¿Por qué se adelantan los relojes en primavera?

Cuando la mañana llega más temprano.

Al retirarse el invierno, una larga lista de países adelanta sus relojes una hora. En México esta acción se conoce como “horario de verano” y tiene como finalidad ahorrar energía eléctrica.

En las regiones alejadas al Ecuador, durante los meses de primavera y verano, hay una acentuada diferencia entre las horas del día y las noches generada por una inclinación de la Tierra, lo que provoca que amanezca más temprano y se oscurezca más tarde.

El horario de verano tiene como objetivo adelantar 60 minutos los relojes para modificar la hora de encendido de electricidad y aprovechar la luz del día, de esta manera disminuir la quema de combustibles que se ocupan para abastecer de energía eléctrica a la población. Al llega el otoño se regresa al horario natural.

Esta idea fue propuesta por Benjamín Franklin en 1784 durante su visita a Francia. El científico publicó un ensayo en Le Journal de Paris, en el describió el ahorro de velas que se lograría si los parisinos se levantaran más temprano durante el verano para aprovechar la luz solar.

Esta idea fue retomada por William Billet en 1907, cuando propuso avanzar 20 minutos los relojes cada domingo de abril y retardarlos 20 minutos cada domingo de septiembre, con el fin de lograr que la población se despertara para aprovechar la luz de día de las mañanas y las largas tardes soleadas durante el verano.

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Sin embargo, fue hasta la Primera Guerra Mundial que Alemania adoptó la medida de una hora para ahorrar electricidad y combustible que en dicha época era fundamental para tener ventaja sobre los países enemigos. Desde entonces, muchas naciones se han unido al horario de verano, actualmente son 86 países los que utilizan esta medida.

Este horario de adoptó en 1996 en México y se aplica así:

-Cambian horario del segundo domingo de marzo al primer domingo de noviembre los 33 municipios de la franja fronteriza norte (exceptuando Sonora).

-Del primer domingo de abril al último de octubre adelanta su reloj el resto del territorio nacional, con excepción de Sonora, que conserva su horario durante todo el año.

De acuerdo con el Fideicomiso para el Ahorro de Energía Eléctrica (FIDE) esta medida logra ahorra en un año aproximadamente $1,499 millones de pesos, 1.4 millones de barriles de petróleo y 546,000 toneladas de emisiones de CO2.

Sin duda, aprovechar las bondades de la naturaleza, como lo es la luz solar, nos acerca más a un planeta sustentable. Coméntanos, ¿qué opinas de esta medida?, ¿qué otras acciones se te ocurren para ahorra energía? Esperamos tus opiniones.

COLABORACIÓN DE EARTHGONOMIC MÉXICO, A.C. Nuestra misión es fomentar el desarrollo de la sociedad en armonía con el entorno natural y el respeto a los seres vivos. Para más información visita: www.earthgonomic.org @Earthgonomic y /Earthgonomic



La ciencia quiere que ligues más por estas reconfortantes razones

Seducir a otro está ligado a nuestra evolución, de formas que van mucho más allá de las necesidades reproductivas.

Ese espacio repleto de incertidumbre, entre dos desconocidos que intercambian gestos y miradas con la finalidad de seducirse mutuamente, es único. Hace emerger aquellos sentimientos innombrables que rara vez confluyen en un mismo instante, y nos coloca en un estado peculiar de ansiedad mezclada con optimismo (que además compartimos con el otro de manera cuasi-mística).

Quizá esa sea la razón, más allá de la búsqueda de una pareja, que nos mueve a ligar. Por supuesto, la determinación biológica es importante. Pero somos seres sociales: no sólo por nuestra inteligencia racional, sino quizá más importante aún, por nuestra inteligencia emocional.

La ciencia sabe que es importante que liguemos

Es en estos momentos de suplencia, cuando la mayoría optamos por ligar en redes sociales como Tinder, y cuando la ansiedad inherente al ligue está provocando hitos colectivos –como que los jóvenes tengan menos sexo–, resulta más importante que nunca reconocer la importancia de seducir al otro. 

Primero, la neurociencia sabe por qué nos provoca ansiedad ligar. Y resulta que no tiene nada de anormal ni es algo de lo que tengamos que huir. Es que el acto de cortejar activa al sistema límbico, la zona que controla nuestros instintos de supervivencia; por eso, aunque seamos seres sociales, producimos respuestas primigenias durante el ligue, como lo es la reacción del miedo como mecanismo de defensa.

No obstante, nuestra respuesta de ansiedad sigue teniendo razones de ser. Y no implica que, en términos culturales y sociales, ligar no sea esencial para la evolución. Mira algunas razones que hacen esencial el cortejo.

Ligar nos provee confianza

La forma de asegurar nuestra pertenencia no depende, como en el reino animal, de nuestra melena o nuestras brillantes plumas. La confianza es algo que se tiene que entrenar en el cerebro. Por eso, el doctor y autor Ivan Joseph asegura que una de las maneras más valiosas de generar confianza y autoestima es ligando.

