Muchas de las cremas corporales comerciales poseen cantidades exorbitantes de toxinas que son absorbidas por la piel, y que eventualmente terminan en los mantos acuíferos como contaminantes del ecosistema. Los perfumes y otras características especiales de las cremas son lo que mayor riesgo implica para el medioambiente y la salud del consumidor.

Dado que nuestra piel requiere de un proceso diario de hidratación y restauración, te compartimos unas alternativas caseras para prevenir la pérdida de elasticidad, suavidad y humedad de la piel.

 

Para piel seca

Ingredientes: 3 cucharadas de aceite de soya, una cucharadita de manteca de cacao o margarina, 2 cucharadas de aceite de aguacate, esencia de caléndula y agua.

Instrucciones: Coloca el aceite de soya, la manteca de cacao y el aceite de aguacate en un cazo para calentarlo a baño María. Diluye en agua 5 gotas de esencia de caléndula y luego mézclalas con los aceites anteriores. Guarda la mezcla en la nevera y aplica después de la ducha.

manteca de cuerpo con aceite de coco

 

Para piel sensible

Ingredientes: 1 taza de manteca de cacao y 1 taza de aceite de coco.

Instrucciones: Calienta ambos ingredientes a baño María hasta que se mezclen bien. Una vez esté listo, coloca el líquido en un recipiente hermético y ponlo en la nevera hasta que afirme. Para usarlo, toma una batidora de mano, bate la mezcla hasta que esté suave y luego aplícala en la piel. Guarda la mezcla sobrante en un lugar fresco y seco.

Aceite-de-coco

 

Para piel grasa

Ingredientes: 5 gotas de aceite esencial de geranio, 5 gotas de aceite esencial de lavanda, 60 gramos de aceite vegetal  de jojoba, una lámina de cera de abeja de 7 x 7, un recipiente y dos vasos de cristal.

Instrucciones: Calienta un vaso a baño María y luego, dentro del vaso, coloca la lámina de cera de abeja a fuego lento hasta que se derrita. En el otro vaso vierte los 60 gramos de aceite de jojoba, el cual es ideal para la piel grasa por sus propiedades antioxidantes. Añade el aceite a la cera derretida a baño María y mezcla lentamente hasta que esté completamente disuelto. Retira del fuego la mezcla y luego añade los aceites esenciales, los cuales ayudarán a equilibrar la grasa de la piel. Finalmente, pon la mezcla en la nevera para que su textura se vuelva sólida, envasa en un recipiente y úsala después de la ducha.

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