¿Cada cuánto deberías lavar las sábanas de tu cama?

En la cama no sólo habitan cantidades excesivas de ácaros que se alimentan de la humedad del sudor, también restos de células cutáneas muertas, flujos vaginales y uretrales, excreciones anales, cosméticos de belleza y contaminación.

Si eres libre de un pensamiento obsesivo-compulsivo, entonces no te preocuparás tanto de la vida microscópica que alberga en tu cama mientras duermes; sin embargo, si eres esclavo de ese pensamiento rumiativo, entonces este artículo te interesará. Pues en la cama no sólo habitan cantidades excesivas de ácaros que se alimentan de la humedad del sudor, también restos de células cutáneas muertas, flujos vaginales y uretrales, excreciones anales, cosméticos de belleza y contaminación

De acuerdo con Philip Tierno, microbiólogo y patologista en la New York University School of Medicine, “¿Sabían que Roma estuvo cubierta y tuvieron que excavar para encontrar Roma? Eso se debe por la gravedad, que termina por enterrar las cosas. Eso mismo sucede con los colchones y almohadas: La gravedad entierra esos restos en donde dormimos y nosotros inhalamos esos restos durante ocho horas al día.”

Para él, es importante considerar que una de cada seis personas tienen alergias por estos restos fúngicos que habitan en nuestra cama y almohada. No todo el mundo tiene un sistema inmunológico lo suficientemente fuerte para combatir estos alergénicos, por lo que termina habiendo un brote de alergia a la cama o incluso agravar los síntomas de asma

La solución a este problema parece realmente sencilla: evitar la sobreexposición a estos alergénicos al lavar más seguido el colchón, almohadas las sábanas y cobijas. Bajo la recomendación de Tierno, deberían de lavarse en promedio una vez a la semana: “Es sólo una recomendación. Si te pasas por una semana y dos días, no es que estés haciendo un crimen. En cuanto al colchón, sólo hay que lavarlo periódicamente cada seis meses.”

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Los chimpancés duermen en una cama más limpia que la tuya

Los científicos han comparado los microbios en las áreas de descanso de humanos y chimpancés. Los hallazgos pueden sorprenderte.

Una cama diferente por día. Así funcionan los chimpancés, y este proceso les protege de que bacterias y parásitos comiencen a acoplarse a su espacio de sueño. Esto los convierte en una de las especies más limpias; por supuesto, más limpias que los humanos.

En comparación con las camas humanas, los nidos de chimpancé tienen una variedad mucho mayor de insectos; sin embargo, solo el 3.5% de las especies de bacterias presentes provienen de la piel, saliva o heces de los chimpancés.

Este dato es diferente a lo que ocurre con los humanos. Según un estudio llevado a cabo por la Universidad Estatal de Carolina del Norte, EEUU, aproximadamente el 35% de las bacterias en camas humanas provienen de nuestros propios cuerpos, incluidas las bacterias fecales, orales y de la piel.

 

Dormir en el planeta de los simios

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Las camas se usan por una sola noche y luego se abandonan. Los grandes simios, como los gorilas, bonobos y orangutanes, comparten este ritual.

Cada día construyen complejos nidos de árboles, con ramas y hojas que contienen menos bacterias corporales que las camas de la mayoría de los hogares humanos.

Si van a defecar, hacen un esfuerzo por inclinarse al lado de sus nidos. Por lo tanto, tiene un poco de sentido que sus lugares para dormir tengan concentraciones más bajas de bacterias asociadas al cuerpo.

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Foto: Cyril Ruoso/National Geographic

Si tomamos en cuenta que una persona lava las sábanas de su cama al menos tres veces al año, el contraste con los simios resulta bastante antihigiénico.

Lo interesante de esta información está en reflexionar cómo, a pesar de que el ser humano hace continuos esfuerzos por mejorar su calidad de vida, incluida la vivienda, ello parece no ser suficiente o tan eficaz como lo sería en este caso una cama, en comparación con un nido que ‘se lava diario’.

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Foto: Kathelijne Koops

“De alguna manera, nuestros intentos de crear un ambiente limpio para nosotros mismos realmente pueden hacer que nuestro entorno sea menos ideal”, afirma Megan Thoemmes, quien dirigió la investigación en Tanzania.

 

Dormir en el planeta de los humanos

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Y esto porque al dormir los humanos en la misma cama durante un largo período, se propicia el entorno para que sobrevivan y se cultiven más bacterias o parásitos.

En la cama no sólo habitan cantidades excesivas de ácaros que se alimentan de la humedad del sudor; también, restos de células cutáneas muertas, flujos vaginales y uretrales, excreciones anales, cosméticos de belleza y contaminación.

Además, “es asqueroso y todo, pero sentarse en sus propios microbios no es generalmente un problema para la salud”, dice el microbiólogo Jonathan Eisen para National Geographic; lo que sí es un riesgo “es estar expuesto o expuesta a los microbios de otra persona que ha dormido en esa cama”.

Entonces, en lo que respecta a la salud, la parte más sucia para los humanos sería dormir en camas en las que muchas otras personas han dormido.

Si estás libre del pensamiento obsesivo-compulsivo, entonces no te preocuparás tanto de la vida microscópica que habita en tu cama mientras duermes.

Sin embargo, si eres esclavo de ese pensamiento la recomendación es lavar más seguido el colchón, las almohadas, las sábanas y las cobijas (al menos una vez por semana). Al despertar, deja la cama sin tender, para que el sol deshidrate a los ácaros.



Después de leer esto, no volverás a tender la cama al levantarte…

Al tender la cama tras despertar es crear un ambiente óptimo para que los ácaros continúen existiendo a expensas de nuestra salud

Una de las reglas fundamentales de una madre o un padre es salir de casa habiendo tendido todas las camas; inclusive, hay quienes demandaban hacerla casi inmediatamente después de levantarnos. Para ellos es una práctica necesaria para un hogar recogido e higiénico. Sin embargo, ¿qué pasa si realmente no es lo más saludable que podemos hacer?

De acuerdo con un estudio de la Universidad de Kingston, en Londres, tender la cama al levantarnos es un antihigiénico y nocivo para la salud. Después de dormir, dejamos en la cama un mundo de ácaros que sobreviven en la humedad de nuestra sudación nocturna. Un total de 1.5 millones de ácaros de un milímetro y medio de largo se encuentran defecando en el lugar en donde dormimos.

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De manera que al tender la cama tras despertar es crear un ambiente óptimo para que los ácaros continúen existiendo a expensas de nuestra salud: “Algo tan simple como salir de la cama y dejarla sin tender durante el día puede eliminar la humedad de las sábanas y el colchón para que los ácaros se deshidraten y finalmente mueran.”

Sin embargo, ¿cuál es el verdadero problema del exceso de los ácaros en nuestra cama? Estas pequeñas bacterias de alimentan de humedad, generando un nido propenso a enfermedades como asma, alergias e inclusive insomnio. Por lo que se recomienda que, después de despertar, dejar la cama sin tender, abrir las ventanas y dejar que el sol deshidrate a los ácaros.