Estudio vincula conductas agresivas con un parásito de los gatos

Si bien aún no se sabe si la relación es causal, no todos los participantes con problemas de agresividad dieron positivo a la Toxoplasma gondii.

¿Cuáles son los orígenes de un trastorno psicológico? De acuerdo con los estudios en el tema, los síntomas de un trastorno pueden desarrollarse con un trigger, como un evento en el mundo externo, un pensamiento o experiencia sensorial en el mundo interno, un agente patógeno-biológico. Sin embargo, aún no logra definirse cuál es la causa predominante de un trastorno psicológico.

De acuerdo con un estudio realizado por Royce Lee, profesor asociado de psiquiatría y neurociencia conductual en la Universidad de Chicago, se ha encontrado un vínculo firme entre el parásito de la toxoplasmosis gondii –ubicada en los restos fecales del gato– y una condición psiquiátrica de agresión, conocida como Desorden explosivo intermitente (DEI).

Las personas infectadas con este parásito tienen dos veces más probabilidades de explotar de ira y sufrir de episodios incontrolables de furia. La Toxoplasma gondii se encuentra en el ambiente, y puede ubicarse desde el suelo hasta en la comida cruda. De hecho, se estima que el parásito infecta a una de cada tres personas: “[s]i bien muchas otras especies animales pueden infectarse, el parásito sólo se reproduce por completo en gatos, los cuales excretan los huevecillos del parásito.”

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Numerosos estudios indicaron que la toxoplasmosis puede afectar la conducta de otros animales, como la de los roedores y los chimpancés. Incluso se sugirió un vínculo entre los trastornos conductuales humanos y la esquizofrenia. En un estudio más reciente involucró a un grupo de adultos que habían sido diagnosticados con desorden explosivo intermitente: “Todos padecían episodios recurrentes de agresión verbal o física, como la llamada furia del camino.”

Se ha estimado que la Toxoplasma gondii infecta a una de cada tres personas, reproduciéndose por completo en los excrementos de los gatos: “Los exámenes de sangre encontraron que 22 por ciento de las personas diagnosticadas con DEI dieron positivo a exposición a toxoplasmosis, en comparación con 9 por ciento en el grupo no expuesto.”

Si bien aún no se sabe si la relación es causal, no todos los participantes con problemas de agresividad dieron positivo a la Toxoplasma gondii: “Correlación no es causalidad, y esto definitivamente no es indicio de que las personas deban deshacerse de sus gatos.”

[La Jornada]



La vergüenza tiene una sorprendente (y humillante) función social

La vergüenza que sentimos frente a la devaluación social asegura la cohesión y unidad del grupo (pero también impide la innovación).

¿Has soñado que estás de pie frente a toda tu escuela sin ropa? ¿Has hecho algo que te ha provocado vergüenza? Según un nuevo estudio realizado en 15 sociedades distintas del planeta, esa incómoda sensación de deshonra y humillación podría ser un rasgo importante para mantener la cohesión social.

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Anna Dunn

Daniel Sznycer y un equipo de investigadores de la Universidad de Montreal, en Canadá, analizaron las concepciones de la culpa y la vergüenza de 899 participantes de 15 sociedades distintas, del Ecuador a Siberia. Aplicaron un cuestionario de 12 situaciones hipotéticas sobre cuánta vergüenza sentirían por otra persona de su mismo género si éstos fueran flojos, feos o cometieran actos ilegales, como robar.

Los participantes también debían evaluar estas situaciones hipotéticas en una escala de 4 puntos, según qué tan devaluada socialmente estaría una persona que incurriera en ellos. Como grupo de control, los investigadores le preguntaron a otro grupo de participantes de cada comunidad cómo se evaluarían a sí mismos si incurrieran en dichas situaciones hipotéticas.

Los científicos encontraron una conexión importante entre el nivel de vergüenza que despertaron los comportamientos hipotéticos y el grado de devaluación social con que se penalizaría a quienes incurrieran en ellos. Para efectos del estudio, esto tiene la implicación de una “selección natural” al interior de una sociedad.

Y no se trata solamente de una sociedad, sino de un rasgo compartido. En el artículo sobre la investigación puede leerse: 

El hecho de que el mismo patrón se encuentre en comunidades tan mutuamente remotas, sugiere que la coincidencia de la vergüenza con la devaluación pública es un rasgo inherente producido por la selección [natural], y no un producto del contacto cultural o de evolución cultural convergente.

Esto quiere decir que la vergüenza es, de alguna manera, necesaria para mantener la cohesión e identidad del grupo; una forma en la que los individuos son señalados por incurrir en prácticas que pongan en peligro la identidad del grupo, y en muchas ocasiones, también un motivo de expulsión del mismo.

Como mecanismo para la toma de decisiones, la vergüenza busca prevenir nuestra expulsión del grupo al advertirnos del sentimiento de devaluación que podemos experimentar al romper una regla, así como llevarnos a actuar de acuerdo a los intereses de largo plazo del grupo.

Habría que pensar, sin embargo, que en la era actual en la que vivimos, la culpa y la vergüenza también funcionan como mecanismos de control al interior de cada individuo. Y después de todo, ¿los grandes inventores y artistas no han tenido que remontar la vergüenza y padecer la “letra escarlata” de la humillación con el fin de innovar?

 

* Ilustración principal: ©Eleanor Davis



¡No apartes la vista del cielo! Lluvia de estrellas Oriónidas el 21 y 22 de octubre

Este mes, el cielo será escenario de una lluvia de estrellas. ¿Cómo, cuándo y dónde ver el espectáculo de las Oriónidas?

Los meteoros que adornarán el cielo nocturno del 21 al 22 de octubre son de los más veloces en su tipo. Si alzas la vista este fin de semana, podrás observar la caída de entre 15 y 20 estrellas fugaces por hora. 

Lo que hace más especiales a las Oriónidas es que realmente son trozos del famosísimo cometa Halley, que pasa por la Tierra cada 75 o 76 años. Deben su nombre a la constelación de Orión, punto desde el cual irradian. 

¿Quieres aprovechar al máximo este regalo del cielo? Aquí va todo lo que necesitas saber:

¿Dónde verlas?

No necesitas vivir en otro país para admirar esta magnífica lluvia de luces: las Oriónidas son visibles en cualquier parte del mundo. Como ocurre con todos los fenómenos nocturnos, lo ideal es alejarse lo más posible de las luces artificiales. Si vives en una gran ciudad, lleva tu manta o silla hacia un punto apartado en el que el cielo se vea completamente oscuro. 

 

¿Cuándo?

Aunque se predice que los días con más estrellas serán el 21 y 22 de octubre, será posible admirarlas desde la noche del 20. No olvides que el mejor horario para verlas es en la madrugada. Es posible que el brillo de la luna obstaculice la visión, por lo que se recomienda salir poco antes del amanecer, entre 2 y 3am, cuando la luna se haya ocultado. 

 

Sobre todo… ten paciencia

Tómate unos 20 minutos para que tus ojos se ajusten a la oscuridad y dedica por lo menos 1 hora a tu cita con el cielo. No desesperes: los rastros de luz que las Oriónidas pintarán en el firmamento son la mejor recompensa