Blanquea tus dientes con esta sencilla técnica casera

La efectividad del uso constante del bicarbonato de sodio consta en remover y eliminar todas las toxinas y ácidos de los tejidos, células y órganos.

Este componente químico es considerado como la panacea de nuestros días. Sus usos varían desde la limpieza del hogar hasta la salud del cuerpo, pues los resultados que provee son realmente efectivos y funcionales.

Investigaciones científicas han propuesto añadir el bicarbonato de sodio a fórmulas de medicamentos y tratamientos de numerosas enfermedades, como la diabetes y el cáncer.

De hecho, la efectividad del uso constante del bicarbonato de sodio consta en remover y eliminar todas las toxinas y ácidos de los tejidos, células y órganos: “Cada reacción bioquímica es sensible a los niveles de pH porque las enzimas son receptivas a este balance.” Por tanto, puede usarse como antiácido para aliviar problemas estomacales; transportador de oxígeno en el cuerpo, dilatador de venas sanguíneas y equilibrador de pH en la sangre.

Y también, como blanqueador de dientes. Gracias a sus componente químico, al mezclarlo con jugo de limón, ayuda a darle un mantenimiento saludable y estético a la dentadura. Basta con cepillar los dientes tres veces al día, usar hilo dental y este sencillo consejo:

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En una pequeña taza, mezcla mitad de una cucharadita de bicarbonato de sodio con algunas gotas de limón o agua. Una vez que la mezcla sea una pasta homogénea y similar a una dentífrica, úntalo en el cepillo y comienza a lavar tus dientes durante dos minutos. Enguaja y listo. En caso que quieras reforzar el sabor, sumerge el cepillo en la copa para cubrir las cerdas de bicarbonato de sodio y comienza a cepillar. Repite el proceso durante una o dos semanas, lo cual permitirá ayudar a notar las diferencias de manera rápida y efectiva. Sin embargo, ten en consideración que cepillar tus dientes con bicarbonato de sodio no remplaza lavarse los dientes con una pasta dentífrica regular.



¿Cuánto puede cambiar la mente en una década? Susan Sontag, lo que creía a los 14 y a los 24 años

La evolución del pensamiento juvenil de la escritora Susan Sontag revela la dureza de su carácter y su apuesta por el arte como soporte existencial.

La escritora y activista estadounidense Susan Sontag fue una de las voces más lúcidas de su generación. En 2009 se publicaron sus diarios y cuadernos “Reborn: Journals and Notebooks, 1947-1963. En ellos podemos descubrir el riguroso proceso que la llevó a madurar su pensamiento crítico, a veces implacable.

Una de las primeras entradas de su diario publicado, de 1947, cuando tenía 14 años, enlista sus creencias, en temas religiosos, filosóficos y políticos. Dieza años después Sontag vuelve a hacer el mismo ejercicio. Es notable la capacidad racional y la solidez intelectual que tenía ya a los 14 años:

  1. No existe un dios personal o vida después de la muerte
  2. La cosa más deseable en el mundo es libertad para ser uno mismo. Honestidad.
  3. La única diferencia entre seres humanos es la inteligencia.
  4. El único criterio para realizar una acción es su efecto en hacer a un individuo feliz o infeliz.
  5. Está mal privar al hombre de la vida.
  6. Creo, más allá, que un Estado ideal debe de ser uno fuerte y centralizado con el control gubernamental de las utilidades públicas, bancos, minas, transporte, subsidio al arte, un salario mínimo confortable, apoyo a los discapacitados y a los ancianos. Cuidado estatal a las mujeres embarazadas sin distinción entre hijos legítimos e ilegítimos.

La Sontag de 1957, a los 24 años, revisita su credo, con una madurez menos absoluta y más poética.

“¿En qué es lo que creo?

En la vida privada.

En sostener la cultura.

En la música, en Shakespeare, en viejos edificios.

¿Qué es lo que disfruto?

La música.

Estar enamorada.

Los niños.

Dormir.

Mozart.

La carne.

Mis fallos

Nunca a tiempo.

Mentir, hablar demasiado.

Desidia.

Sin voluntad para rechazar.

Lo cual se lee como un desordenado poema de vanguardia. Aceptando los defectos y afirmando las pasiones. Como en otros artistas, la duda existencial, la falta de creencias absolutas es atemperada por un refugio en el arte, que es también un poder.



20 asombrosos usos del bicarbonato de sodio

El bicarbonato de sodio es una especie de panacea para numerosas enfermedades físicas.

