3 recetas sencillas para hacer cremas corporales caseras según tu tipo de piel

Dado que nuestra piel requiere de un proceso diario de hidratación y restauración, te compartimos unas alternativas caseras para prevenir la pérdida de elasticidad, suavidad y humedad de la piel.

Muchas de las cremas corporales comerciales poseen cantidades exorbitantes de toxinas que son absorbidas por la piel, y que eventualmente terminan en los mantos acuíferos como contaminantes del ecosistema. Los perfumes y otras características especiales de las cremas son las que mayor riesgo implica para el medio ambiente y la salud del consumidor.

Dado que nuestra piel requiere de un proceso diario de hidratación y restauración, te compartimos unas alternativas caseras para prevenir la pérdida de elasticidad, suavidad y humedad de la piel.

Para piel seca.

Ingredientes: 3 cucharadas de aceite de soja, una cucharadita de manteca de cacao o  margarina, 2 cucharadas de aceite de aguacate, esencia de caléndula, agua

Instrucciones: Coloca el aceite de soja, la manteca de cacao y el aceite de aguacate en un cazo, para calentarlo al baño maría. Diluye en agua 5 gotas de esencia de caléndula y luego mézclalas con los aceites anteriores. Guarda la mezcla en la nevera y aplica después de la ducha.

manteca de cuerpo con aceite de coco

Para piel sensible

Ingredientes: 1 taza de manteca de cacao y 1 taza de aceite de coco

Instrucciones Calienta ambos ingredientes al baño maría hasta que se mezclen bien. Una vez esté listo coloca en un recipiente hermético y ponlo en la nevera hasta que afirme. Para usarlo, toma una batidora de mano, bate la mezcla hasta que esté suave y luego aplícala en la piel. Guarda la mezcla sobrante en un lugar fresco y seco.

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Para piel grasa

Ingredientes: 5 gotas de aceite esencial geranio, 5 gotas de aceite esencial lavanda, 60 gr de aceite vegetal jojoba, una lámina de cera de abejas 7 x 7, un recipiente, dos vasos de cristal

Instrucciones: Calienta un vaso al baño maría, y luego dentro del vaso coloca la lámina de cera de abejas a fuego lento hasta que se derrita. En el otro vaso coloca los 60 gr de aceite de jojoba, el cual es ideal para piel grasa por  sus propiedades antioxidantes. Añade el aceite a la cera derretida al baño maría y mezcla lentamente hasta que esté completamente disuelto. Retira del fuego la mezcla al baño maría y luego añade los aceites esenciales los cuales ayudarán a equilibrar la grasa de la piel. Finalmente pon la mezcla en la nevera para que su textura se vuelva sólida, envasa en un recipiente y úsala después de la ducha.

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De la biodiversidad depende lo que comes (y de lo que comes depende la biodiversidad)

Una dialéctica de la naturaleza para comprender por qué defender la biodiversidad es urgente.

Todo esta interconectado: la vida se sustenta en los intercambios que día a día se realizan entre las 1,4 millones de especies vegetales y animales que poblamos la Tierra. Ya sea entre peces y aves, entre aves e insectos o entre insectos y flores… todos tenemos una relación de dependencia mutua, porque la naturaleza es un gran organismo vivo. Y eso es la biodiversidad.

De este delicado equilibrio depende una de las cuestiones clave de la vida:
la alimentación.

Mucho hemos oído de la “cadena trófica”, o “cadena alimenticia”, y normalmente la concebimos como un proceso que sucede en un ecosistema dado. No obstante, si pensamos a la naturaleza como un gran todo holístico, también podemos pensar que el planeta entero tiene su propia gran cadena trófica. Ésta cadena vendría siendo la biodiversidad total de planeta, de la cual depende también nuestra alimentación. Así que también depende de ello nuestra cultura, pues mucho de ella se sustenta en la variedad alimenticia.

La biodiversidad es clave para la agricultura y la producción de alimentos.
Por tanto, también lo es de nuestra cultura.

Si de la biodiversidad depende nuestra alimentación eso quiere decir que de nuestra alimentación también depende la biodiversidad. Sería muy arrogante pensar que nosotros estamos fuera de esta gran cadena trófica que une a todas las especies. No hay mejor ejemplo de ello que los cultivos de arroz. Porque los arrozales, según ha podido comprobar la FAO, son un microcosmos de vida. Ahí se han encontrado 700 especies de insectos y otros organismos.

Así que no somos sólo un mal para el planeta, siempre y cuando la agricultura como práctica no se entrometa con los ciclos de la naturaleza –algo que, lamentablemente, ocurre cada vez con más frecuencia–. Pero en la dialéctica que supone la biodiversidad, nosotros también somos necesarios. Si queremos conservar esta cadena trófica funcionando y seguir nutriéndonos como es necesario, defender la biodiversidad es un imperativo.

¿Qué está poniendo en riesgo a la biodiversidad?

