Dormir poco aumenta el riesgo de sobrepeso y obesidad

Por cada cuatro horas de sueño perdido, el cuerpo pedirá unas 70 calorías más, aunque se puede consumir hasta 300 calorías extras.

¿Duermes poco? ¿Has notado que comes más de lo normal? De acuerdo con un artículo publicado en la revista Sleep, la falta de sueño eleva los niveles de endocannabinoide en el cerebro, provocando que paralelamente aumente el deseo de comer –particularmente, aperitivos dulces o salados con altos contenidos de grasa–.

Erin Hanlon, endocrinóloga de la Universidad de Chicago, y autora de la investigación, explica que hay una incidencia entre dormir poco y el aumento de peso, pues el primer factor estimula la necesidad de placer y satisfacción para relajar al cuerpo: aún si se trata a través de la comida.

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El estudio señala que este efecto es aún más poderoso a última hora de la tarde y primera de la noche, justo en los momentos en los que se facilita “picar” aperitivos entre horas. Esto sucede pues los niveles de endocabinnoides aumenta más y durante más tiempo a lo largo de la noche –y en consecuencia, se experimenta una sensación de tener hambre pese haber comido recientemente–.

Inclusive parece ser que al tener acceso a pequeños aperitivos, se come el doble y con mayor cantidad de grasa. De modo que, “a cada hora extra de vigilia, supone el consumo de unas 17 calorías extras”; es decir, por cada cuatro horas de sueño perdido, el cuerpo pedirá unas 70 calorías más, aunque se puede consumir hasta 300 calorías extras.

[Stuff.co.nz]



México ha perdido la tercera parte de sus selvas y un cuarto de sus bosques en tan sólo 30 años

¿Este es el precio del progreso?

La pérdida de las zonas vírgenes de nuestro planeta es un asunto real y sus efectos se pueden percibir en México. Según el Inegi, en 1985, la vegetación intacta ocupaba el 60% del territorio mexicano; hoy, el número se ha reducido al 48%.

Este porcentaje se despliega en una disminución considerable en las selvas y bosques del país. En un rango de 30 años, la superficie de la selva ha caído en 30%, mientras que la extensión de los bosques se ha visto reducida en un 27%

¿A qué se debe? En gran medida a los pastizales cultivados en los que se desarrollan las actividades agrícolas. Estos terrenos han sustituido a las selvas y bosques en diversas regiones del país.

Las localidades más afectadas según el Inegi son Tabasco, Veracruz y Sinaloa

Otros datos indican que la entidad de Tlaxcala es la que mayor uso de suelo dedica a la agricultura (con un 73%). Pero no todo es pérdida. Baja California Norte aún conserva el 95% de su vegetación primaria, compuesta principalmente por matorrales. 

Nada en este mundo es blanco y negro; como tal, el crecimiento urbano y la expansión de la agricultura no son en sí prácticas completamente negativas. Sin embargo, la conservación de los ecosistemas mexicanos, considerados de los más diversos del mundo, debe importarnos por varios motivos.

México cuenta con un gran número de especies endémicas de fauna y flora que no se encuentran en ningún otro sitio del planeta. La variedad de ecosistemas en nuestro país lo convierte en un espacio realmente único y, por ende, muy valioso. 

Además, las tierras vírgenes son un factor crucial en la mitigación del cambio climático.

La vegetación es fundamental para la captura de carbono; ese gas cuya acumulación contribuye al calentamiento global

La pérdida de las áreas naturales es dañina por donde se la vea, pero más si se piensa en las selvas tropicales, los bosques templados, las hectáreas de pastizales y matorrales que conforman la belleza de México. Es por ello que proteger los paraísos que todavía nos quedan debe ser una prioridad.

 



¿Las personas con sobrepeso viven más tiempo?

Un nuevo estudio longitudinal y masivo de Dinamarca, encontró que las personas con sobrepeso tienden a vivir más tiempo que las “saludables”, “bajo de peso” y “obesas”.

La Organización Mundial de la Salud –OMS– utiliza el índice de masa corporal –IMC– como indicador entre peso y talla para identificar el sobrepeso y obesidad en adultos. Para determinar si una persona sufre de sobrepeso, su IMC debe ser igual o superior a 25; mientras que de obesidad, igual o superior a 30. Calcula el IMC se divide el peso de una persona en kilos por el cuadrado de su talla en metros –kg/m2–.

Un IMC elevado puede ser un factor de riesgo de enfermedades, tales como diabetes, trastornos del aparato locomotor –osteoartritis, enfermedades degenerativas de articulaciones muy discapacitante–, enfermedades cardiovasculares y algunas cánceres del endometrio, mama y colon. 

Y pese a las advertencias de la OMS para reducir la pandemia del sobrepeso y obesidad, un nuevo estudio longitudinal y masivo de Dinamarca, encontró que las personas con sobrepeso tienden a vivir más tiempo que las “saludables”, “bajo de peso” y “obesas”. 

El estudio, a cargo de Børge Nordestgaard de Copenhagen University Hospital, analizó la data médica de más de 100 000 adultos daneses durante 15 años. Esto permitió cuestionar una de las asunciones fundamentales acerca de que lo “saludable” prolonga la vida, y por tanto abrir la posibilidad de refinir el término de “sobrepeso”. 

Desde 1976 hasta 2013, los investigadores asociaron un bajo riesgo de muerte con un IMC entre 23.7 y 27. Mientras que las categorías de “obeso” y “normal” poseen los mismos niveles de riesgo de muerte pese a los factores de edad, sexo, historia familiar de enfermedades, estado socioeconómico y tabaco. Esto significa que en los últimos 40 años, las categorías de peso se asociaron con una vida más larga en sobrepeso, sugiriendo que la clasificación de “peso normal” está mal o la relación entre nuestro peso y nuestra salud es más complicado de lo pensado. 

Este estudio necesita verse en un contexto según las necesidades y estilo de vida de cada persona, pues “las personas que se encuentran en la categoría de sobrepeso, 47 por ciento son perfectamente saludable”. Por lo que usar una etiqueta de IMC saludable es simplemente incorrecta, al no considerar los otros factores que influyen en el estilo de vida de las personas.

Eso no significa que tener un IMC igual o superior a 25, la vida sigue siendo saludable, sino es necesario mantener una alimentación equilibrada y saludable, ejercicio constante y un balance psicoemocional. Esto, sin olvidar, hacerse revisiones médicas.