Esto es lo que tienes que hacer para bajar de peso con el mínimo esfuerzo, según la ciencia

Los estudios tienden a mostrar que para perder peso y adelgazar, la dieta tiene un papel mucho más importante que el ejercicio.

Enero es el mes ideal para plantearse objetivos saludables en relación con nuestro peso y físico. Esto provoca inevitablemente que nos asociemos en gimnasios, comenzamos dietas –algunas irracionales–, sigamos en redes sociales a fisicoculturistas y formemos una cultura del esfuerzo físico con un legado de “Come correcto y haz ejercicio”.

Sin embargo, como cualquier propósito de año nuevo, es indispensable estructurarlo en forma de objetivo: ¿queremos adelgazar o tonificar? De acuerdo con Philip Stanforth, profesor de la ciencia del ejercicio en la Universidad de Texas, los estudios tienden a mostrar que para perder peso y adelgazar, la dieta tiene un papel mucho más importante que el ejercicio.

Para él, el ejercicio requiere de tiempo y esfuerzo constante para ver los resultados deseados; mientras una dieta muestra mayores evidencias en un periodo a corto plazo: “Si tomaste una larga caminata de 56 km, quemaste entonces 3 500 calorías. Es una larga caminata. Sin embargo, si comes una barra de Snickers, tiene 500 calorías. Es mucho más fácil eliminar la barra de chocolate que caminar diario 8 km”.

Entre los estudios que menciona Stanforth, se encuentra uno publicado en el American Journal of Clinical Nutrition, el cual encontró que las dietas de altas proteínas y remplazo de carne –por sustitutos bajos en calorías por carnes más pesadas– estaban asociadas con mejores resultados para mantener el peso tras un periodo de dieta. De hecho, en 2011 hubo otro estudio que analizaba la relación entre la grasa y la actividad física en niños, demostró que la actividad física no es la clave determinante para un peso insalubre en esta población

Si bien el ejercicio posee numerosos beneficios como antidepresivo y protencializador del sistema inmunológico, la realidad es que las dietas son las más efectivas para bajar de peso. Sin embargo, ¿por qué no hacer ambos?

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¿Es la alimentación crudista el elixir de la eterna juventud?

Susan Reynolds, de 29 años, no ha comido alimentos cocidos en siete años. En lugar de ello basa su alimentación en nueces, semillas, frutas y verduras crudas y ha mantenido una juventud envidiable tanto física como anímicamente.

La delgada mujer come docenas de porciones de frutas y verduras cada vez, e incluso ha creado varias recetas que incluyen una sopa fría hecha con espinaca, muchas diferentes hierbas y una lechuga completa, para hacer sus comidas más interesantes.

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Su sana dieta es en respuesta a sus días de universidad en los cuales confiesa haber comido bufets chinos y sándwiches de pollo de McDonald’s casi todos los días. Todo eso cambió cuando viajó a la India y se interesó en el yoga. Regresó a casa y decidió volverse vegetariana y entrenó para ser maestra de yoga antes de toparse don la dieta crudista.

“Los beneficios de esta dieta incluyen claridad mental, positivismo, salud, energía, brillo y habilidad para tomar decisiones”, apunta Susan. “Otras cosas que ha comentado la gente es que huelo bien, tengo un piel suave y parezco mucho más joven de lo que soy”. Susan acaba de abrir un negocio en Edimburgo llamado Twist and Sprout que ofrece retiros saludables en donde se enseña a los participantes a introducir una dieta crudista a sus propias vidas.



Estos son los mitos más comunes sobre la alimentación, ¿crees en alguno de ellos?

Hay ideas tan generalizadas acerca de algunos alimentos, que te costará trabajo creer que sólo son mitos.

Foodmyths

Hay muchas ideas generalizadas acerca de los alimentos. A menudo se dice que algunos son dañinos y que otros son muy benéficos,  pero muchas de estas teorías no son más que mitos.

Uno de los alimentos más satanizados es el huevo que se considera perjudicial porque contiene colesterol. Pero se ha comprobado que el huevo eleva el nivel de colesterol “bueno” y no está asociado a enfermedades cardiacas, de hecho, no sólo no es dañino sino que tiene antioxidantes únicos y es altamente nutritivo.

A menudo se dice que comer granos es saludable, sin embargo, son muy bajos en nutrientes comparados con otras comidas. También, son ricos en una sustancia llamada ácido fítico, que atrapa minerales esenciales en el intestino e impide que se absorban.

Uno de los principales granos consumidos es el trigo, que aumenta el azúcar en la sangre, al igual que el colesterol, además es bajo en nutrientes esenciales.

Otra de las ideas generalizadas falsas es que los alimentos reducidos en grasas son menos dañinos pero las grasas naturales eliminadas de los alimentos a través de procesos químicos, muchas veces son reemplazadas por grasas artificiales y azúcares que en realidad resultan mucho más dañinas.

Todos creen es que las dietas deberían ser bajas en grasa y que los carbohidratos deberían ocupar el 50 o 60% de las calorías de la dieta. Este tipo de alimentación contiene muchos granos y pequeñas cantidades de alimentos grasosos como carne y huevos, lo que probablemente funcione  para quienes son naturalmente delgados pero para quienes padecen obesidad, síndrome metabólico o diabetes, puede representar un gran riesgo.

Las grasas Poliinsaturadas se consideran saludables porque algunos estudios muestran que disminuyen el riesgo de enfermedades cardiacas, pero existen grasas poliinsaturadas que no ayudan.

Requerimos del Omega 6 y 3 en cierta cantidad pero si en las proporciones de ácidos grasos se encuentra más alto el omega 6 en el cuerpo, puede causar problemas de salud.

En el proceso evolutivo, el hombre nunca tuvo a su alcance el Omega 6, se podría decir que es antinatural en su dieta. Los ácidos grasos pueden aumentar el riesgo de enfermedades cardiacas.

Contrario a lo que se piensa, las dietas bajas en carbohidratos en realidad son benéficas ya que reducen la grasa corporal más que las dietas de calorías y grasas restringidas, disminuyen significativamente la presión sanguínea, reducen el azúcar en la sangre y mejoran los síntomas de la diabetes (mucho más que las dietas bajas en grasa), incrementan el HDL (colesterol “bueno”) y disminuyen los triglicéridos.

Las dietas bajas en carbohidratos también son más fáciles de cumplir probablemente porque no requieren restringir calorías.

Se cree que la razón por la que el azúcar es mala para la salud es porque contiene calorías vacías. Es cierto, el azúcar tiene calorías que no son nutrientes esenciales, pero no es la única razón que la hace dañina. Por su alto contenido de fructuosa afecta al metabolismo, lo que nos hace ganar peso.

La fructuosa se metaboliza por el hígado y se convierte en grasa que será secretada hacia la sangre. Esto eleva los niveles de triglicéridos y colesterol. También causa rechazo a las hormonas de insulina y leptina, provocando obesidad, síndrome metabólico y diabetes.    

Vemos así, que la opinión general sobre la alimentación no siempre es la acertada.

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