La meditación es más fácil si crees que lo es

En el contexto de la meditación, hay que entender que la sencillez es el principio del bienestar.

A pesar de que existen prácticas de meditación ancestrales, enfocadas en la obtención de estados mentales que requieren del dominio de complejas técnicas, este paradigma se ha ido diluyendo gradualmente a favor de la simplicidad. Recordemos que la meditación nos lleva al estado natural de la mente: de calma, quietud, y conexión con la armonía, dejando atrás deseos, miedos y las preocupaciones que estos conllevan.

Generalmente, quizá como inercia cultural, transitamos preocupados por la vida. Una mente preocupada en consecuencia se encuentra intranquila. Para lograr la concentración necesaria para meditar es requerido que aceptemos la simpleza que esta demanda. Dicha sencillez tiene qué ver con ese no preocuparnos ni siquiera, o mejor dicho particularmente, por alcanzarla.

Hasta los practicantes más especializados en meditación coinciden en que todos experimentamos pensamientos durante la misma. El verdadero reto consiste en volver al presente, no solo estar en el presente, así lo afirma el profesor y estudioso Peter Russell. Para él, ese reto en sí mismo constituye un acto meditativo.

Cualquier persona puede disfrutar de las bondades de conseguir una mente en calma. La meditación es un recordatorio de la armonía que existe –previo al intenso bagaje psicosocial que le añadimos–, y a la cual puede accederse sin más requisito alguno que la sencillez –y la humildad implícita en esta cualidad–. Más allá de buscar la iluminación o cualquier otro logro acequible mediante esta práctica, al dotar nuestra mente con calma ella misma guiará tus ejercicios. No le exigas nada, no generes expectativas, simplemente dejate llevar por la simplicidad original que reina en todo. Respira y observa.



Los beneficios de la meditación se quedan contigo hasta por 7 años

Esta práctica trasciende el tiempo que pasas inmerso en ella.

Meditar es una práctica que impacta inmediatamente en nuestra psique y cuerpo: en cuanto cerramos los ojos y nos dejamos llevar por los caminos de la meditación, un nuevo e inusitado mundo se abre ante nosotros. Transitar dichos caminos es, sin duda, una forma de vivir el momento y de alcanzar rápidamente estados de paz interior que en el ajetreo cotidiano suelen ser inaccesibles para nosotros.

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Foto: Hayden Williams

Sin embargo, en un estudio reciente realizado a 60 voluntarios se comprobó que la meditación es más que mera inmediatez: sus portentosos beneficios a la salud pueden permanecer años con nosotros.

Los investigadores de la Universidad de California encargados de este estudio ya habían comprobado, en el 2007, que el mejor rendimiento cognitivo que proporcionan las sesiones de meditación constantes –específicamente, de meditación mindfulness– dura hasta por 3 meses. Dando seguimiento a dicho resultado, los investigadores confirmaron ahora que este tiempo se extiende hasta por 7 años.

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En ambas investigaciones quedó clara una cosa: no sólo los beneficios cognitivos de la meditación permanecen más allá del momento de meditar, sino que una práctica constante mantiene las funciones del cerebro en un estado óptimo durante toda la vida. De esta manera, se pueden prevenir todo tipo de enfermedades y tener mayor salud incluso en edades avanzadas.

 

En cuanto salgo de mi sesión de meditación siento que el mundo me devora otra vez… ¿por qué?

Si ya practicas o has practicado meditación, puede ser que hayas sentido que la paz que te proporciona una sesión se desvanece rápidamente. Lo cierto es que nada puede hacer desaparecer el estrés, la ansiedad o la fatiga de manera definitiva: precisamente por eso, la meditación es una práctica que demanda constancia y disciplina.

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No obstante, los participantes del estudio mencionado dijeron sentir también una mejora en la habilidad para manejar el estrés, y una menor tendencia a la depresión. Esto podría ser vital para combatir ciertas condiciones como la depresión, que padece por lo menos el 5% de los latinoamericanos, muchos de los cuales no están bajo tratamiento. Ahora bien: aunque lo estuvieran, el problema es que los fármacos antidepresivos suelen dejar de surtir efecto con el tiempo y generan una gran dependencia. Contrario a ello, la meditación es una fuente inagotable de bienestar que jamás pierde su poder.

