Descubre por qué el abrazo es una práctica de meditación mindfulness

El mindfulness en los abrazos, permite expresar el amor, “una de las expresiones más poderosas de espiritualidad”.

La meditación mindfulness es una de las técnicas más efectivas para reducir el estrés, aquella sensación de adrenalina que en dosis elevadas y constantes puede generar consecuencias graves en la salud. De hecho, numerosas terapias regidas por el modelo biospicosocial han comenzado a integrar este tipo de meditación en sus tratamientos. 

La característica de la meditación mindfulness estar en el aquí y ahora generando una conexión mente y cuerpo. Es decir, lograr una consciencia de cada una de las sensaciones que recorren el cuerpo, aún si se están realizando actividades cotidianas. Quizá por ello no sólo una reducida población de médicos y psicólogos están integrando este método a sus prácticas, también los científicos comienzan a investigar a profundidad los beneficios del mindfulness. 

Se ha comprobado científicamente que el abrazo, un ritual afectuoso, libera la hormona de la oxitocina que ayuda a combatir los efectos del estrés ocasionados por el cortisol. Por lo que un abrazo, aplicando las enseñanzas del mindfulness, puede estimular el sistema inmune para protegernos de enfermedades y disfrutar de una salud plena. También ayudan a mejorar los vínculos interpersonales, pues proveen una sensación de intimidad y armonía. 

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De esta manera, el mindfulness en los abrazos, permite expresar el amor, “una de las expresiones más poderosas de espiritualidad”. Se trata de una comunicación profunda y sincera, que nos permite conectarnos con apertura y vulnerabilidad hacia otros. En palabras de Thich Nhat Hann: 

Cuando nos abrazamos, nuestros corazones se conectan y sabemos que no somos seres separados. Abrazarse con atención plena y concentración puede traer reconciliación, sanación, entendimiento y mucha felicidad […] La práctica de atención plena durante el abrazo ayuda a reconciliarse entre padres e hijos, madres e hijas, amigos y muchos otros. 

Es decir que gracias a la sensación de la interconexión entre los seres, activamos la corteza prefontal, región cerebral encargada de regular al cuerpo y a la psique. De modo que estamos aprendiendo a experimentar, a cada momento, a regularnos a través de un abrazo, como si estuviéramos vivos gracias a un “nosotros, tú y yo”. 

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El estrés es benigno: tips para lo inconcebible

Las respuestas fisiológicas al estrés detonan un paquete emocional que inyecta satisfacción a largo plazo.

El estrés es natural en la vida. De hecho, está diseñado como arma de supervivencia: es una de las capacidades instintivas más intrínsecas a la condición vital. Estamos estresados cuando experimentamos un estado de alerta provocado, generalmente, por un reto próximo. Un contexto versátil detona el estrés, quizá por eso, culturalmente se busque la estabilidad, como formar una familia o conseguir empleo. 

Los niveles de estrés difieren en las personas. Este está estrechamente ligado a los retos: las personas emprendedoras son más tolerantes al estrés, las más tímidas suelen ser más vulnerables cuando están cercanas a enfrentar un desafío. Cuando la mente está estresada, el cuerpo experimenta transformaciones energéticas: el corazón late más fuerte, la respiración se agita, los músculos se tensan y la presión en la sangre, el azúcar y la glucosa, aumentan.

El investigador Nelson Simmons detalla los efectos positivos del estrés, y les llama “eustress”. Según su postura, este es benigno para la psique. Generalmente, cuando se afronta un desafío, como hablar en público o conocer a alguien por primera vez, el  lapso post estrés, suma más satisfactores a largo plazo que aumentan la felicidad: es un nutritivo sistema de recompensa.

El conflicto con el estrés sucede cuando se convierte en crónico. Si el organismo mantiene una alerta permanente, el sistema inmunológico se debilita y las enfermedades se transforman en amenaza. Lo crucial es manejar, inteligentemente, la manera en que abordamos los retos. Ser conscientes de las emociones, y ubicar el estrés es esencial para no acostumbrarse.

3 tips para detectar el estrés maligno y aprovechar el positivo:

 

  • Haz ejercicios para volver al tiempo presente: como la meditación. Regresar al presente te hará diferenciar, cuándo te sientes estresado, y cuándo no.

 

  • Dedica momentos a la reflexión solitaria: analiza tu vida, lo que te gusta y lo que no, y lo que cambiarías. Ubica minuciosamente qué cosas te están preocupando. Cuando las detectes, abórdalas mentalmente como un reto que te dará satisfacciones, y no como una responsabilidad que preferirías evitar.

 

  • Detecta tus retos: si has detectado tus retos, una vez sobrepasados, valorarás más sus favores. Valorar es recordar lo que tenemos, con  profunda conciencia de sus ventajas. Seguir retos te hará más fuerte, y por lo tanto feliz.

 

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*Imágenes: Antony Gormley



¿Cómo mantenerte en calma frente a los problemas?

“Tomarse el tiempo de contemplar lo que uno tiene en la vida no sólo mejora el estado de ánimo, también reduce la hormona del estrés –cortisol– hasta un 23 por ciento.”

