Alto nivel de estrés acelera el desarrollo de cáncer

La exposición al estrés crónico impacta en el sistema linfático, lo cual provoca que el cáncer sea más fácil y rápido de extenderse a lo largo del cuerpo.

En los últimos años, numerosos estudios han demostrado que el estrés es el origen de no sólo numerosas enfermedades asociadas con el sistema cardiovascular, endocrino, sexual e inclusive digestivo, también de malestares psicológicos como la ansiedad, depresión y bipolaridad. Sin embargo, muy pocos autores se arriesgaron a asociar el estrés con el desarrollo de cáncer… Hasta ahora.

De acuerdo con Erica Sloan, de Monas University en Australia, la exposición al estrés crónico impacta en el sistema linfático, lo cual provoca que el cáncer sea más fácil y rápido de extenderse a lo largo del cuerpo. Si bien el experimento se aplicó en ratas, los resultados ayudaron a comprender mejor los efectos del estrés en situaciones de células cancerígenas.

En palabras de Sloan, este experimento cambia toda la perspectiva del cáncer, pues no sólo sugiere que el estrés afecta en la salud del paciente, también influye en el progreso y crecimiento del tumor. Para que eso suceda, se requieren dos vías: a) a través del flujo sanguíneo, b) a través del sistema linfático. En ambos casos, se produce una red de células cancerígenas que se expanden por el cuerpo a través de las venas. En otras palabras, “no sólo se abre camino a la formación de un tumor, también se incrementa la rapidez con la que las células cancerígenas se expanden a lo largo del cuerpo.”

¿Qué tipo de estrés es el que puede provocar el progreso de cáncer? Este equipo definió el estrés como la sensación prolongada de incapacidad frente a una circunstancia; por ejemplo, el cuidado de un pariente enfermo sin los recursos suficientes. Es decir, no se trata de un mal día en el trabajo. Y que, por si fuera poco, este tipo de estrés también puede contagiarse a amigos o compañeros a través de las neuronas espejo: una vez que nuestro sistema nervioso simpático está activado, puede elevar la actividad del sistema linfático  y, en consecuencia, la presencia de cortisol y adrenalina en el cuerpo.

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Como medida de contención del cáncer, los investigadores encontraron un beta-bloqueador llamado propranolol, el cual regula los efectos del estrés en el cuerpo. Y de hecho, actualmente se está probando su efectividad en mujeres con cáncer de mama. También es recomendable técnicas de relajación como la yoga, meditación y mindfulness, los cuales son prácticas que numerosos médicos y psicólogos comienzan a recomendar dentro de sus terapias.

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12 recomendaciones esenciales para evitar el cáncer

Criterios que según la Organización Mundial de la Salud debes tener en mente como mínimo para llevar una vida más saludable.

Hace poco la prestigiada revista Sciense publicó un estudio que revela que en la mayoría de los casos, aproximadamente en el 65%, la formación de cáncer se debe al azar. Es decir, no intervienen factores como la herencia genética, los hábitos humanos o el medio ambiente. Sin embargo, también es cierto que la ciencia, muy a menudo, cambia de opinión, y existe asimismo un cierto consenso acerca de los factores que están unidos inexorablemente con la presencia del cáncer. 

Haciendo énfasis en lo anterior, la Organización Mundial de la Salud ha publicado casi una docena de consejos para evitar el cáncer. Algunos son muy elementales como el evitar fumar, pero otros abren un poco más el panorama. El ejercicio y la alimentación son, naturalmente, uno de los mayores protectores contra esta enfermedad. 

Los consejos básicos:

No fumes. No consumas ninguna forma de tabaco. 

Asegúrate de que tu casa sea libre de humo de tabaco y apoya las iniciativas anti humo de tu espacios de trabajo. 

Actívate para mantener tu peso saludable. 

Haz ejercicio todos los días y asegúrate de pasar el menor tiempo sentado posible. 

Ingiere una dieta saludable: come muchos granos, vegetales y frutas. Limita las comidas con alto porcentaje de calorías y las bebidas y alimentos altos en azúcar. Evita la carne procesada, come poca carne roja y alimentos con mucha sal. 

Toma poco alcohol o evítalo.

No te expongas mucho al sol, sobre todo a los niños. Evita el uso de camas bronceadoras. 

Si en tu trabajo estás expuesto a sustancias cancerígenas mantén cuidadosamente las medidas de seguridad recomendadas. 

Investiga si estás expuesto a altos niveles de radiación en tu casa. En caso de que así sea, haz algo para evitarlo.

Amamantar reduce los riesgos de cáncer de mama para las mujeres, hazlo si te es posible y evita los tratamientos hormonales, pues incrementan el riesgo de adquirir ciertos tipos de cáncer. 

Vacuna a tus hijos contra la hepatitis B y, especialmente a las niñas, contra el virus de papiloma humano.

Toma parte de las campañas de prevención contra el cáncer, sobre todo de intestino, mama y cervical.



¿Sabías que el rencor puede contribuir al desarrollo de cáncer?

Las emociones como miedo, tristeza y rencor pueden causar estragos en tu cuerpo si no las liberas

Existen muchos factores que influyen en el proceso necesario para que una enfermedad crónica se desarrolle. Incluso, esta puede gestarse entre unos 25 y 30 años antes de que se haga evidente, según Arturo Panduro Cerda, jefe del Servicio de Biología Molecular en Medicina del Hospital Civil Fray Antonio Alcalde, uno de los hospitales más importantes del occidente de México. 

Los ingredientes que intervienen en el desarrollo de una enfermedad crónica son muchos, como cuestiones genéticas, pero también algunas emociones que vamos dejando que se asienten en la vida diaria como el estrés, las depresiones e incluso el rencor que, según Panduro Cerda, ayudan por ejemplo a que se genere cáncer. 

No hay un gen del resentimiento, pero éste existe, como también el amor. En el desarrollo del cáncer pueden intervenir factores genéticos que se combinan con lo cualitativo como las emociones, entre otros factores. 

“Por ejemplo, en el cáncer de colon existe un gen asociado, y la persona que lo trae puede desarrollar poliposis adenomatosa familiar; el siguiente paso puede ser el cáncer de colon”, explicó Panduro para La Jornada.

Curiosamente, en otras enfermedades como la obesidad también puede influir la ausencia de genes ligados a la liberación de una hormona que avisa que el cuerpo ya se encuentra satisfecho. De esta manera, muchas personas que son obesas lo son porque su cuerpo carece de una especie de semáforo del que los demás sí disfrutan. 

Asimismo está comprobado que los genes interactúan con las emociones y las actitudes, y de esta manera la atmósfera del individuo también puede modificar su información genética. 

Según Lesbia Luzardo-Zschaeck, autora del libro Enfermedad emocional, existen tres emociones que enferman particularmente: el miedo, la rabia y la tristeza. 

Por su parte Julián Hernández, de la Universidad de California, dice que lo mejor que se puede hacer cuando enfrentamos sentimientos como los anteriores es liberarlos compartiéndolos con otros, y por lo tanto desahogarnos y expulsarlos. La meditación también es muy útil. 

No se trata de negar cualquier estímulo emocional difícil, pues la vida puede ser agridulce y esos sentimientos pueden incluso sacar cosas muy buenas de ti; de lo que se trata es de evitar que esos sentimientos se aniden en tu ser por mucho tiempo.