Descubre estos desmaquillantes caseros que seguramente te encantarán

En caso que estés buscando alternativas más naturales y ecosustentables para desmaquillarte, estas son algunas ideas que, además de brindar un aroma delicioso, también cuidarán la tersura de tu piel facial

Actualmente los productos de limpieza personal cuentan con una cantidad desorbitantes de químicos que no sólo afectan a la salud, también al medio ambiente. Entre los envases de plásticos con PBA y toxinas que introducimos por los poros de la piel, los desmaquillantes comerciales terminan siendo un verdadero problema para el medio ambiente.

En caso que estés buscando alternativas más naturales y ecosustentables para desmaquillarte, estas son algunas ideas que, además de brindar un aroma delicioso, también cuidarán la tersura de tu piel facial:

Desmaquillante con aceite de coco. Derrite en baño maría: 3 cucharadas de aceite de coco, 1 cucharada de aceite de oliva, 1 cucharadita de glicerina y 2 cucharaditas de agua. Retira del fuego y bate durante cinco minutos. Espera que enfríe y guárdalo en un recipiente.

Desmaquillante con cera de abeja. Calienta 120 gr de cera de abeja blanca, 500 ml de aceite de almendras, 1 cucharada de polvo de bórax y 1 taza de agua de rosas. Deja enfriar y colócalo en un recipiente cerrado en el refrigerador.

Desmaquillante de cera de abeja y aceite de coco. En una cacerola, funde 3 cucharadas de cera de abeja, 4 cucharaditas de aceite de coco, 4 cucharaditas de aceite de oliva. Mientras tanto calienta por separado 4 cucharaditas de jugo de pepino y 1/2 cucharaditas de bórax. Mezcla ambas fusiones hasta lograr una masa espesa. Deja enfriar y colócalo en el refrigerador.

Desmaquillante con sal. Con media cucharadita de sal y media taza de agua fría, moja un algodón y remueve el maquillaje de tu rostro. Deja actuar durante dos minutos y enjuaga. Vuelve a repetir con movimientos circulares.

Desmaquillante con yogurt y jugo de limón. Mezcla 2 cucharadas de yogurt y 1/2 cucharada de jugo de limón.



“El libro de la madera”, un manual sensible para el amante de la leña

Literatura y naturaleza: el arte de contar la historia de la leña en Noruega.

A veces son personajes inspirados en la vida diaria, a veces son animales –como el caso de El viejo y el mar, Moby Dick o Lobo estepario. También hay escritores capturados con elementos del paisaje, un río, árboles, que se presentan en la vida y reviven nuestra comunicación con la naturaleza. La literatura da voz a lo inimaginable, especialmente a aquello que está a punto de perderla.

libro de la madera-Norwegian Wood

Algo así le ocurrió a Lars Mytting, un autor noruego que se adentró en el bosque de la escritura para hablar de la leña. En pleno siglo XXI este autor contemporáneo le rinde homenaje a la naturaleza y, como él dice, a su “laborioso acto de amor”, con su libro (El libro de la madera).

El libro de la madera bosques Noruega Lars Mytting

Leemos historias para vivir y revivir con otros tiempos y lugares lejanos y desconocidos o reconocibles y cercanos. Leer es íntimo y a la vez colectivo. A veces los pasamos por alto, pero aún en las tareas más rutinarias, leemos porque queremos entender, porque no queremos dejar de buscar, porque deseamos encontrar el camino a casa o porque queremos conquistar otros países.

Al leer ponemos otro ritmo a nuestras reflexiones y somos muchos personajes. También leer nos seduce por la empatía hacia héroes y heroínas, porque durante el tiempo que transcurre cada página también los lectores dejan de ser anónimos para convertirse en testigos de algo universal.

libro de la madera-Norwegian Wood

Mytting escogió hablar de leña y bosques en tiempos críticos de cambio climático. Nos deja una lección: revalorar el fuego, las cosas que hacen que una casa sea un hogar. Los mismos libros hacen más habitable y más hogareño los lugares que habitamos.

En detalles se reencuentra el sentido que une a la humanidad, como lo expresa el poeta, también noruego, cuando escribe versos sobre el aroma de la leña para decirnos que, “aún hay en el mundo algo digno de confianza.”

libro de la madera-Norwegian Wood

Naturaleza y libros, ¿no es eso lo que hace a la humanidad digna de confianza? En tiempos descubrimientos y aceleración y multitecnologías seguimos conviviendo con fauna y flora, seguimos siendo como unas células sociales agrupadas en torno a la fogata. Necesitamos de herramientas sofisticadas, pero también del hacha para mantenernos calientes. Las ciudades masivas también pueden hacernos sentir a la intemperie, también pueden ser inhóspitas, como antaño lo fueron las tundras, las selvas, los bosques.

Los libros también pueden ser una metáfora de hachas, nos acompañan para salir de la ignorancia, para encontrar las chispas de sabiduría.

 



Orgía de luz: miles de luciérnagas se reúnen para aparearse en los bosques de Japón

Fertilidad, luz y movimiento, todo en un bosque. No muchos escenarios parecieran más atractivos que este, y cuando observamos lo que ahí ocurre entonces se cumplen las expectativas. En el bosque de Nagoya, Japón, durante una corta temporada al año, entre junio y julio, se reúnen cientos de miles de luciérnagas para aparearse, particularmente tras […]

Fertilidad, luz y movimiento, todo en un bosque. No muchos escenarios parecieran más atractivos que este, y cuando observamos lo que ahí ocurre entonces se cumplen las expectativas. En el bosque de Nagoya, Japón, durante una corta temporada al año, entre junio y julio, se reúnen cientos de miles de luciérnagas para aparearse, particularmente tras las tormentas eléctricas.

El espectáculo que se genera con esta danza de amor bio-lumínico es evidentemente onírico. Un sueño finamente confeccionado para estimular los sentidos y acariciar la imaginación, para transportarte a tu niñez o propulsarte hacia un destino incierto pero precioso; todo cortesía de uno sólo de los incontables discursos estéticos de la naturaleza.

Takaaki Ishikawa, autor de algunas de las imágenes que aquí te compartimos, lleva retratando luciérnagas durante años.

Las luciérnagas son criaturas muy delicadas, así que es importante no atraparlas o molestarlas. Cuando alguien ve mis fotografías con frecuencia refieren a escenas que verían en sueños. Yo encuentro a las luciérnagas muy encantadoras. 

Imágenes de larga exposición para grabar en tu memoria las coreografías de las luciérnagas (y recordar que la magia está ahí afuera, siempre latiendo)

 

Imágenes: Kei Nomiyama, 1 y 2; Takaaki Ishikawa, 3-5