¿El maíz azul de México podría prevenir el cáncer?

A partir del consumo diario de seis a ocho tortillas azules, se estaría cubriendo la dosis preventiva del día contra el cáncer.

La biodiversidad en México es una de las más grandes que existen en el mundo; inclusive se ha llegado a decir que en este país existen más de 60 variedades de maíz, con sabores y propiedades distintas entre sí. Como lo es el maíz azul mixteco, el cual, de acuerdo con la investigación de la estudiante de doctorado Mónica Yazmín Herrera Sotero, posee propiedades anticancerígenas.

Esto quiere decir que a partir del consumo diario de seis a ocho tortillas azules, se estaría cubriendo la dosis preventiva del día. Esto se debe a que el maíz azul contiene una cantidad alta de antocianinas, una sustancia con propiedades antioxidantes –vitamina A, niacina y tiamina que provee el color azul y bloquea el desarrollo del cáncer.

Herrera Sotero descubrió que las antocianinas tienen la capacidad de modular el gen supresor tumoral p53, y así reducir la probabilidad de que una célula se transforme en cancerígena. Además esta sustancia ayuda también a disminuir los niveles de colesterol, mejora la visión, funge como antimutagénico y antiproliferativo en las células invasivas.

El maíz azul, oriundo de la zona mixteca en México, podría ser la clave para reducir los efectos y dolencias del padecimiento cancerígeno.

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Johnson & Johnson sabía desde hace décadas que su talco para bebé era cancerígeno

Difícil imaginar algo más siniestro que un grupo de ejecutivos persiguiendo ventas a costa de vidas humanas.

Sicarios, terroristas, genocidas, asesinos seriales y psicópatas activos. Uno pensaría que este breve listado de “roles” englobaría a lo más nocivo de la fauna humana, pero ¿dónde quedan esos ejecutivos que a costa de millones de vidas humanas, del futuro del planeta y de la salud colectiva, persiguen obscenamente mayores ganancias?

El pasado 14 de diciembre se confirmó, vía un reporte publicado por Reuters (que puedes consultar aquí), que la monumental Johnson & Johnson sabía por décadas que su masivamente popular talco para bebé contenía asbesto, una sustancia potencialmente cancerígena, y que en lugar de enmendar su fórmula –suponemos que en detrimento de sus ganancias–, hizo todo lo posible por ocultarlo.

El reporte de Reuters se basa en cientos de documentos internos de esta compañía, además de otros obtenidos a lo largo de juicios contra esta corporación y otros recopilados por periodistas y organizaciones. Todos estos documentos también fueron hechos públicos y puedes consultarlos aquí.

La pulverización de la ética y la moral

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¿Qué nos ha ocurrido como sociedad, incluso como especie, para llegar a escenarios como el que dibuja el caso Johnson & Johnson? ¿En qué momento permitimos el cultivo de grupos que privilegian el margen de rentabilidad de sus respectivas compañías por encima de la vida humana? ¿Cómo vamos a frenar a estos grupos e intereses para erradicarlos a la mayor brevedad posible? ¿Cómo pueden vivir, dormir y reproducirse personas que practican o solapan este tipo de políticas corporativas ? 

Un cambio de paradigma

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Más allá de clamar por un castigo proporcional al daño cometido –si es que existe una pena de esas dimensiones–, y de condenar categóricamente el anti-espíritu que reina detrás de acciones como las de Johnson & Johnson, valdría la pena hacer de este funesto precedente un parteaguas en el papel que juegan las marcas y las compañías en el destino de nuestra especie y en la forma de relacionarnos con el planeta. 

Si los consumidores, es decir todos nosotros, castigamos a las marcas y compañías que atentan contra nuestra salud y la de nuestro entorno, que explotan a sus empleados y recurren a procesos productivos absolutamente irresponsables, que ponen su patológica búsqueda de ganancias por encima de cualquier otro factor y repercusión, entonces estarán irremediablemente condenadas a la extinción. Además, si en cambio premiamos a aquellas marcas y productos que abiertamente están esforzándose por cambiar el paradigma de ganancia a toda costa –aún cuando tengan una historia poco loable pero, hasta cierto punto, “entendible” por la falta de conciencia de momentos anteriores en la historia–, y sobretodo a aquellas iniciativas que desde su misma esencia están orientadas a ser sustentables, entonces este proceso podría acelerarse.   

No se trata necesariamente de inaugurar una cacería de brujas, aunque si de exigir legislaciones que impidan que estas prácticas sigan ocurriendo y castiguen, con toda severidad, a los infractores. En realidad se trata de hacerles entender a las grandes trasnacionales, y a las marcas en general, que si quieren aspirar al privilegio de nuestro consumo, entonces tienen que asegurarnos que el bienestar de todos los involucrados –empleados, consumidores, medioambiente– es prioritario en su operación. 

Esperamos pues que Johnson & Johnson, y muchos otros, paguen por el daño, por cierto irreversible, que le han ocasionado a la sociedad en su persecución de más jugosas ganancias; pero sobretodo deseamos que casos como este alimenten sustancialmente los nuevos y urgentes paradigmas de consumo responsable, ética corporativa y humanización del mercado.   

Si quieres saber cómo convertirte en un consumidor responsable, y por lo tanto en un agente evolutivo, haz click aquí

 



Con frijol negro y maíz azul, mexicanos elaboran una bebida que alarga la vida

Las propiedades de este nuevo brebaje son sorprendentes

Llamada por Louis Pasteur como “la vida sin aire”, la fermentación ha sido un experimento que ha permitido transformar algunos alimentos en otras sustancias con propiedades distintas, muchas de ellas buenas para la salud. Luego de un proceso de oxidación causado por la falta de oxígeno, y gracias a a algunos microorganismos, es posible esta técnica.

Recientemente investigadores, en mancuerna con la Universidad Autónoma de Sinaloa, han creado una “Bebida Funcional con Valor Nutricional y Potenciales Antihipertensivo y Antidiabético Altos”, elaborada con frijol negro y maíz azul bioprocesados. Los creadores recibirán el Premio Nacional en Ciencia y Tecnología de Bebidas otorgado por el CONACYT.

Para elaborar la bebida se hizo un proceso de fermentación en estado sólido optimizado previamente, del frijol negro y maíz azul por separado, para obtener dos harinas cuya mezcla, en una proporción 60:40, es el ingrediente principal de la bebida (además de agua, Stevia y vainilla).

Este brebaje ayuda a reducir la incidencia de enfermedades crónico-degenerativas como hipertensión y diabetes, por sus compuestos bioactivos (compuestos fenólicos, péptidos bioactivos). Otro de sus atributos es que puede ser una alternativa a bebidas con valor nutricional/nutracéutico bajo: como las preparadas con agua, azúcares simples, sabor y colorantes artificiales. Puede ser usado para la promoción de la salud y el manejo de enfermedades crónico-degenerativas, principalmente las asociadas al estrés oxidativo.

Una proporción de 200ml de esta bebida cumple con entre 98 y 100% de las recomendaciones diarias de ingesta de antioxidantes que necesitas. Es uno más de esos experimentos que prueban las posibilidades de la fermentación para crear nuevas propiedades sanas, un fenómeno que, aunque tiene muchos años, está creciendo notablemente.