Parece un remedio casero del tiempo de nuestros antepasados, pero el bicarbonato de sodio es una especie de panacea para numerosas enfermedades físicas. Dado que su función es dilatar las venas sanguíneas, esta sal permite que el oxígeno se expanda en todo el cuerpo y el pH en la sangre se equilibre. Y por ello, se ha usado como tratamiento para afecciones como acidez estomacal, gastritis, artritis, osteoporosis, diabetes o cáncer. 

Más en Ecoosfera: Descubre los beneficios en la salud del bicarbonato de sodio

Pero estos no son los únicos beneficios del bicarbonato de sodio; de hecho, esta sal es multiusos por lo que se puede aplicar para el cuidado de las plantas y la limpieza en el hogar. A continuación te compartimos una lista de las diferentes maneras en que puedes aprovechar este elemento básico: 

Para la limpieza: 

Quita manchas de aceite y grasa. Esparce bicarbonato de sodio sobre el lugar y frota con un cepillo mojado. 

Desinfecta y blanquea diversas superficies –desde una tina de baño, azulejos, baldosas o cocina–. En una esponja húmeda, espolvorea bicarbonato de sodio y frota como regularmente lo haces. A continuación deja reposar cinco minutos, enjuaga bien y seca. 

Limpia los pisos. Elimina la suciedad sin dejar rayones con u 1/2 taza de bicarbonato de sodio en una cubeta de agua tibia. 

– Deja la ropa, peluches y alfombras como nuevos –sin manchas ni malos olores–. Para la ropa, agrega 1/2 taza de bicarbonato de sodio al jabón líquido; para los peluches, espolvorea con bicarbonato de sodio y deja reposar durante 15 minutos, retira el bicarbonato con un cepillo y listo; y para las alfombras, espolvorea toda la superficie y deja reposar durate la noche, luego barre la mayor cantidad y aspira el resto. 

Quita los malos olores a los zapatos. Espolvorea una o dos cucharadas en los zapatos mientras no los uses; remueve el bicarbonato cuando vayas a usarlos. 

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Para la salud: 

Se puede usar como pasta dentífrica. Dale click aquí para conocer la receta. 

Es exfoliante para rostro y cuerpo. Sólo necesitas mezclar 3/4 de bicarbonato de sodio y 1/4 de agua. Frota suavemente sobre el rostro o el cuerpo con movimientos circulares; y luego enjuaga. 

Es desodorante natural. Con una pizca de bicarbonato de sodio y unas gotas de agua. Aplícalo directamente en las axilas. 

Reduce la sensación de cansancio en los pies. Sumerge tus pies en un recipiente con agua tibia y tres cucharadas de bicarbonato de sodio. Frota y deja reposar durante unos minutos. Agrega unas gotas de aceite esencial de lavanda. 

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Desintoxicante. En un baño, añade 1/2 taza de bicarbonato de sodio a la tina. Esto neutralizará los ácidos de la piel, aliviando dolores, comezones y toxinas. Agrega 1/2 taza de vinagre para que la piel quede más suave. Además, la mezcla limpiará la tina. 

Dile adiós a la acidez estomacal. Agrega una pizca de bicarbonato de sodio en un vaso de agua natural y bébelo. 

Remueve astillas. En un vaso pequeño con agua, añade una cucharada de bicarbonato de sodio. Sumerge la zona con la astilla durante varios minutos, dos veces al día. 

Suaviza la piel de las manos. Mezcla 3/4 de bicarbonato de sodio y 1/4 de agua. Aplica la pasta en tus manos y luego enjuaga. 

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Alivia las picaduras de insectos. Prepara con una pasta con poco de bicarbonato de sodio y agua, y aplícalo sobre la picadura. Esto ayudará a aliviar la comezón. 

Ayuda a bajar de peso. Dale click aquí para conocer más al respecto. 

Para las plantas: 

– Fungicida: mezcla un galón de agua con 4 cucharadas de bicarbonato. Aplícalo en los rosales para combatir las manchas negras de hongos o en árboles o plantas frutales cuando estas comienzan a aparecer.

– Fortalece tus plantas: harás que la fotosíntesis sea mayor (y que así se fortalezca y crezcan más hojas). Primero deberás probar en las hojas, porque a algunas plantas no les sienta muy bien; pulveriza una mezcla de un poco de bicarbonato con vinagre. En 24 horas revisa la planta, si esta va bien es que podrás continuar con el proceso.

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– Contra los parásitos: añade una cucharada a un litro de agua y pulveriza o espolvorea un poco sobre la superficie del sustrato.

– Para eliminar el césped salvaje: pon una capa gruesa de bicarbonato en la hierba que desees eliminar; en unos dos o tres días el césped deberá comenzar a morir.

– Aleja las pestes: esparce un poco de bicarbonato en la tierra de tu jardín; las hormigas, conejos o cucarachas, evitarán acercarse.