6 sencillas acciones activistas que pueden mejorar tu dieta diaria y cuidar al planeta

Este cambio para el bienestar de nuestro cuerpo y nuestro planeta comienza con nosotros: nuestras creencias y acciones. No obstante, ¿por dónde comenzar?

[Fotografía: TripPlanner]

El mundo, su naturaleza y la humanidad se encuentran en un ciclo de constante adaptación de supervivencia. Mientras la naturaleza se adapta a las necesidades del hombre, éste también también comienza a adaptarse a las necesidades de la naturaleza.

Así que, literalmente, el Hombre tiene el poder de cambiar al mundo y crear un equilibrio adaptativo entre naturaleza y sociedades. Una de las maneras más funcionales es el de la educación ecológica, en donde familias y amigos crean toda una dinámica para comenzar a sanar tanto al cuerpo-espíritu como al planeta. Basta con escoger alternativas alimentarias más inteligentes a la hora de comprar, cocinar o inclusive salir a restaurantes; tener acciones pequeñas que pueden generar un impacto grande, como separar la basura o reducir el consumo de productos plásticos; etcétera.

Este cambio para el bienestar de nuestro cuerpo y nuestro planeta comienza con nosotros: nuestras creencias y acciones. No obstante, ¿por dónde comenzar? Gracias al apoyo de Greenpeace, te compartimos estas diez acciones que puedes hacer para comenzar inmediatamente a sanar nuestro sistema de comida.

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Escoger un mercado de masas –en grandes cantidades– para comida saludable. Escoge productos frescos, locales y sustentables; previniendo así el contacto de tóxicos, calculando cuántos kilómetros de gas metano recorrió durante su ruta de transporte, considerando los productos de verdulerías locales para apoyar la producción nacional.

Evita alimentos procesados. Al ir eliminando los alimentos procesados de la dieta diaria, no sólo estamos cuidando nuestra salud, también el porvenir del medio ambiente. Asegúrate que las frutas y verduras frescas formen parte importante de la dieta.

Elige productos locales para promover alimentos de ecogranjas. E inclusive, toma iniciativa para solicitar este movimiento en escuelas locales.

Reduce platillos con carne roja a tan sólo una o dos veces a la semana. Existen numerosos alimentos con proteínas que cuentan con la misma cantidad de nutrientes, y que además son deliciosos.

Haz que el activismo del cambio climático también incluya al activismo alimentario. Infórmate sobre cómo la industria agrícola juega un rol importante en el cambio climático.

Dalo a conocer. Toda la información, las prácticas y los efectos que notas en ti, hazlos saber al mundo. No sabrás a quién podrás motivar a continuar este camino ecosustentable.

[Greenpeace]



Los más inquietantes cortos en línea de la obra de H.P. Lovecraft

El terror se apoderará de ti antes de que te des cuenta.

El miedo a lo desconocido es probablemente el miedo más grande que podemos experimentar. Es la indagación en ese terror el que distingue a la obra de H.P. Lovecraft, cuyos relatos generan un auténtico pavor –quizá porque también nos confrontan con los vericuetos más oscuros de la psique humana.

Curiosamente, Lovecraft sentía cierto desdén hacia el cine; es probable que no viera en el séptimo arte las potencialidades de la literatura. Pero aunque los terroríficos efectos de su narrativa son difíciles de igualar o simular, lo cierto es que algunos han logrado explorar atinadamente el terror lovecraftiano para llevarlo a adaptaciones audiovisuales de gran calidad.

Aquí te presentamos 3 increíbles cortos y un cuento ilustrado, disponibles en línea con subtítulos, que creemos han logrado el cometido de adaptar fielmente la obra de éste inquietante autor.

Harbinger (18+)

Este corto fue elaborado en conjunto por Thunder Studios y Runes; su estilo de thriller psicológico y su perspectiva en primera persona recuerda a los videojuegos de terror más icónicos de los años noventa, y sin duda cumple su cometido: aterrorizar al espectador.

At the Mountains of Madness

Un territorio inexplorado y recóndito como la Antártida es el escenario perfecto para una historia de terror que nos deja helados tras su lectura, como lo es En las montañas de la locura, uno de los más significativos cuentos de H.P. Lovecraft.

Tal narrativa ha sido adaptada en una brillante animación del italiano Michele Botticelli, quien entre otras cosas ha trabajado con el director Tony Kaye.

A Lovecraft Dream

Se trata de otro corto animado de Botticelli. En solo 5 minutos aborda el proceso creativo de Lovecraft, quien es conocido por haberse inspirado en sus sueños –o deberíamos decir, pesadillas–, para escribir sus relatos. El sonido en este corto es magistral: te recomendamos escucharlo con audífonos.

El Viejo Terrible

Un cuento de Lovecraft bellamente ilustrado por el artista Leda, editado en video y narrado por Lynx Tales, y que es sencillamente imperdible. El sonido también es magistral. Un trabajo altamente recomendable.

 



¿Por qué deberías elegir las frutas y hortalizas de aspecto poco atractivo?

Los defectos morfológicos o fisiológicos no afectan en absoluto su calidad interna ni sabor.

