¿El mismo astronauta que destituyó a Plutón, encontró un nuevo planeta?

Se estima que el Planeta nueve posee diez veces más masa y cuatro veces mayor tamaño que la Tierra, a pesar que se estima a 149 miles de millones km del Sol –lo equivalente a 75 veces más distante que Plutón–.

El astrónomo que conllevó a reducir el rango planetario de Plutón, ha descubierto un planeta –grande– que se encuentra merodeando los límites del Sistema Solar, justo pasando Neptuno. Se le nombró, Planeta nueve, el cual parecer tener una traslación alrededor del Sol en una órbita alargada de entre 10 000 y 20 000 años de duración.

Se estima que el Planeta nueve posee diez veces más masa y cuatro veces mayor tamaño que la Tierra, a pesar que se estima a 149 miles de millones km del Sol –lo equivalente a 75 veces más distante que Plutón–.

Si bien nadie lo ha podido por completo, este descubrimiento se confirmó gracias al alineamiento de los planetas en el cinturón Kuiper, justo apuntando a la salida del Sistema Solar.

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Mike Brown, el encargado de la investigación en California Institute of Technology (Caltech), explica que este planeta apareció en las investigaciones debido a alteraciones extrañas en la data acerca de lo que pasaba afuera del Sistema Solar: “Todos estos objetos distantes se alinearon de una manera tan extraña que no debió suceder. Empezamos a trabajar sobre explicaciones mundanas, pero ninguna de ellas funcionó para explicar el fenómeno”.

En el 2014, Brown y sus colegas estuvieron investigando uno de estos KBO, un planeta llamado 2012 VP113, y descubrió que por alguna razón, esta órbita se alineaba con las órbitas de otros KBO más grandes –incluyendo Sedna–, apuntando hacia la misma dirección y ligeramente inclinados hacia el mismo ángulo de los demás planetas conocidos del Sistema Solar.

Brown intuyó que las órbitas de los planetas debían estar siendo moldeadas por algo en específico. Entre las explicaciones más comunes se encontraba la divagación de escombros a lo largo del cinturón Kuiper, o la presencia de un planeta escondido. Sin embargo, la hipótesis de los escombros se descartó debido a la inverosimilitud de la fuerza que debían tener para lograr mover a seis KBOs en la misma órbita.

Inclusive se cree que el Planeta nueve debe ser lo suficientemente grande para verlo a través del telescopio más grande del mundo, el cual se encuentra en W.M. Keck Observatory and the Subaru Telescope, en Hawaii. La pista de este planeta ha generado una gama de escepticismo y emoción,  sin embargo se deberá esperar hasta ver los verdaderos resultados.



Sólo existe una falla con la que tienes que aprender a lidiar, según el zen

Nada más que una falla podría estar provocando que no logres encontrar por dónde fluir.

Hay muchas razones por las cuales nos paralizamos ante la simple idea de fracasar y no poder lidiar con nuestras fallas. La ansiedad nos domina con sólo pensarlo. ¿Y si no se vuelve a presentar la oportunidad? ¿Qué tal que hago el ridículo? ¿Y si decepciono a alguien?

Los pensamientos persisten y se vuelven obsesivos cuando no sabemos cómo lidiar con ellos ni, por tanto, con las fallas. No podemos evitar intentar vislumbrar el futuro ―lo cual no es malo―, pero no lo hacemos de una manera previsora, más intuitiva, sino dando por hecho que sólo nos aguardan equivocaciones. Vamos a fallar, nos aseguramos. Nada volverá a ser igual.

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Y entonces fallamos, porque la mente ―e incluso las posturas de nuestro cuerpo― pueden precondicionarnos a ello: liberar hormonas y neurotransmisores cuyo influjo en nuestro comportamiento es realmente poderoso.

¿Por qué no podemos fluir sin las ataduras del fracaso?

El maestro zen más importante de Occidente, Taisen Deshimaru, pensaba que el problema reside en que buscamos la libertad en el lugar equivocad. La libertad es la meta a la que todos aspiramos, pero para el maestro Deshimaru era claro que la ambición y el deseo llevan a los individuos, en la sociedad moderna, a fetichizar la libertad: a confundirla con cuestiones como el éxito personal.

Como es imposible alcanzar la libertad a la que refiere el zen mediante ambiciones materiales, es recurrente que nos encontremos frente al fracaso.