Si a partir de investigaciones como esta –entre otras que ya han comprobado los beneficios de la meditación– la comunidad médica mundial comienza a tomar más en serio prácticas como el tao o el mindfulness, no cabe duda de que la salud colectiva mejorará como nunca antes.

 

* Imágenes: 1) CC; 2) Flickr Ian Burt; 3) Xataka



6 básicos para practicantes de meditación

A continuación una guía fácil de usar que integra meditación, budismo, sabiduría y conocimientos sobre el cerebro.

Motivación, diligencia, una meta clara, cachar las expectativas y distracciones, y mantener la postura. Esto es lo que un meditador principiante necesita para empezar a indagar en la meditación

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Así como te preparas para una actividad física o algún hobbie, para meditar requieres de herramientas puntuales que te ayudarán a mantener la disciplina y no frustrarte en los inicios.

Según el especialista John Yates, autor del libro The Mind Illuminated: A Complete Meditation Guide Integrating Buddhist Wisdom and Brain Science, estos son los seis principios que debes tomar en cuenta para lograr meditar y sacarle provecho a tu práctica:

 

  1. Enciende tu motivación. Después de ocupar tu lugar en una silla o en un cojín de meditar, recapitula por qué has decidido meditar. Tal vez sea para lograr espacio mental, para mejorar la concentración o para iluminarte.
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    Foto: Sanja Marusic
  2. Ponte metas razonables. No juzgues tus metas como buenas o malas, pero recuerda que tener metas claras da un sentido de dirección; sólo sé realista con lo que te propongas. Al principio tus metas pueden ser simples, como proponerte dejar de fantasear y soñar despierto o tratar de ser más paciente cuando te toca hacer fila.
  3. Vigila tus expectativas. Ten cuidado de aferrarte a conseguir algo o estar haciendo “consumismo espiritual”, pues fácilmente podrías decepcionarte de ti mismo o quedar atrapado en algo que ambicionas. A veces será fácil mantener el foco de atención, pero no esperes grandes progresos cada vez que te sientes a meditar.                                                                           
  4. Actúa con diligencia. Esto quiere decir: pon entusiasmo genuino, ponle corazón a tu práctica en vez de perder el tiempo cabeceando, planeando o soñando despierto. Comprométete. No seas indulgente y mantente decidido a meditar pase lo que pase.
  5. Repasa los distractores. Antes de comenzar repasa, percibe, pregúntate en qué estado de ánimo estás y haz un rápido inventario de tu día y de lo que podría distraerte; reconoce estos pendientes o emociones y, metafóricamente, ponlos a un lado de tu sitio de meditar (a lo mejor no lo consigues, pero tener la intención cuenta). guia-basica-aprender-meditar-meditacion-8
  6. Ajusta y mantén la postura. Observa y ajusta los siguientes aspectos en tu postura:
  • Ajusta tu cojín o accesorios para meditar.
  • El tope de tu cabeza, tu cuello y tu espalda deben estar alineados; no debes reclinarte hacia atrás o adelante, ni irte hacia el lado izquierdo o el derecho, sino estar en el centro. Tus orejas deben estar paralelas a tus hombros.
  • Tu boca debe estar cerrada, tus dientes entreabiertos, tu lengua detrás del paladar.
  • Tu mirada debe estar entreabierta, como si estuvieras leyendo un libro, pero con los ojos enfocados hacia el piso.
  • Respira por la nariz de forma natural, ni más profundo ni más rápido, tal y como sucede en ese momento; sólo vas a atestiguar tu forma de respirar. No se debe sentir como una respiración forzada o controlada.
  • Relájate y disfruta; escanea cualquier tensión en tu cuerpo, pero sobre todo:
  • RESPIRA.

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