Los árboles también hacen relaciones sociales: Peter Wohlleben

Este experto en bosques ha escrito un libro donde cuenta sus hermosos descubrimientos.

Foto: Gordon Welters para The New York Times

Peter Wohlleben ha sido un guardabosques en Alemania desde 1987. Su historia es especial porque su amor por los árboles lo llevó a escribir un best seller que ha vendido más 320 mil copias: “La vida secreta de los árboles: lo que sienten, cómo se comunican- Descubrimientos de un mundo secreto”, y ha sido traducido para 19 países.

Lo peculiar de su libro, además de recurrir a datos científicos en concordancia con sus propias observaciones, es que Wohlleben ha echado mano de un lenguaje popular, con conceptos como “los árboles hablan” en vez de “los árboles se comunican”.

Wohlleben escribió este libro para que miráramos hacia los árboles de manera distinta. Para despertar una empatía que despertase en nuestra imaginación lo que verdaderamente ocurre en su mundo.

En los últimos años estudios científicos publicados han divulgado cómo es que los árboles se comunican, cuidan entre ellos e incluso mantienen un intercambio de energía, según las necesidades de cada uno, y Wohlleben lo ha probado personalmente.

Cuando inició sus labores como guardabosques encontró que es mejor dejar que los árboles crezcan “salvajemente” con el espacio intermedio que ellos mismos eligen. Con el tiempo fue dándose cuenta de que la interconexión entre ellos era mucho más estrecha de lo que creía.

Están muy interconectados, tanto en la manera en que dejan pasar con sus copas la luz adecuada, como en sus raíces. De hecho, cuando un árbol muere es muy probable que su vecino también lo haga.

Wohlleben narra que los árboles hacen conexiones sociales importantes. Forman vínculos afectivos y de alguna manera tienen parentescos. “Actúan mucho más como una comunidad que como individuos”.

[New York Times]



¿Son estas las fotografías más (oscuramente) bellas de árboles?

Desde los lagos de Hokkaido hasta los bosques de Abruzzo, Michael Kenna ha recorrido bellísimos paisajes del mundo para fotografiar a estos guardianes silenciosos.

En el sentido más amplio, el árbol representa la vida del cosmos en perpetua generación y evolución, pero sus significados más comunes son muchos: verticalidad, eje o centro del mundo, cariátide que une el cielo y la tierra, ciclicidad de los períodos estacionales, de la vida, muerte y regeneración.

Los árboles están en comunicación con los cuatro elementos: el agua circula por su savia, la tierra se integra en su cuerpo a través de las raíces, el aire nutre sus hojas y el fuego brota de su frotamiento.

Y para el fotógrafo Michael Kenna, los árboles también representan la paciencia, y la constancia es uno de sus motivos más perdurables. Sus patrones y estructuras de abstracción le atraen fuertemente.

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Kenna ha dicho que su trabajo es como un oasis en un mundo que se mueve demasiado rápido, y que busca proporcionar momentos de calma o soledad para el espectador. El fotógrafo trabaja exclusivamente en blanco y negro, un estilo que iguala con el minimalismo de la poesía haiku.

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La técnica de Michael Kenna que lleva a la contemplación

Muchas de las tomas de Kenna implican largas exposiciones de 10 horas o más, lo que subraya su relación con el tiempo y la espera. Kenna le dijo al periodista y fotógrafo Graeme Green lo siguiente:

Es un lujo no tener que hacer algo. Pararse, mirar, experimentar y no tener siempre una agenda ocupada y un horario lleno. Te permite dar vueltas en la mente.

Kenna es considerado uno de los fotógrafos de paisaje más importantes del mundo y es conocido por el enfoque enfáticamente analógico de su trabajo. Usualmente retratadas en una cámara de formato medio Hasselblad, las imágenes de Kenna, aunque siempre carentes de personas, se pueden ver como una especie de retrato.

“Acercarme al objeto para fotografiar es como conocer a una persona y comenzar una conversación”, señaló Kenna a Aperture Academy en el 2013.

Los árboles significan la vida eterna, y es curioso pensar que hay árboles que viven más de mil años y parecen prácticamente inmortales para los seres humanos. Haz una pausa y contempla en calma a estos silenciosos guardianes.

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Plantas sensoriales: tienen 15 sentidos más que los nuestros

El neurobiólogo Stefano Mancuso explica cómo el reino vegetal accede a mundos completamente ajenos a nuestros sentidos.

 Foto: plantas.facilisimo.com

En los últimos años, numerosos estudios científicos han ido develando que el reino vegetal es una inminente fuente de perfección y complejidad. Las plantas son capaces de comunicarse para alertar del peligro a otras, incluso si viven a kilómetros de distancia. También producen sustancias específicas para provocar algunos efectos en el cerebro de los insectos; por ejemplo, que las recuerden para polinizarlas.

Nosotros, que estamos acostumbrados a pensar los sentidos sólo en el universo de los nuestros (olfato, gusto, vista…), quizá ignoramos que existen sentidos inefables e inalcanzables para nuestra especie en el mundo de las plantas.

Stefano Mancuso, fundador y director del Laboratorio Internacional de Neurobiología Vegetal, en una entrevista para La Vanguardia, nos recuerda esto.

Según este investigador las plantas tienen 15 sentidos más que nosotros, pues tienen capacidades suprasensoriales en comparación con las nuestras. Pueden percibir los cambios eléctricos, el campo magnético, el gradiente químico, la presencia de patógenos… También perciben las gradaciones de la luz y las vibraciones sonoras, las moléculas químicas, e incluso tienen tacto: “basta ver en cámara rápida cómo palpa una planta trepadora”.

Sus capacidades van aún más allá. Mancuso explica cómo es que envían mensajes de peligro:

Si un insecto le está comiendo las hojas, la planta produce al instante determinadas moléculas que se difunden kilómetros y que avisan que hay un ataque en curso.

¿Tienen, además, empatía?

Mancuso recuerda un impactante estudio hecho en Canadá, en el que: “Se aisló a un gran abeto del acceso al agua, y los abetos de alrededor le pasaron sus nutrientes durante años para que no muriera”.

Todo lo anterior  hace que las plantas sean capaces de percibir dimensiones a las que nosotros no tenemos acceso, muchas intangibles, que llevan quizá mensajes mucho más profundos, a los que somos ajenos, ignorantes desde nuestros limitados cinco sentidos.