El alto consumo de carne

Según la WWF, los cultivos para alimentar al ganado dañan el ecosistema. Esto ha ocasionado la extinción de más de 30 especies en el mundo. Es por ello que comer menos carne verdaderamente salva especies y ecosistemas. Por tanto, es una forma de proteger la biodiversidad y asegurar nuestra alimentación, que no debe basarse en la proteína animal.

La modificación genética

La tecnología genética pretende adueñarse de la naturaleza, e incluso de sus bases más profundas. Y por si eso no fuese suficiente motivo de indignación, hay que agregar que, a dicho crimen, se suma el hecho de que los transgénicos son una sentencia de muerte para cientos de cultivos. Entre ellos las 64 razas de maíz que hay en México, ya que el maíz modificado es capaz de matar y sustituir a las especies nativas para siempre.

Por eso es muy importante evadir a toda costa los transgénicos. Comprar orgánico es la mejor forma de hacerlo, y de paso le estaremos haciendo un bien a nuestro organismo.

El uso desmedido de pesticidas químicos

La ONU ha sido tajante: los pesticidas son catastróficos para el ambiente, para la salud humana y la sociedad. Éstos sólo han provocado colapsos en miles de cultivos alrededor del mundo, ya que matan indiscriminadamente a toda la población de insectos en los cultivos: incluso aquellos que son necesarios para la salud de las plantas y la tierra. Además, contaminan a los ecosistemas más allá de las granjas, desestabilizándolos por completo.

La poca variación en lo que comemos

Según la FAO, sólo 14 especies de mamíferos y aves componen el 90 por ciento del suministro de alimentos de origen animal que consumen las personas. Y apenas cuatro especies –el trigo, el maíz, el arroz y las patatas– proporcionan la mitad de la energía que obtenemos de las plantas. Estas prácticas, al no promover la diversidad genética, pueden provocar colapsos ambientales a mediano plazo, algunos de los cuales ya se han dejado sentir.

Por eso es importante variar lo más posible nuestra propia dieta y, sobre todo, incluir insectos en ella. Entre otras cosas, los insectos son el alimento del futuro por ser de gran ayuda para conservar la biodiversidad.

Un planeta biodiverso es un planeta donde todos los seres vivos podemos alimentarnos dignamente.

*Imágenes: 1) BiodiversidadLA; 2) Madras Courier; 3) Neil Palmer



4 sencillas y sorprendentes recetas de cremas corporales

Otra manera de proteger y cuidar a la piel de radicales libres es a través de cremas corporales.

La piel es uno de los órganos de mayor importancia para el cuerpo, el cual requiere de ciertos cuidados para su óptimo funcionamiento: la protección de nuestros órganos internos. Entre los requisitos básicos, se encuentra limitar el tiempo que se pasa al sol, principalmente entre las 10h y las 16h; usar crema con filtro solar de mínimo 15 SPF y usar ropa protectora como lentes de sol y un sombrero; evita broncearte con lámparas solares, camas de bronceado o cremas de bronceado. 

Otra manera de proteger y cuidar a la piel de radicales libres es a través de cremas corporales. Sin embargo, muchas de las cremas comerciales poseen químicos tóxicos que son absorbidos e integrados al cuerpo. Por ello hemos decidido compartirte algunas opciones ecológicas y caseras para hacer tu propia crema sólida, las cuales es muy cómoda de aplicar sobre la piel, se pueden llevar de viaje en el avión –pues no son líquido–, están elaborados con ingredientes totalmente naturales, pueden fungir como elementos para hacer un masaje, entre otros beneficios.  

Crema básica. Gracias a sus elementos, ayuda a desinflamar, cicatrizar proteger de las bacterias y oxidantes; aumenta la producción de colágeno y elasticidad de la piel; y huele delicioso. Necesitas: 40 gr de cera de abeja, 60 gr de manteca de cacao, 40 gr de aceite de coco. Preparación: Pon los tres ingredientes en baño María hasta que se derritan para poderlos mezclar. Una vez mezclados, colócalos en un molde previamente engrasado –puede ser un bote, base de una botella de plástico, jabonero, molde de juguete y cocina–. En caso que si se desea que sea más hidratante, aumenta la cantidad de aceite de coco. 

Crema antiestrés. Sigue las mismas instrucciones de la crema anterior, añadiendo estos ingredientes: 30 gotas de aceite esencial de naranja o de mandarina, ralladura de medio limón y flores secas de lavanda. 

 

lavanda

Crema regenerante (para estrías y arrugas). Sigue las mismas instrucciones de la crema anterior, añadiendo estos ingredientes: 30 gotas de aceite esencial de rosa mosqueta, 2 cucharadas de azúcar moreno, pétalos de rosa. 

Crema afrodisíaca. Sigue las mismas instrucciones de la crema anterior, añadiendo estos ingredientes: 20 gotas de aceite esencial de canela de Ceylán, 1 cucharada de raíz de jengibre en polvo, guindillas pequeñas secas.