Con un telescopio espacial Kepler, la NASA ha capturado por primera vez la onda expansiva de la muerte de la estrella KSN 2011d. Se encontraba a 1 200 millones de años luz de la Tierra, estuvo siendo observada durante tres años junto con 500 galaxias lejanas.

Parece ser que el astro, 500 veces más grande y 20 000 veces más brillante que nuestro Sol, se quedó sin hidrógeno. Esto provocó que su núcleo implosionara, provocando una onda expansiva que acabó reventando al llegar a la superficie. A este fenómeno se le conoce como supernova. 

Una supernova emite tanta luz como una galaxia entera, convirtiéndose en energía y material interestelar para la formación de nuevas estrellas. De acuerdo con las observaciones de la NASA, en el Universo aparecen unas diez enormes supernovas cada minuto; y en una galaxia, una o dos cada 1 000 años.