Para el 2050, habrá más plástico que peces en el océano

De acuerdo con un reporte del World Economic Forum (WEF, por sus siglas en inglés), el número de peces disminuirá en los océanos al ser invadidos por estas cantidades desorbitantes de plástico.

Situaciones como el consumo desmesurado de productos plásticos y la ausencia de un proyecto ecosustentable que prevenga y contenga los problemas derivados de la contaminación, han llevado a estimar que en los próximos 35 años el plástico que producimos será la población predominante en los océanos.

De acuerdo con un reporte del World Economic Forum (WEF, por sus siglas en inglés), el número de peces disminuirá en los océanos al ser invadidos por estas cantidades desorbitantes de plástico. El mismo reporte revela que la tercera parte de todo el plástico producido, se escapa hacia el medio ambiente y termina principalmente dentro de los límites marítimos. Aquí, el plástico termina siendo una cama flotante de contaminantes o comida para la vida del ecosistema marítimo.

Tras analizar 200 estudios y hablar con 180 expertos, el WEF solicita un refuerzo en soluciones preventivas, como la reducción, el reciclaje y el reuso. Sin embargo, se está consciente que a pesar de realizar las medidas necesarias, el plástico seguirá produciéndose y consumiéndose a través de empaquetados, bolsas, botes de limpieza personal, etcétera.

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En palabras de Sarah Kaplan, actualmente se produce 20 veces más plástico de lo que sucedía hace 50 años, y se espera que esa producción gane el doble 20 años después: “Para el 2050, estaremos haciendo tres veces más de plástico de lo que hicimos en el 2014.”

Si bien el 95 por ciento del plástico sólo se utiliza una vez, y el 14 por ciento de él se recicla, normalmente termina en las calles, espacios públicos y finalmente en los océanos. Esto equivale a 8 millones de toneladas de plástico o un camión de la basura llenándose cada minuto dirigiéndose al océano.

Se espera que el océano sólo contenga una tonelada de plástico cada tres toneladas de peces para el 2025; sin embargo, para el 2050, se espera que la capacidad de almacenaje del océano se invierta al contener más plástico que peces.

WEF asegura que es una acción de escalada, por lo que se requiere el trabajo del sector público, privado y civil para mobilizar el balance del plástico: “Es una excelente oportunidad para una nueva economía circular de plástico.” En EE.UU., por ejemplo, hay comienzos de estos movimientos, al prohibir las micropearlas en jabones y detergentes y realizar investigaciones para empaquetados ecosustentables.

[ScienceAlert]

 

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Cada semana comes el equivalente de plástico a una tarjeta de crédito

¿Cómo sucede esto?

Si algo nos distingue como sociedad en la actualidad es la cultura del “usa y tira”. Y el material que más ha incentivado dicho estilo de vida consumista quizá sea el plástico, del cual nos hemos vuelto dependientes crónicos. Esto lo ha vuelto un material omnipresente, al grado de que se encuentra incluso en nuestras heces.

Te preguntarás, ¿cómo es que llega ahí? Bueno, eso es porque estamos comiendo plástico. Literalmente.

En todo el mundo, la persona promedio está ingiriendo aproximadamente 5 gramos de plástico cada semana, lo que equivale al peso de una tarjeta de crédito, según investigadores australianos de la Universidad de Newcastle, comisionados por el World Wildlife Fund para estudiar las repercusiones actuales del plástico en el organismo humano.

El plástico está contaminando el aire que respiramos, el agua que bebemos y la comida que comemos.

Según el estudio “Assessing Plastic Ingestion from Nature to People”, cada semana comemos todo ese plástico a causa de los llamados microplásticos, los cuales se ha demostrado que contaminan el agua que bebemos, pues se desprenden de las botellas desechables. Pero en general, los microplásticos se encuentran ya en todo el ambiente –incluso en las montañas–. Esto quiere decir que también los estamos ingiriendo por vía de la respiración.

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Bernd Wüstneck

Cada semana, una persona puede consumir
hasta 1,769 partículas de plástico…
sólo del agua que bebe.

Aunque el estudio no es concluyente, abre una veta de investigación importante. Lo que es un hecho es que estamos ingiriendo plástico. ¿Cuánto? Esto, como el estudio sugiere, depende de cada estilo de vida, del lugar que habitamos y del tipo de actividades que realizamos, entre otras cosas. No obstante, cualquier cantidad ingerida de plástico ya es alarmante, pues este material es tóxico y puede llegar a interferir con procesos del organismo tales como la respiración o la digestión.

El verdadero problema es que ni siquiera el reciclaje nos salva de las consecuencias de los microplásticos ya que, como se ha comprobado, todos los procesos para reciclar los plásticos –incluso aquellos biodegradables– dejan una estela de microplásticos a su paso. Por eso, lo más importante es dejar nuestra adicción a los plásticos y cambiar nuestro chip del “usa y tira” por uno de “usa y reutiliza”. Eso, por supuesto, si queremos evitar todos los males que provoca el plástico, tanto a los organismos más grandes –como la Tierra– como a los más pequeños –nuestros cuerpos–.



En esta villa todas las casas están hechas de botellas de plástico

Seguramente no dudarías ni un segundo en vivir en este encantador pueblo lleno de conciencia.

El plástico está en todo: incluso en lo que comemos. Así de feo como es, este material ha logrado conquistar todo el mundo y nos ha vuelto sumamente dependientes a él. Y todo ello pese a que una vida sin plástico es totalmente posible –y totalmente deseable–.

Lo peor de todo es que el plástico es sumamente difícil de reciclar. Pero la creatividad no tiene límites. Así lo demostró el empresario canadiense Robert Bezeau, quien puso los primeros cimientos –plásticos– de la Plastic Bottle Village en Bocas del Toro, Panamá.

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Es en esta isla donde Bezeau ha construido decenas de estructuras con botellas de plástico en lugar de ladrillos. Su objetivo no es sólo demostrar que se puede hacer algo con toda la basura plástica que ya hay, sino hacer conciencia sobre la urgencia de que se generen más y mejores propuestas para reciclarla.

El resultado de su proyecto es inspirador. Y no podrás creer lo hermosos que son los terruños que este empresario ha creado a partir de horrendas botellas de plástico. Incluso erigió una “cárcel”, donde metafóricamente se encerraría a todos los que cometen daños al planeta. Aunque por ahora sólo sirve para generar conciencia sobre el problema de la contaminación plástica, al igual que el museo al interior de esta insólita villa. 

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