Recetas sencillas para preparar tu propio champú casero ecosustentable

Para escoger el mejor champú, es recomendable uno que no contenga alcohol, fragancias o conservantes.

De acuerdo con el director de la Maison, Eduardo Sánchez, el cabello y cuero cabelludo requieren de un lavado cada tres días, durante seis minutos. Basta con aplicar champú, masajear el cuero cabelludo para favorecer la circulación, rociar agua poco a poco para emulsionar el producto y continuar masajeando el cuero cabelludo.

Para escoger el mejor champú, es recomendable uno que no contenga alcohol, fragancias o conservantes. En otras palabras, champús neutros, los cuales reducen el riesgo de irritar el cuero cabelludo, producir alergia e inclusive contaminar tanto el agua como el planeta. Si bien la clave está en controlar las dosis del productos en caso del uso diario: “No es necesario aplicar champú ni frotar el resto de la melena: con el champú que cae sobre medios y puntas desde la raíz es más que suficiente. Y una sola aplicación de champú, con un aclarado a fondo. ¡No se necesita más!”.

En caso que desees desarrollar champús caseros, a continuación te compartimos dos recetas que te funcionarán:

Champú casero con bicarbonato, vinagre de manzana y aceite de oliva

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Ingredientes: 1 taza de bicarbonato, 3 tazas de agua, 1/2 taza de vinagre de manzana y 1/4 de taza de aceite de oliva o de almendra. Aceites esenciales opcionales.

Instrucciones: Mezcla el bicarbonato, agua y el aceite esencial. En otro recipiente, mezcla el vinagre y el aceite de oliva o de almendras. Aplica la primera mezcla en el cuero cabelludo y masajea suavemente. Deja que el producto se deslice sin frotar, mientras rocías con agua tibia. A continuación, utiliza la segunda mezcla –la del vinagre– rebajada con agua como acondicionador para el pelo. Enjuagar el cabello o inclusive puedes dejarlo tal cual.

 

Champú casero receta con huevo, yogur y limón

 
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Ingredientes: 1 huevo, 1 yogur natural y el zumo de 2 limones. 

Instrucciones: Mezcla el huevo y el yogur,  aplica la mezcla sobre el cuero cabelludo durante diez minutos. Enjuaga y listo.



De cómo un barco de guerra abandonado se convirtió en un bosque flotante

Destinado a oxidarse y hundirse como tantos barcos antes que él, el SS Ayrfield cobró vida súbitamente creciendo un bosque en su interior.

En la bahía australiana de Homebush Bay, destinada a ser un cementerio para los barcos fuera de servicio, el SS Ayrfield se convirtió en un auténtico bosque flotante. Los evidentes signos de oxidación del barco solamente sirven como contraste para hacer más imponente la verde vegetación que desborda su cubierta.

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Imagen: Steve Dorman

La nave de 1,140 toneladas de acero sólido y más de 100 años de edad se ha llenado de árboles de manglar, brindando un espectáculo inesperado e irrepetible para los turistas.

El carbonero flotó por primera vez entre 1911 y 1912 en Sidney, antes de cambiar de giro y servir para llevar provisiones a los soldados estadunidenses en la región del Pacífico durante la Segunda Guerra Mundial.

Imagen: Andy Brill

Otros barcos también flotan en Homebush Bay, pero extrañamente ninguno de sus cuerpos metálicos se ha llenado de vegetación de esta manera tan extraordinaria, la cual evoca una suerte de renacimiento de una máquina de guerra devenido manglar de hierro.

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Imagen: Google Earth
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Imagen: Louis Evangelique

 

*Imagen principal: Reddit



¿Realmente qué tan seguido necesitas una ducha?

Bañarse todos los días no es tan necesario como pensamos. Incluso puede ser dañino para la piel y sus aceites naturales. Aquí te explicamos por qué.

Siguiendo los pasos de no lavarse el pelo tan seguido porque lo reseca, muchas personas están tomando el siguiente paso lógico: si reducir el shampoo resulta en un cabello más sano y más brilloso, ¿qué sucede si dejas de enjabonarte?

Muchísimas personas se bañan todos los días y piensan que hay algo inherentemente malo y dañino en no hacerlo. Es asumido que las personas que no se bañan regularmente huelen mal o están grasosas y quizás hasta se ven físicamente sucias. Lo cierto es que ello no es verdad.

Considerando que sólo han pasado aproximadamente cien años desde la gente empezó a bañarse más de una vez por semana (los baños de los sábados por la noche eran la norma para muchos en Norteamérica), bañarse diariamente no es objetivamente más sano o mejor; de hecho, una de las principales razones por la que la gente deja de bañarse tan seguido es por razones de salud de la piel, no flojera. Y en cuanto a estar físicamente sucios, aquellos que no trabajan con la tierra o en un taller mecánico permanecen bastante limpios a lo largo del día.

Las personas con problemas de piel como eczema, alergias o simple resequedad pueden beneficiarse mucho de reducir su uso de regaderas. Los aceites naturales de la piel que lubrican y protegen los tejidos se van con el jabón y con las esponjas de baño. Sin esos aceites, la piel es más vulnerable a la bacteria y a los virus, y también puede sentirse muy seca e incómoda. Ya que la piel quiere conservar la piel sana, el lavado constante puede incluso estimular al cuerpo a sobre-producir estos aceites, y esto lleva a un círculo vicioso de lavado y producción de aceites. Muchas personas han encontrado que, después de un periodo de ajuste de dejar de lavar su cabello y su cuerpo tan seguido, el cuerpo naturalmente reduce la cantidad de aceite que produce y requieren menos lavado.

Todo depende, por supuesto, de qué tanta actividad física hagas, qué tan sano estés y qué hagas para vivir. Pero lo más importante es saber que la piel sí agradece que no le quitemos sus recursos naturales para estar sana y protegida. Esto no quiere decir que no nos lavemos ciertas partes del cuerpo como las axilas o los genitales, o que no podamos tomar baños de pura agua, que son inmensamente revitalizantes. Pero el uso excesivo del jabón, al igual que uso excesivo del shampoo, es en detrimento de la salud del cuerpo.