto a su vez, verse reflejado en su capacidad de recuperación. De igual manera, en la escuela, el estudiantado construye su conocimiento de mejor manera cuando se experimentan emociones positivas como alegría, interés u orgullo, que cuando se encuentra en situaciones de estrés y ansiedad.

Ahora, en la educación ambiental, pocas personas se han aventurado a explorar las emociones y cómo se relacionan con los diversos problemas ambientales a los que nos estamos enfrentando.  Las emociones han sido relegadas puesto que se cree que a la gente le hace falta información, bajo la premisa de que el desconocimiento es la causa de los comportamientos y prácticas poco favorables hacia el ambiente. De modo que la tendencia de la educación ambiental se ha enfocado, principalmente, en instruir a las personas y difundir información para corregir aquello que atenta contra la naturaleza; en lugar de conocer qué es lo que sienten las personas con respecto a su entorno o cómo es que se relacionan con el mismo.

Tan importante es entender lo que saben y lo que no saben las personas, como lo que sienten. Por eso, antes de diseñar cursos y estrategias para mejorar las prácticas educativas respecto al ambiente, sería conveniente conocer lo que las personas creen y sienten, y lo que les interesa respecto a su entorno. Las emociones tienen todo que ver en esto.  La información y la técnica son de suma importancia para el mejoramiento de nuestro medio. Sin embargo, ahondar en nuestras formas de relacionarnos con el mundo es igualmente importante, no para cambiar al mundo

Eco Maxei
Autor: Eco Maxei
Eco Maxei Querétaro AC es una organización sin fines de lucro cuya misión es fomentar la coexistencia armónica entre las personas y con la naturaleza. Somos una organización multidisciplinaria, fundada e integrada por jóvenes agentes de cambio desde 2014.