Descubren prehistórico bosque en las aguas del Reino Unido

Pese a haber sido golpeado por tormentas severas, este bosque ancestral subacuático cuenta con una amplia información de personas y animales de la era Mesolítica.

En una expedición amateur cerca de la costa de Norfolk, recientemente se descubrió un bosque subacuático de más de 280 m2. A cargo de la buza Dawn Watson, quien nadó hasta 6 000 m de profundidad y encontrarse un bosque cuyas raíces se expandían en un área de aproximadamente 8 000 m.

De acuerdo los investigadores sobre el tema, la madera es similar a la del ocre con rasgos de una época prehistórica –cerca de 10 000 años–; por lo que se cree que se trata de Doggerland, el Atlantis prehistórico. Este sitio fue conocido como uno de los bosques más extensos de la zona europea, pues alcanzaba desde Reino Unido hasta Alemania.

Pese a haber sido golpeado por tormentas severas, este bosque ancestral subacuático cuenta con una amplia información de personas y animales de la era Mesolítica. Se cree que hay fósiles protegidos por la capa de árboles al fondo del mar, por tanto se hará una extensa investigación para conocer más sobre esta mística tierra.

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Un día en la vida de los niños monje (Video)

Un breve cortometraje en silencio relata un día entero en la vida de estos niños que se preparan para ser monjes.

Si lo que se quiere es extraer aprendizaje valioso de una vida, hay que buscar más allá de los libros; hay que dirigirnos a la experiencia cotidiana y observar. Concretamente, aquella que aún resguarda los pilares de un origen, por ejemplo, la experiencia que nos regala la tradición y la cultura.  

El caso de los niños preparados para ser monjes budistas, en lugares como el Tíbet, Tailandia o Sri Lanka, es un ejemplo, y uno muy único. Para muchos loable, para otros habitual, pero todos concuerdan con que sin duda es un acto férreo. Durante semanas, meses y algunos casos toda la vida, estos niños adquieren hábitos como la meditación, la oración y sobre todo la disciplina de madrugar. Costumbres tan simples se transforman en un ritual con la frecuencia, transformando no sólo la manera de concebir el mundo desde pequeños, también su destino.

Si bien esta tradición puede parecernos asombrosa en otros lugares de la orbe, la sorpresa que para este texto interesa no es el acto de convertirse en monjes desde pequeños, sino eso que podemos ver como un “sacrificio“, pero que para ellos es un acto natural en la vida cotidiana. Dicho de otra forma, un sacrificio que destila simplicidad, o encuentra asombro en las cosas más sencillas de la vida. Muchos de estos niños, por ejemplo, se vuelven mojes para hacer méritos por su madre, un sacrificio bastante noble. 

Como una especie de cortometraje, los siguientes videos nos muestran un poco de esa cotidianidad fresca que viven los niños monje (pirivena) durante su preparación. Se mira a un grupo de muchachos de Sri Lanka, levantarse de madrugada para asearse y comenzar a orar antes del amanecer, mientras otro monje mayor les prepara el té. Vemos cómo ofrecen a Buda Pūjā en uno de los principales santuarios, realizan breves sesiones de meditación y siguen sus estudios, que incluyen temas como las matemáticas.

Sin mencionar una sola palabra el día a día de estos niños budistas continua, y se desliza por la simplicidad de actos como barrer y limpiar el templo. 

Aunque a muchas personas no les gusta la idea de que los niños se conviertan en monjes, de hecho sus vidas usualmente suelen ser muy ordenadas, pacíficas y educativas. Durante su preparación también aprenden autodisciplina, el complejo acto de vivir con los demás y cómo enriquecer sus propias vidas y servir a las comunidades en las que viven.



Buzos encuentran un intrigante bosque prehistórico subacuático

Varios botes han extraído fósiles de mamuts y leones, así como herramientas y armas prehistóricas de individuos que habitaban en esta área

El Reino Unido, aquella masa de tierra con una historia casi inmemorial, cuenta con múltiples vestigios que evidencian su origen, desde rastros humanos en terrenos lejanos hasta figuras de la naturaleza que la ciencia aún no logra explicar.

Uno de estos vestigios es el reciente descubrimiento de Doggerland, bosque que solía mantener unido al Reino Unido y Europa incluso después de la Era del Hielo, cuando los niveles del mar inundaron la zona. Instituciones como Seasearch se encargaron de buscar, a diestra y siniestra, rastros de él. Y parece ser que por fin lo encontraron.

Los buzos Dawn Watson y Rob Spray, voluntarios del grupo de Seasearch, se encontraban estudiando la vida marina a 300m de la costa, cuando de pronto vieron algo que los impactó: madera comprimida y estrellas de mar habitando en los troncos y ramas de varios árboles en perfecta calidad.

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Al investigar al respecto, el bosque, ubicado en la costa de Norfolk, cuenta con 10 mil años. Este bosque llegó a unir a Inglaterra y Alemania, y actualmente habita en las profundidades del mar desde hace más de 1 milenio. Varios botes han extraído fósiles de mamuts y leones, así como herramientas y armas prehistóricas de individuos que habitaban en esta área.