Mexicanos exigen que PEMEX retire proyectos de fracking

Beatriz Olivera, académica integrante de la AMCF, sentencia que “apostar al fracking es irresponsable”.

El fracking, o fracturación hidráulica, es una técnica que además de permitir la extracción de gas y petróleo del subsuelo, también provoca un impacto negativo en el medio ambiente. Desde 1947, los proyectos petroleros han hecho 2,5 millones de fracturas en pozos en todo el mundo –entre ellos, un millón en EE.UU.–, lo cual ha resultado en una serie de consecuencias y problemas en el planeta.

Las consecuencias más reconocidas del fracking es la contaminación de acuíferos, el aumento en el consumo de agua, la contaminación de la atmósfera, la contaminación sonora, la migración de los gases y los productos químicos hacia la superficie, la contaminación en la superficie debido a los vertidos, los efectos en la salud de los habitantes cerca de las fracturas en pozos, y el incremento en la actividad sísmica debido a la inyección profunda de fluidos relacionados con este procedimiento.

La fracturación de tan sólo un pozo requiere entre 9 y 29 millones de litros de agua, y en México eso supondría un volumen de agua equivalente al necesario para cubrir el consumo doméstico –100lts/pers/día– de entre 1.8 y 7.2 millones de personas en un año. Esto generaría entonces la disminución de la cantidad de agua disponible, poner en riesgo los ecosistemas y la realización del derecho humano a la alimentación y al agua; principalmente en estados como Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas.

Por esta razón, la Alianza Mexicana contra el Fracking –AMCF– criticó los permisos que la Comisión Nacional de Hidrocarburos –CNH– otorgó a Petróleos Mexicanos –PEMEX– para abrir tres campos exploratorios en donde se usará esta técnica hidráulica.

Mapa-México

Las 43 organizaciones que forman la AMCF reprocharon la determinación avalada por la Agencia Nacional de Seguridad Industrial y Protección al Medio Ambiente en el Sector Hidrocarburos –ASEA–, a pesar de las múltiples advertencias de la sociedad civil y académica asociadas con las afectaciones sociales y ambientales. Pues los campos afectarán las zonas de la sierra norte de Tamaulipas –El Semillal– y los alrededores de la ciudad de Poza Rica, Veracruz –Maxóchitl y Kaneni–, en donde se disminuirá significativamente el acceso al agua.  Además que aumentará el volumen de emisiones de metano en la atmósfera, afectará la calidad de salud de la población al entrar en contacto con las sustancias contaminantes asociadas con esta práctica y se elevará el riesgo de sismos a partir de la disposición de aguas residuales.

Por esta razón la AMCF exigió al gobierno federal que se retiren los permisos, contratos y asignaciones otorgados para la explotación de hidrocarburos en yacimientos de lutitas. De modo que se solicitó la reapertura del debate legislativo sobre la prohibición del fracking y así elaborar planes sectoriales multianuales que procuren una transición efectiva hacia una economía independiente de los hidrocarburos. Beatriz Olivera, académica integrante de la AMCF, sentencia que “apostar al fracking es irresponsable”.

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*Si te suena, puedes unirte a la campaña contra el fracking acá.

[La Jornada]



Razones por las que nos urge que se prohíba el fracking 🛢️

Los daños al agua, al aire, a la flora y fauna, riesgos para las poblaciones aledañas y sismos antropogénicos, vuelven al fracking un peligro latente y patente.

Parece increíble que en una época donde los esfuerzos de los gobiernos deberían fijarse en la exploración de energías limpias y sustentables, muchos todavía insistan en la explotación del petróleo.

Nuestra aparente necesidad de gasolina no sólo ha dañado (tal vez irremediablemente) al planeta, sino que las técnicas para extraer el petróleo de las entrañas de la tierra pueden provocar una nueva gama de daños que la ONU y diversos organismos de cuidado al medioambiente confirman que es preciso evitar.

 

¿Pero qué es el fracking?

Es la traducción del inglés hydraulic fracturing (fractura hidráulica), una técnica sumamente agresiva que le permite a las compañías petroleras extraer gas y petróleo atrapado en el subsuelo a través de la inyección a presión de agua con arena.