La habilidad de regular las emociones y mantenerse en calma bajo presión parece una gran hazaña. Sin embargo, de acuerdo con un estudio realizado por TalentSmart, se trata de estar en dominio de uno mismo para entonces estar en dominio de la conducta y las reacciones al medio ambiente. 

Si bien se sabe que una dosis elevada y frecuente de estrés es capaz de degenerar ciertas regiones del cerebro, en especial las que se encargan de brindar un sentido de autocontrol, TalentSmart explica que el estrés es necesario para la supervivencia del humano. El estrés, en niveles regulados, permite mejorar el desempeño físico, social e intelectual, pues promueve un incremento de motivación, atención e interés en un proyecto –siempre y cuando sea a niveles que permitan sentirnos en dominio de la situación–. Sin embargo, ¿cómo lograr regular el estrés cuando hay exceso de estímulos que pueden sacar de las casillas a cualquiera?

TalentSmart propone las siguientes actividades que, en el momento de estrés pueden ser difíciles de realizar, mas no imposibles: 

– Apreciar lo que realmente se tiene

Tomarse el tiempo de contemplar lo que uno tiene en la vida no sólo mejora el estado de ánimo, también reduce la hormona del estrés –cortisol– hasta un 23 por ciento. Este ejercicio fomenta el sentimiento de gratitud y, de acuerdo con un estudio realizado por la Universidad de California, éste provee un mejor estado de ánimo, energía y bienestar físico. 

– Dejar de cuestionarse “¿Y si…?”

Esta pregunta detona cantidades desorbitantes de estrés y angustia. Dado que las circunstancias pueden dirigirse hacia diferentes direcciones, la angustia puede agobiar ante las numerosas posibilidades. Mientras menos tiempo se pase indagando en las posibles acciones, más calma se sentirá. 

– Dar paso a la esperanza y al positivismo 

La esperanza ayuda a regular el estrés, lo cual permite atravesar el proceso hacia las soluciones. De alguna manera, los pensamientos positivos ayudan a realizar una serie de acciones de planificación para resolver la situación a la que nos enfrentamos. El punto es tener un pensamiento positivo que “distraiga” a la mente de los pensamientos negativos o creencias irracionales. 

– Ser capaces de desconectarse del factor estresante

Cuando somos víctimas de un trabajo de 24/7, somos blancos de grandes cantidades de estrés. El ser capaces de desconectarnos del trabajo –incluyendo el apagar los teléfonos celulares– reducen los niveles de estrés en el cuerpo. Se trata de poner límites a los estímulos estresantes, lo cual brinda un sentido de sencillez, liberación y tranquilidad. 

– Limitar el consumo de café

La cafeína es una fuente de epinefrina –adrenalina–, la cual conlleva al cuerpo a una urgencia de sobrevivir a través de una reacción humana: la de pelear o huir. Esta respuesta libera cantidades desorbitantes de cortisol. por lo que regular o disminuir el consumo de cafeína, permitirá al cerebro a regular su conducta hacia la tranquilidad. 

– Dormir las horas necesarias

Dormir y descansar lo necesario aumenta la inteligencia emocional y a regular adecuadamente los niveles de estrés. Cuando se duerme, el cerebro literalmente se recarga, liberando todos los recuerdos para fortalecer la atención, la memoria y el autocontrol. 

– Eliminar la rumiación cognitiva

El estrés se deriva principalmente por una serie de creencias irracionales sobre ineptitud, denigración, etcétera. De modo que mientras más pensamientos negativos se acumulen en la mente, más estrés habrá en el cuerpo. Eliminar la rumiación cognitiva puede lograrse sacando esos pensamientos de la mente. En el momento en que surjan, ahí mismo, detenerse y escribirlos en un papel. Una vez que se ha tenido un momento para disminuir la irracionalidad cognitiva, se puede evaluar la veracidad de esos pensamientos: ¿Acaso son reales?

– Reencuadrar la situación

Un ejemplo de este ejercicio es:

“Un día un profesor escribió así en la pizarra:

9×1 = 09
9×2 = 18
9×3 = 27
9×4 = 36
9×5 = 45
9×6 = 54
9×7 = 63
9×8 = 72
9×9 = 81
9×10=91

En la sala no faltaron burlas porque el profesor se había equivocado al escribir “9×10=91”. Él esperó a que en el salón reinara el silencio y entonces habló: “Así es como eres visto en el mundo. Me equivoqué a propósito para mostrarles cómo el mundo se comporta ante algún error. Nadie me felicitó por haber acertado nueve veces, nadie me vio haciendo lo correcto ni elogió por eso. Pero todo el mundo me ridiculizó, blasfemó, humilló y se burló de mi porque me equivoqué sólo una vez.”

– Aprender a respirar

Una de las respiraciones usadas tanto en meditación como terapias psicológicas es la de los cuatro puntos: inhalar durante cuatro segundos; sostener la respiración durante cuatro segundos; exhalar durante cuatro segundos; sostener la respiración durante cuatro segundos; repetir.