Belo Horizonte, la localidad brasileña alimentada por sus campesinos

Los campesinos de Belo Horizonte participan en la erradicación del hambre en su región a través de la venta directa de sus productos a bajos costos.

El alcalde de Belo Horizonte, Patrus Ananias, decidió resolver el problema del hambre en su comunidad involucrando a los miembros de la misma, bajo la premisa de que la alimentación es un derecho básico. Para lo anterior organizó, entre otras medidas, a los campesinos de la región para que vendiesen sus productos en zonas públicas a bajos costos, sin el involucramiento de intermediarios.

Otra de las acciones implementadas por el programa en esta comunidad –en donde el 11% de su población vive en pobreza, y el 20% de los niños sufre hambre–, fue la creación de comedores proveídos por los campesinos, en donde llegan a alimentarse diariamente hasta 12 mil personas, por menos de 50 centavos de dólar. Así mismo, las escuelas reciben productos locales a bajos precios para que los estudiantes pueden acceder también a una alimentación de bajo costo y alta calidad.

La iniciativa beneficia actualmente a más del 40% de la ciudad, lo cual se traduce en más de 2.5 millones de personas favorecidas. La estrategia alimenticia del gobierno de Ananias, intenta demostrar que el Estado puede optimizar las condiciones del mercado a favor de los consumidores –sin dejar de enfatizar en que la comunidad es la que debe aprovechar, mediante su trabajo, estas oportunidades.

El éxito de esta estrategia reside esencialmente en la cooperación de la comunidad, y en el ejemplar modelo que coloca los intereses de grandes empresas privadas por debajo del bienestar social. Y esto gracias a la participación de la sociedad mediante iniciativas de escala local.



Azzam Alwash: el iraquí que dejó E.U para recuperar los pantanos de su país

El ingeniero y padre de familia Azzam Alwash abandonó su cómoda vida en California para salvar los pantanos en los que nació.

Foto:voices.nationalgeographic.com

Uno de los grandes estragos causados por el régimen de Saddam Hussein, fue la seca de pantanos del país por la amenaza que representaban –relacionada a su capacidad para ocultar contrincantes durante la guerra. Como consecuencia de la medida del gobierno, para el año 2000 al menos el 90% de la totalidad de los pantanos en Irak estaban secos.

El ingeniero civil  nació cerca de estos ecosistemas. Tras su paso por Estados Unidos, en 2003 regresó a su tierra para revivir los pantanos mediante la creación de la primera organización civil ambiental de este país, Nature Iraq.

Este año Alwash ganó el premio Goldman Environmental Prize, dotado de 150,000 dólares, después de lograr la restauración de casi la mitad de los pantanos de su país –los cuales próximamente serán convertidos en parques nacionales. Para este ambientalista, lo más importante es que el premio permitirá a su proyecto ganar la atención de los políticos de su país.

El próximo reto personal para el líder de Nature Iraq, es lograr que funcionarios de países como Siria, Turquía e Iraq, coordinen esfuerzos para implementar políticas de disponibilidad de agua. Lo anterior es fundamental ya que la construcción de represas en las fronteras que comparten, obstaculiza el flujo de agua hacia campos de cultivo y pantanos –fenómeno que además genera tensión económica entre las naciones involucradas y que eventualmente devenir en conflictos bélicos.

A pesar de que residir en Iraq signifique para él y su familia convivir con el caos que caracteriza actualmente a su tierra natal, Alwash no regresará a California. Para él, las personas debemos de contribuir en la solución de conflictos sobre los cuales hacemos conciencia –algo así como, ‘si ya te diste cuenta que existe tal problemática entonces tu obligación es cooperar en su solución–. A fin de cuentas el aparente bienestar individual resulta poco valioso si no estás dispuesto a contribuir en la evolución de tu entorno, comenzando por la tierra que te vio nacer.

[FastCoexist]



Un pueblo en Inglaterra trabaja por su autonomía alimenticia

Un grupo de personas del pueblo británico Todmodern apuestan por su total soberanía alimentaria para el año 2018.

Las críticas hacia el sistema alimentario global se han acrecentado en los últimos años. Cada vez más personas muestran interés por saber de dónde vienen sus alimentos y cómo fueron producidos. Y esto se debe a que cada vez hay más información que sugiere que, por ejemplo, el consumo de alimentos geneticamente modificados podría estar asociado a ciertos problemas de salud.

Al parecer a la fecha la solución más común estaba centrada en el consumo de productos orgánicos o bien la práctica de cultivo en el hogar. Sin embargo, en el 2009, habitantes de un pequeño pueblo inglés llamado Todmodern, idearon una forma de hacer frente al sistema alimenticio mundial: convertir su localidad, mediante un modelo autosustentable, en un territorio autónomo, blindado frente a la producción industrial de alimentos.

La meta planteada es que en el año 2018, este proyecto denominado “Incredible Edible Todmodern Project” satisfaga por completo la demanda alimenticia de sus habitantes. Actualmente cualquier espacio de tierra en el pueblo está cultivado, desde los camellones hasta los parques existentes.

Liam Hindhelwood, uno de los diseñadores que trabajó en el proyecto argumenta que esta es la clase de diseño que más necesita el mundo: “diseñar no solo cosas, sino procesos cotidianos”. La filosofía detrás de esta iniciativa es lograr mediante pequeñas acciones mermar un sistema de alimentación global que privilegia las ganancias económicas sobre la calidad de los productos, y por lo tanto por encima de nuestra salud.

El proyecto parte de la idea de que actuando se crea esperanza, en este caso, demostrando que pequeñas acciones colectivas pueden hacer frente a sistemas globales de producción con los que no estamos de acuerdo. Lo anterior constituye un ejemplo que indudablemente crea cultura. Ese volver a lo orígenes comunitarios, romper con la dañina producción masiva característica del siglo XX y hacernos responsables de nuestro futuro compartido.