La verdadera libertad está en la mente [… ] Incluso cuando mis proyectos fallaran, incluso si toda mi misión fracasara, todavía tendría mi kolomo (ropaje) y mi cabeza rasurada, y podría dormir a un lado del camino.

Buscar la libertad más allá de la propia psique, la cual nos conecta con los otros y con el cosmos, es lo que nos conduce a un irracional miedo al fracaso. No quiere decir que debamos aislarnos para no fallar, sino que debemos construir lo que somos en el mundo material sobre un sólido trabajo subjetivo. 

Sólo así nos podemos dar cuenta de que la única falla importante que podemos cometer es creer que podemos fallar.

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Porque en realidad fallar es algo tan relativo como el tiempo. Lo que percibimos como una falla tenemos que retomarlo como una oportunidad para reflexionar. Fallar debe servirnos para fortalecer la psique, y como un momento para redireccionar nuestras intenciones.

Ray Bradbury lo sintetizó lucidamente en su libro Zen in the Arts of Writing:

No deberías ver hacia atrás para concebir el trabajo que has hecho como una falla. Fallar es rendirse. Pero estás en el medio de un proceso en movimiento. Nada falla entonces. Todo sigue. El trabajo está hecho. Si es bueno, aprenderás de él. Si es malo, aprenderás aún mas. El trabajo hecho es una lección para ser estudiada. No hay falla a menos que uno se detenga.

Las fallas no existen: son sólo una ilusión que nos sirve de barómetro, que pueden ayudarnos a sobrevivir. Pero que sobre todo tienen que impulsarnos a seguir: a fluir.

*Imágenes: Anna Sudit



La NASA graba por primera vez el supersónico sonido de Júpiter (AUDIO)

Por el momento, los científicos concuerdan que Júpiter posee pistas del momento en que se inició el sistema solar y el planeta estaba en formación.

Imagen: National Geographic

Juno, la nave espacial de la NASA, pasó cinco años en el universo para poder llegar a la órbita de Júpiter en búsqueda de desentrañar los misterios del planeta más grande del sistema solar. Con casi cuatro toneladas e impulsada por energía solar, la nave efectuará una serie de 37 sobrevuelos alrededor Júpiter, entre 10 mil y 4 667 km sobre la capa nubosa durante 18 meses. 

En estas primeras vueltas, de 53.5 días, Juno se colocó en una órbita de 14 días que le hará pasar sucesivamente cerca de los polos. Durante lo cual, los instrumentos de la sonda penetraron la capa de nubes con el fin de estudiar las gigantescas auroras boreales, su atmósfera y su magnetósfera. El objetivo es comprender mejor la composición interna del planeta, principalmente sus campos gravitacionales y magnéticas, las emisiones radiométricas de la atmósfera profunda la composición, su estructura térmica y ambiente ionizado. 

Para protegerse de las radiaciones, Juno está cubierta por una sólida armadura de titanio de 172 kilos. Sólo de este modo, la armadura podrá reducir los efectos de las radiaciones hasta 800 más veces que si no estuviera protegida. 

Por el momento, los científicos concuerdan que Júpiter posee pistas del momento en que se inició el sistema solar –y el planeta estaba en formación–, las cuales podrían alcanzar una vez pasada la capa de hidrógeno –90 por ciento de la atmósfera– que actúa como un poderoso conductor eléctrico. Este fenómeno, combinado con la rotación rápida de Júpiter –alrededor de 10 horas terrestres–, generan un campo magnético muy potente que rodea al planeta y que, si no se tiene un debido cuidado, puede amenazar a la sonda. 

Como resultado, los científicos lograron identificar sonidos estremecedores que provenían del campo magnético de Júpiter. Estos sonidos son realmente un “arco de choque” –o sonic boom– causados cuando Juno entró al campo magnético del planeta, el cual protege con gases al planeta de los vientos solares. Este fenómeno se asocia con ondas de choque entre un objeto que viaja más rápido que la velocidad del sonido; por lo que generan grandes cantidades de sonidos energéticos, como si fuera una explosión o una bala supersónica. El sonic boom duró alrededor de 2 horas, cuando Juno se encontraba viajando alrededor de 241 000 km/h.

Dale click aquí para conocer sus estremecedores sonidos: