Calendario lunar 2016: ¿cuándo se iluminará el cielo con la luz de la luna llena?

Cuando la luna está llena, este astro se encuentra entre la Tierra y el Sol.

La luna del lobo, o la primera luna llena del año, apareció resplandeciente en los cielos de la Tierra. Se veía enorme, blanca, pura. Tenían razón las tribus de los Nativos Americanos cuando rastrearon las estaciones con nombres distintivos según el recorrido de la luna llena.

La luna es una esfera que viaje alrededor de la Tierra cada 27.3 días, y que le requiere 27 días para rotar sobre su propio eje. Lo que vemos de ella es el reflejo de cómo el Sol la ilumina desde diferentes ángulos, por lo que el fenómeno de la luna llena va evolucionando en pequeños procesos.

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Cuando la luna está llena, este astro se encuentra entre la Tierra y el Sol. De modo que la parte de la luna que se encuentra hacia nosotros no recibe luz solar directa: es sólo el reflejo del Sol sobre la Tierra la que ilumina a la Luna. Conforme la Tierra va moviéndose, el lado que vemos adquiere gradualmente más iluminado –ahora sí, por la luz solar–. Se dice que este fenómeno tiene un impacto, más o menos, fuerte sobre la vida emocional de algunas personas.

¿Quieres saber cuándo son las siguientes lunas llenas y sus respectivos nombres navajos? Te compartimos este cuadro informativo de Space.com

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¿La luna llena afecta tu comportamiento (criminal)?

A pesar de la falta de evidencia sobre la relación entre las fases lunares y el comportamiento, se estima que la mayor intensidad lumínica podría invitar a potenciales criminales a cometer más delitos en las calles.

La luna y sus fases han fascinado la imaginación desde tiempos inmemoriales. Las leyendas de hombres lobos y aquelarres a la luz de la luna han nutrido el imaginario colectivo, así como la cultura popular. ¿Pero existen bases científicas para afirmar que la luna llena tiene algún efecto (positivo o negativo) sobre el comportamiento humano?

El psicólogo y criminalista Wayne Patrick cree que no existe tal relación, al menos no por motivos “mágicos”. Los estudios en torno al “comportamiento lunático” no abundan, pero existen.

Por ejemplo, en un metaanálisis de 1985 se revisaron 37 estudios. Los autores no encontraron relación entre las fases de la luna y la conducta humana, aunque sí descubrieron un sesgo en la manera en que se aplicaron los análisis:

Las supuestas relaciones entre las fases de la luna y el comportamiento pueden rastrearse hacia análisis inapropiados (…) y a la tendencia a aceptar cualquier desviación del azar como evidencia de un efecto lunar.

 

¿Evidencia lunática?

En otro par de estudios recientes tampoco se encontraron relaciones significativas entre ambos fenómenos: en una investigación de 2009 se analizaron 23 mil casos de asalto agravado en Alemania, entre 1999 y 2005. Sin embargo, otro estudio de 2016 distinguió entre los crímenes cometidos a puerta cerrada y en la vía pública en 13 estados de Estados Unidos, y sus conclusiones sugieren una conclusión más lógica.

A pesar de que no se encontraron correlaciones entre las fases lunares y la incidencia delictiva (tanto dentro como fuera de las viviendas), los autores sugirieron que la mayor intensidad lumínica que se presenta durante la luna llena sí se relaciona con una escalada de actividad criminal en las calles.

La “hipótesis de la iluminación” sugiere que los criminales aprovechan la luz natural de las noches de luna llena para cometer atracos, puesto que la gente tiende a pasar más tiempo fuera de casa en noches iluminadas. Además, la luz de luna permite a los criminales una mejor visibilidad de sus víctimas y, también, evadir a la policía más fácilmente.

Los eventos lunares nos fascinan por su belleza, y porque tendemos a poner más atención a la luna en su fase de mayor esplendor. Esto tal vez tenga efectos subjetivos en algunas personas, o las coloque en un estado de ánimo específico; sin embargo, al menos con la evidencia a mano, es difícil argumentar que la luna (y más precisamente, la luz que refleja del sol durante algunos días al mes) tenga efectos directos sobre el comportamiento. No creas a ciegas las historias de hombres (¿o mujeres?) lobo.



Neurocientífico explica cuánto influye la luna en las emociones

La frecuencia que emana de la luna afecta la frecuencia de la mente, impactando inevitablemente en el control de nuestras emociones, sentimientos y deseos, y éstas, a su vez, en el pensamiento y conducta de cada individuo.

Se ha llegado a decir que la luna tiene un impacto psicoemocional en las personas, pero, ¿cuán real es? Para algunos filósofos de la Antigüedad, este astro madre influye no sólo en el comportamiento de las profundidades del mar y de la cosecha, también para el cultivo de una vida sana tanto física como mentalmente. 

