¿Beber agua purificada de aire contaminado? Ahora es posible con este innovador dispositivo

Retezár Kristof, fundador de Fontus, explica que se trata de un proceso simple de condensación de la humedad que hay en el aire:

Como medidas para ecosustentabilizar el consumo del agua y reducir el uso del plástico, el equipo australiano Fontus ha creado un dispositivo de energía solar que condesa la humedad del aire y la convierte en agua bebible.

Se trata de un gadget que usa una superficie hidrófobas para repelar y canalizar las gotas de la condensación en la botella; es decir que cada hora, el dispositivo proveerá 0.5 litros de agua pura siempre y cuando el aire no esté excesivamente contaminado.

Retezár Kristof, fundador de Fontus, explica que se trata de un proceso simple de condensación de la humedad que hay en el aire: “Siempre hay un porcentaje de humedad en el aire, sin importar en dónde estés –inclusive en el desierto–. Eso significa que siempre hay un potencial para extraer esa humedad del aire.”

A través del uso de una bicicleta y una botella de agua, esta innovación pretende beneficiar a 1.2 miles de millones de personas en el mundo que vivan en áreas donde conseguir agua purificada es un problema: “La idea es resolver un problema global: las complicaciones del agua en ciertas áreas del mundo donde hay poca cantidad de agua subterránea pero mucha humedad.”

El dispositivo está hecho con un panel solar, el cual posee una recamara de condensación con las superficies hidrófobas y un filtro básico para atrapar el polvo, tierra y bichos: “Básicamente se está bebiendo agua en un estado vaporoso para convertirlo en un estado líquido.”

 



La toxicidad del aire está reduciendo nuestro intelecto

Nuevo estudio concluye que la exposición prolongada a la contaminación atmosférica equivale a perder 1 año de educación.

La contaminación atmosférica mata a 6.5 millones de personas al año, lo cual es una paradoja si pensamos que a través de la respiración se debería promover vida y no muerte. Pero existe otra paradoja: al parecer, respirar el aire tóxico de las grandes urbes está reduciendo dramáticamente nuestra inteligencia.

En un estudio realizado en China, pero que sin duda es igual de válido en urbes como la Ciudad de México –donde la contaminación atmosférica equivale a fumarse 40 cigarrillos–, se realizaron 20 mil pruebas sobre lenguaje y aritmética por todo el territorio, entre el año 2010 y el 2014.

Los científicos compararon los resultados según los diversos momentos en los cuales habían sido hechas las pruebas, y descubrieron una correlación entre la contingencia ambiental –cuando los niveles de dióxido de azufre y de nitrógeno son mayores– y las pruebas con los peores resultados.

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Es decir, los peores resultados coincidían con una mayor exposición al aire tóxico. De acuerdo con los investigadores, las capacidades cognitivas que posibilitan el lenguaje parecen ser más vulnerables que aquellas que posibilitan las operaciones aritméticas.

Xi Chen, miembro del equipo de investigación, dijo a The Guardian:

El aire contaminado puede causar que todos reduzcan su nivel de educación lo equivalente a 1 año.

Pero además, el efecto parece recrudecerse en personas mayores de 64 años. Y si son hombres y tienen un bajo nivel de educación, los efectos del aire tóxico equivalen a la perdida de varios años de educación.

Esta investigación corrobora algo que ya se sabía: la contaminación atmosférica envejece el cerebro, lo cual también tiene que ver con el estrés oxidativo, la neuroinflamación y la neurodegeneración que ocasionan las partículas tóxicas del aire.

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Pero… ¿estamos condenados a que cada respiración nos haga un poco más tontos?

Para muchas culturas antiguas, el aire simbolizaba una fuente de energía vital; por eso, saber cómo respirar era –y sigue siendo– la base de milenarias prácticas orientales como el yoga, pues mediante la respiración podemos oxigenar el cuerpo y la psique para mantenernos en movimiento. Tal cosa ya ha sido corroborada por la ciencia: el ritmo de la respiración afecta al cerebro y los estados mentales.

Es por eso que no debemos normalizar esta situación. Es urgente que todos los países del mundo entren en sintonía para luchar contra la contaminación y así lograr disminuir los alarmantes niveles de partículas tóxicas en el aire. A esto podemos contribuir también individualmente, fomentando una cultura peatonal en nuestra ciudad, pues los coches provocan más del doble de esta toxicidad atmosférica.

 

Mientras esto sucede, no dejes de cuidarte

Procura consultar la calidad del aire en tu ciudad –lo que puedes hacer en tiempo real a través de Google–, para que puedas prevenirte. Y si quieres crear pequeños oasis de aire limpio, procura llenar tu hogar –o espacio de trabajo– con plantas para oxigenar.

 

* Imágenes: 1) Edición Ecoosfera; 2) Portada, edición Ecoosfera



3.3 millones de muertes al año se asocian con este fenómeno que está afectando al planeta

Lelieveld sentencia que si la calidad del aire continúa empeorando, para el 2050 habrá un promedio de 6.6 millones de muertes prematuras en todo el mundo –afectando principalmente Asia del Sur y del Este.

La contaminación del aire está cargada de pequeñas partículas de tóxicos asociados con enfermedades del corazón, pulmón y otras afecciones que han generado un impacto a largo plazo en la salud de las personas. De hecho, y según la data científica de Jos Lelieveld, del Max Planck Institute for Chemistry, este tipo de contaminación es la principal causa de más de 3.3 millones de muertes prematuras al año –de las cuales, el 75 por ciento suceden en Asia–. 

Y pese a que se ha procurado generar una mayor consciencia sobre los efectos negativos de la contaminación en el aire, la realidad es que hay regiones en que la calidad del aire tiende a no monitorearse, y en consecuencia no se toma en consideración la diversidad de los tóxicos que se encuentran en las partículas finas de la materia. Por esta razón, Lelieveld y sus colegas estimaron la tasa de mortalidad prematura a causa de la contaminación del aire al combinar modelos de la calidad atmosférica del planeta, la data de sensores satelitales y terrestres y las estadísticas de salud de la población en el mundo. 

Fue así que Lelieveld llegó a la conclusión que el 75 por ciento de las muertes prematuras por la contaminación estaba relacionado con ataques al corazón y paros cardíacos; y el 25 por ciento, a enfermedades respiratorias y a cáncer de pulmón: “En total, la contaminación del aire –la mayoría por partículas finas de la materia y una mínima cantidad de ozono– causa 3.3 millones de muertes prematuras al año en el mundo.” Además de que el 75 por ciento de estas muertes prematuras ocurre en Asia –1.4 millones de muertes en China  y 650 000 en India–; mientras que 55 000 en EE.UU., y 180 000 en la Unión Europea

En estas regiones abundan fuentes principales de contaminantes: quema de carbón y madera para calentar hogares y cocinar; gas de amoniaco liberado por fertilizantes en la agricultura; combustibles fósiles para procesos industriales y plantas de energía; etcétera. 

 Lelieveld sentencia que si la calidad del aire continúa empeorando, para el 2050 habrá un promedio de 6.6 millones de muertes prematuras en todo el mundo –afectando principalmente Asia del Sur y del Este: “Si se pretende evitar que la mortalidad prematura continúe creciendo por la contaminación en el aire, se necesitarán medidas de control de calidad del aire, particularmente en Asia del Sur y del Este. Nuestro estudio muestra que es particularmente importante reducir las emisiones contaminantes en el uso de la energía casera en Asia. Al reducir las emisiones de origen agricultor, la calidad del aire también mejoraría, especialmente en Europa, EE.UU. del Oeste y Asia del Oeste.”

 

[Live Science]