Imagen: https://merveonur.files.wordpress.com

En los últimos años se ha evidenciado la poderosa influencia del cuerpo sobre la mente –y viceversa–; como por ejemplo, el impacto de nuestra dieta cotidiana en la calidad de sueño, estado de ánimo, autoconcepto y más. De hecho, científicamente se ha demostrado que una alimentación basada en azúcares, carbohidratos refinados o harina, resulta en ocasiones en trastornos emocionales como ansiedad, ataques de pánico o insomnio; mientras que una alimentación balanceada entre alimentos naturales, proteínas y nutrientes, reestablece el vínculo con la naturaleza y brinda una sensación de bienestar, plenitud y energía. Por ello se incita a vivir una dieta basada en productos más naturales; sin embargo, ¿cómo escoger las frutas, verduras y hortalizas de mejor calidad?

De acuerdo con la Food & Alimentation Organization –FAO–, los perfiles de consumo son diferentes según el país o región, el sexo, edad, nivel educativo y nivel socioeconómico; sin embargo, existen tendencias mundiales de expectativas más comunes del consumidor promedio. Como el aspecto externo –presentación, apariencia, uniformidad, madurez, frescura–; a diferencia, por ejemplo, de la calidad interna –sabor, aroma, textura, valor nutritivo, ausencia de contaminantes bióticos y abióticos–, la cual está más vinculada con aspectos generalmente no perceptibles. A continuación te compartimos las características con mayor predominancia a la hora de escoger frutas, verduras y hortalizas: 

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Si bien la calidad es una percepción compleja que depende de una visión subjetiva, en el momento en que escogemos la fruta elegimos la que inmediatamente se asocia –o compara– con experiencias pasadas, texturas, aromas y sabores almacenados en la memoria. Parece que con tan sólo mirar el color, el consumidor puede saber si un fruto está inmaduro o que no posee un buen sabor, textura o aroma; con tocar, se mide la firmeza u otras características perceptibles. No obstante, hay ocasiones en que la apariencia no es forzosamente sinónimo de componente de calidad: “La apariencia es uno de los subcomponentes más fácilmente perceptibles, aunque en general, no es un carácter decisivo de la calidad, a no ser que se trate de deformaciones o de defectos morfológicos. En algunos casos la forma es un indicador de la madurez y por lo tanto de su sabor.”

En muchos casos, los defectos no afectan realmente sus cualidades comestibles. De hecho, los defectos morfológicos o fisiologicos pueden resultar de diversas causas, como el clima, riego, suelo, variedad o fertilización, durante la etapa de crecimiento; los cuales no afectan en absoluto su calidad interna ni sabor. Por otro lado, cuando los defectos físicos se originan durante o posteriormente a la preparación para la comercialización y se manifiestan en los lugares de venta; tales como los daños mecánicos, lesiones o laceraciones debido al manipuleo del producto. Este último tipo de mallugaduras es la puerta a la mayor parte de los patógenos causantes de podredumbres durante la postcosecha: “El daño por frío y efecto del etileno en las especies sensibles así como la brotación y enraizamiento en bulbos y raíces, son respuestas fisiológicas a condiciones de conservación inadecuadas.”

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En palabras de la FAO: “Pruebe algunas frutas y verduras de aspecto poco atractivo y haga uso de alimentos que de otro modo podrían desperdiciarse. Las frutas o verduras de aspecto extraño a menudo se desechan porque no cumplen con los estándares estéticos. Pero, de hecho, su sabor es el mismo, si no mejor.”

¿Cómo elegir las frutas, verduras y hortalizas según su calidad interna? 

La FAO comparte las variantes que querrás tomar en consideración a la hora de elegir la fruta, verdura y hortalizas en el mercado: 

– La frescura. Es la condición de estar lo más próximo a la cosecha; es decir, cuando tiene una mayor turgencia, color, sabor y crocantez. 

– La madurez. Se refiere cuando la fruta está al punto de máxima calidad comestible, pero que en muchos casos se alcanza a nivel de puesto de venta o de consumo en la mayor parte de las operaciones comerciales. Las frutas almacenadas en atmósferas controladas alcanzan su calidad comestible al salir de la cámara, muchos meses después de haber sido cosechadas.

– El color. Es un indicador de madurez, aunque en algunos casos no hay cambios substanciales luego de ser cosechados; como en los cítricos, pimiento, berenjenas y cucurbitáceas. En los frutos que sufren cambios, el color indica el grado de madurez; como el jitomate, pera o plátano. 

– Brillo. Se encarga de realzar el color de la mayor parte de las frutas y verduras; tales como manzana, pimiento, berenjena, jitomate, uvas, ciruelas, cervezas. Mientras que en las hortalizas, el brillo está asociado con la turgencia: un verde brillante, como en berenjena, pepino y otros. 

–  Textura. Diversas sensaciones se perciben con las manos, tales como la firmeza, el tipo de superficie – pilosa, cerosa, lisa, rugosa, etcétera–. Por ejemplo, el jitomate sobremaduro es rechazado por su pérdida de firmeza y no por cambios importantes en el sabor o aroma. Aunque cada producto es valorado diferencialmente; ya sea por su firmeza –jitomate o pimiento–, ausencia de fibrosidades –espárrago, alcuacil–, su blandura –plátano–, jugosidad –ciruelas, peras, cítricos–, crocantez –apio, zanahoria, manzana–, terneza –arvejas–. 

– Firmeza. Es uno de los principales parámetros para estimar el grado de madurez de un fruto. A medida que este proceso continúa, se produce la sobremaduración, la última instancia de los tejidos y descomposición del producto. 

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