Para Mark Filippi, doctor y autor del Método somático, existe una conexión entre las fases de la Luna y cuatro neurotransmisores básicos: Primera semana lunar: acetilcolina; segunda semana lunar: serotonina; tercera semana lunar: dopamina; cuarta semana lunar: norepinefrina (o noradrenalina).

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De alguna manera, la relación entre el mundo exterior –la luna– y el mundo interior –la mente y el cerebro–, ha impactado en una interiorización del aspecto cuaternario que rige los ciclos en la naturaleza: el cuatro es un aspecto importante para las estaciones del año, las fases lunares, los cuartos de hora, los elementos básicos del planeta, las fases de la respiración. En este caso, las cuatro fases lunares han formado parte esencial del ritmo y la medición de la organización de la naturaleza, permitiendo la absorción y división en cuatro grupos de la información –o cuatro cambios emocionales naturales: pasivo ascendente, activo ascendente, pasivo ascendente y activo descendente–. Filippi explica que la idea de que los ciclos emocionales estén ligados a la Luna proviene de Gay Gaer Luce, quien propuso que existe un sondeo calendárico de los síntomas de las personas sanas que revela la oscilación en peso, vitalidad, desempeño óptimo, pesimismo, apetito y sueño; oscilación en brillantez y apagamiento, empeño y apatía, volubilidad e imperturbabilidad, malestar y robusto bienestar. 

Esto quiere decir que la frecuencia que emana de la luna afecta la frecuencia de la mente, impactando inevitablemente en el control de nuestras emociones, sentimientos y deseos, y éstas, a su vez, en el pensamiento y conducta de cada individuo. Se trata entonces de la inevitable conexión mente y cuerpo del que todos somos testigos y víctimas, en el que según el ciclo lunar podemos sentir una alteración en la ovulación, menstruación, retención de orina, e inclusive se ha correlacionado con episodios de diarrea y problemas cardiovasculares. 

Si bien las razones de esta influencia lunar se desconocen de manera específica, se intuye que esto se debe a que el ser humano está compuesto mayoritariamente de agua, que es la sangre que, a su vez, lleva oxígeno, nutrientes y neurotransmisores a diferentes partes del cuerpo. La fuerza de atracción de la Luna permite ejercer un efecto sutil a este sistema acuático de distribución: “En la tierra hay arroyos, ríos,y océanos. En los seres humanos hay canales y meridianos. Todos ellos con influencia mutua”.

Filippi proclama la importancia de know thy soma –conocer el cuerpo– a través de la observación de la naturaleza y su sistema integral. De manera que al observar el calendario lunar, es posible experimentarlo en el cuerpo como un antiguo reloj interno. La influencia del calendario en el cuerpo, según las cuatro fases lunares, puede interpretarse de la siguiente manera: 

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Luna Nueva/Cuarto Creciente – Acetilcolina.

Se trata de la primera semana del ciclo lunar, la cual se experimenta como una inclinación filial –filosomático–. Nos volvemos más sensibles, aptos a las actividades grupales y más receptivos a lo emocional. Esta semana se caracteriza por mucha energía pero poca concentración: “las personas tienen buena energía y vivacidad, es genial para introducirla a nuevas ideas”; principalmente porque la acetilcolina se asocia con la memoria y el aprendizaje. Por ello se considera que la luna nueva es ideal para iniciar nuevos proyectos, sembrar plantas, ideas, imágenes, intenciones y aprovechar la energía ascendente. 

Cuarto Creciente/Luna Llena – Serotonina. 

Es la segunda semana, la ontosomática, la cual posee mucha energía, concentración mental y creatividad. Aquí se recomienda encontrar un espacio solitario para aprovechar los momento de lucidez en los que participa la serotonina; como por ejemplo, las funciones orgánicas que regulan el estado de ánimo. Nos podemos sentir saciados y plenos, lo cual puede “desbordarse” si no se canaliza en un espacio reflexivo de trabajo y cultivación personal. 

Luna Llena/ Cuarto Menguante – Dopamina. 

La semana de la dopamina, o la ecosomática, es una semana de distracción y divertimento, involucrando las actividades sociales y ecológicas –como la empatía–. Está asociada con las experiencias y estímulos que producen experiencias de placer, recompensa y excitación. En la semana de la dopamina podemos aflojar y disfrutar lo que hemos hecho.

Cuarto menguante / Luna nueva – Noradrenalina. 

La semana de lo exosomático es una fase de fight or flight –huir o pelear–, como un estado defensivo en el que intrínsecamente queremos protegernos. Se dice que hay mucho análisis y poca inspiración, pues se trata de un estado hiperbinario, unidireccional y agresivo. Es un regreso, aunque parcial, al cerebro reptiliano: “Si no dilapidamos nuestra energía, será más fácil superar esta semana de fragilidad nerviosa.”