Ligar nos permite entrenar la empatía

Cuando seducimos, entramos en sintonía con el otro, no obstante que sea un desconocido. Aprendemos a sentir al otro, lo que desarrolla el área del cerebro encargada de ello: el giro supramarginal. Según algunos estudios, una forma de reconectar con nuestra empatía es colocándonos en situaciones de incertidumbre. Por eso es importante buscar formas de salir del confort que nos aísla de lo que los otros viven.

Ligar nos enseña a lidiar con el rechazo

No todos los ligues son exitosos. Por lo menos no según nuestros parámetros. Pero lo cierto es que en “fallar” también hay lecciones: porque fallar nos saca del ensimismamiento y nos hace ver que no somos perfectos, que no todo gira a nuestro alrededor. Es una forma de volver a nuestras raíces no egoístas –porque el egoísmo no es “natural”.

Ligar produce auténtico placer

Según el neurocientífico Morten Kringelbach, el placer depende fundamentalmente de nuestro contacto humano. Pero no sólo por el “deber ser” que nos impone relacionarnos, sino porque poder sentir placer depende de una inestable dualidad: la de tener el objeto del placer, pero no de forma permanente. Por eso, las adicciones dejan de ser realmente placenteras, pues no dejamos ir nuestra fuente de placer. En cambio, el contacto humano es inestable: ninguna relación está segurada. Y eso nos da la oportunidad de sentir genuino placer, como en los momentos del ligue y los posteriores a el, ya sea si hay rechazo o aceptación.

Por último: ¡ligar te hace menos ansioso!

No hablamos de la ansiedad más instintiva, sino de la ansiedad de matriz cultural y social que últimamente se ha vuelto tan epidémica. Esa ansiedad es producida por nuestro estilo de vida y, portentosamente, por las redes sociales. Por eso ligar nos puede hacer, paradójicamente, menos ansiosos: porque nos saca de los confines digitales, promoviendo el contacto humano en el mundo real.



Un retiro para soñar lúcido al que puedes ir

Una eminencia sobre las experiencias oníricas lúcidas encargado de estos cursos, cuyas fechas para 2019 se anunciarán pronto.

Dormir es una necesidad fisiológica: un mismo medio para varios fines como lo son recuperarnos, mejorar nuestra memoria y regular nuestro organismo. Pero, ¿es nada más que eso? ¿Y si otro de sus fines fuera permitirnos merodear por lo más recóndito de nuestra mente?

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Los sueños lúcidos son una experiencia onírica que se puede tener con tan sólo desearlo. Suena sencillo, pero como bien creía Carl Jung, lo más simple suele ser lo más complejo. No obstante, ¿por qué querría uno tener un sueño lúcido? Porque es ese otro fin que debe formar parte de lo que nos hace irnos a la cama cada noche: el fin pedagógico por el cual dormimos.

Un sueño lúcido es un territorio que podemos explorar con seguridad: un espacio para el aprendizaje intuitivo que tiene su propio lenguaje, el cual debemos saber traducir, como ya lo creía Sigmund Freud –quizá uno de los primeros internautas del sueño–. No por nada la ciencia –no sólo la psicología, sino incluso la neurociencia– ha comenzado a indagar en las potencialidades de la mente: a través de los sueños lúcidos, pero también a través de una experiencia mística que es pariente de la onírica: la experiencia psicodélica.

Y es que estas inversiones en la psique pueden ser usadas para fines terapéuticos: para tratar desórdenes mentales, como la depresión. Y también para potenciar capacidades cognitivas. O simplemente para hacernos experimentar lo insólito.

Por eso existen retiros para aprender a soñar lúcido

Stephen LaBerge es quizá la persona que más ha abonado al estudio de los sueños lúcidos desde una perspectiva científica. En 1987 fundó The Lucidity Institute, una organización que promueve la investigación de las experiencias oníricas. Además tiene cursos para el público general sobre cómo tener un sueño lúcido. Mucho de lo que se puede estudiar y aprender en estos cursos es lo que LaBerge ha desarrollado por décadas, desde que era estudiante de la Stranford University.

Sus cursos se combinan con lecturas y también con ejercicios de yoga, para estimular así la psicodelia natural de la mente.

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Uri Shapira

Quizá lo más importante del método de LaBerge sea lo que llama “la prueba de realidad, que consiste en probar constantemente si estamos o no en un sueño. De esta manera podemos desbloquear el sueño –en caso de estar en uno–, y comenzar a experimentar en él una lucidez que lo haga un espacio mucho más vívido. Además, mediante éste y otros métodos, los alumnos pueden avanzar en sus grados de “sapiencia lúcida” y facilitar su ingreso al mundo onírico de las experiencias multisensoriales.

Los retiros siguen siendo realizados cada año, y pronto se anunciarán las fechas para 2019 en la página oficial del instituto. Si vas, ¡platícanos cómo te fue! Pero sobre todo platícanos qué soñaste.

 

*Imagen principal: Ecoosfera