Medir con exactitud las consecuencias del fracking es complicado, principalmente por el acceso restringido a una gran cantidad de datos. Por ejemplo, la gran mayoría de las sustancias utilizadas en la inyección a presión están protegidas por patentes o bajo la figura de “secreto industrial”. Sin embargo, en el proceso se utilizan miles de litros de agua, los cuales se diluyen en el subsuelo, y cuyos efectos a largo plazo sobre el ambiente y la salud son bastante preocupantes.

En Estados Unidos, de donde viene la mayoría de la información al respecto, se suman los acuerdos federales de confidencialidad, los registros sellados por la corte y los acuerdos judiciales que impiden que víctimas, familiares o profesionales médicos hablen sobre sus enfermedades o lesiones relacionadas al fracking.

Tras la cuestionada reforma energética impulsada por el presidente Enrique Peña Nieto, el fracking entró a México en 2013 en estados como Coahuila, Tamaulipas y Nuevo León. Otros países de Latinoamérica que han comenzado a implementar este modelo de extracción son Colombia, Bolivia, Chile y Uruguay, aunque la legislación pronto podría llevarlo a Perú, Argentina y Brasil.

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Los riesgos del fracking superan por mucho sus supuestos beneficios (imagen: NewsScience)

Aquí te contamos varias razones por las que es importante presionar a los gobiernos y las empresas para que prohíban el fracking:

 

Principales riesgos del fracking para el agua

• Durante su vida útil, cada pozo utiliza entre 9 y 29 millones de litros de agua. Esta agua se pierde completamente, debido a que permanece en el pozo sin reintegrarse al ciclo hidrológico o está tan contaminada que es imposible reutilizarla.

No existe un tratamiento efectivo para el agua de retorno, o agua residual del fracking, contaminada con químicos cuyo nivel de toxicidad, como ya mencionamos, se desconoce.

• Un estudio de 2011 del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) encontró pruebas de que en algunas zonas de Estados Unidos, el gas natural (metano) está migrando a las fuentes de agua potable.

• El metano en el agua potable no sólo contamina los mantos acuíferos; también puede ocasionar explosiones.

• Un estudio publicado en la revista Endocrinology, advierte que las operaciones de perforación para obtener gas natural pueden dejar residuos en el agua que afecten el sistema endocrino de los seres humanos.

• Otros estudios también han ligado el fracking a bajo peso en recién nacidos de las poblaciones aledañas a donde se lleva a cabo esta práctica.

• De las 2,500 sustancias que se vierten en el agua durante el fracking, más de 650 contienen cancerígenos conocidos, como el benceno.

• También se utilizan otras sustancias altamente contaminantes como metanol, tolueno, xileno y etilbenceno.

• En algunos casos de fracturación hidráulica se pueden liberar de la roca elementos radiactivos como uranio, radio, radón y torio, los cuales pueden retornar a la superficie con el agua residual.

 

Principales riesgos del fracking en el aire

Emisiones de los combustibles de la maquinaria utilizada: diésel y gas natural.

• Fugas de metano y benceno, ambos agentes altamente contaminantes, el último un potente cancerígeno.

• El potencial de calentamiento del metano es superior al del dióxido de carbono, por lo que el impacto de las fugas de metano sobre el cambio climático puede superar al del uso del carbón como combustible.

• Además de metano se emiten otros gases contaminantes como dióxido de azufre, óxido de nitrógeno y compuestos orgánicos volátiles.

 

Degradación del paisaje y sismos antropogénicos (ocasionados por humanos)

• Las operaciones de perforación pueden causar una degradación severa del paisaje a causa de la elevada ocupación de los territorios, además de las vías y caminos que deben ser abiertos.

La contaminación acústica, resultado del tránsito de vehículos y del ruido de la perforación, puede afectar negativamente a las poblaciones cercanas y a la fauna local.

• La desertificación ocasionada por la extracción acaba con la flora y fauna endémicas.

• El fracking genera microsismos casi indetectables, pero también puede causar eventos mayores que se pueden percibir en las poblaciones aledañas.

• Existe el riesgo de que los microsismos activen una falla geológica del subsuelo.

• Es común que se utilicen pozos de inyección (también conocidos como “pozos letrina”) para deshacerse del agua contaminada de la extracción. La inyección de estas aguas puede desestabilizar fallas geológicas y provocar sismos.

• Sismólogos de la Universidad de Columbia reportaron que varios sismos ocurridos en 2011, incluyendo uno de magnitud 4.0 que se sintió en Youngstown, Ohio, se relacionan con el desecho de aguas remanentes del fracking.

• El siglo XXI ha registrado un aumento del 600% en la frecuencia de sismos en relación con el siglo XX.

Como mencionamos antes, existe un interés perverso (en su mancuerna económica y política) en mantener en secreto las consecuencias del fracking tanto para el ambiente como para las poblaciones aledañas a la operación. Sin embargo, con lo que se sabe hasta ahora, los riesgos de esta práctica son mucho más preocupantes que sus supuestos beneficios.

La necesidad de encontrar energías limpias, como pueden ser las resultantes de instalaciones eólicas, solares o los combustibles alternativos, es ya una urgente cuestión de supervivencia para el planeta. Estamos ante un reto de proporciones mayúsculas, y lo primero que podemos hacer es informarnos acerca de los peligros latentes y patentes de este tipo de prácticas.



Coca Cola, Pepsi Cola y Danone están acabando con el agua de México

Las empresas internacionales con sedes en México, tales como Coca Cola, Pepsi Cola, Danone y muchas  mineras, gozan de concesiones que les permiten realizar la extracción y la privatización del líquido vital del país. Esto pone en peligro tanto a la biodiversidad como a las comunidades de cada región mexicana, pues las multinacionales violan el derecho humano […]

Las empresas internacionales con sedes en México, tales como Coca Cola, Pepsi Cola, Danone y muchas  mineras, gozan de concesiones que les permiten realizar la extracción y la privatización del líquido vital del país. Esto pone en peligro tanto a la biodiversidad como a las comunidades de cada región mexicana, pues las multinacionales violan el derecho humano al agua al acaparar el 82 por ciento del valor del marcado en términos de ventas totales. 

De acuerdo con un informe presentado a Léo Heller, relator especial sobre el derecho humano al agua potable y saneamiento de la Organización de las Naciones Unidas –ONU–, existen 101 organizaciones que acaparan dichas ganancias a partir del agua, las cuales “no son reguladas ni fiscalizadas adecuadamente, además de que las concesiones son absolutamente ridículas en relación con las ganancias.”

Por ejemplo, Coca Cola Femsa paga anualmente alrededor de 2 600 pesos por cada una de las seis concesiones de explotación de aguas subterráneas, y con una ganancia de 32 500 millones de pesos. Otro ejemplo es la industria minera que extrae casi 437 millones de metros cúbicos de agua –cantidad con la cual se cubren las necesidades de toda la población de Baja California Sur, Colima, Campeche y Nayarit–. Sin olvidar que desde la publicación de la reforma constitucional en materia energética en el 2013, las actividades de exploración y explotación tanto de petróleo como de hidrocarburos  tienen “preferencia sobre cualquier otra que implique el aprovechamiento de la superficie y del subsuelo”. 

La obstaculización para el cumplimiento del derecho humano al agua implica, de acuerdo con el Informe sobre las violaciones a los derechos humanos al agua y saneamiento, se debe principalmente por el fracking de cada región: “[Se] destaca por la afectación en términos de disponibilidad, accesibilidad, asequibilidad y calidad del agua, factores indispensables para el cumplimiento del derecho humano al agua” en el marco jurídico, el proceso de privatización, las implicaciones de los megaproyectos y la criminalización de comunidades y personas que defienden sus tierras y el agua. Se indica también que: 

Las empresas mineras gozan de privilegios fiscales incomparables que han permitido que los recursos naturales de la nación beneficien a unos cuantos, y con las reformas a las leyes minera y energética se les otorga carácter de ‘industria de utilidad pública’, con lo que la exploración y extracción de recursos son de interés nacional y orden público, priorizando este uso por encima de cualquier otro.