Descubre 4 edificios mexicanos ecosustentables que reducen el impacto en el medio ambiente

El diseño arquitectónico mexicano apunta a la ecosustentabilidad, usando energías renovables y materiales de menor impacto ambientales.

México es realmente un país vanguardista cuando nos referimos a la arquitectura, pues no sólo posee diseños empoderantes relativos de una época antigua, también inmuebles singulares y creativos que se fusionan con la personalidad de la orbe.

En los últimos años ha surgido una ola de arte multifuncional que alberga espacios tanto sustentables como rentables. Se trata un diseño arquitectónico mexicano que apunta a la ecosustentabilidad, usando energías renovables y materiales de menor impacto ambientales. El objetivo de esta consciencia ambiental es aprovechar las condiciones climáticas y ambientales, así como optimizar los recursos naturales y sistemas de la edificación, de la zona para proveer edificaciones ecosostenibles. Este tipo de diseños arquitectónicos no sólo pretenden disminuir el impacto en el medio ambiente, también el consumo de energía para calefacción, refrigeración, iluminación, entre otros tipos de gastos energéticos de las construcciones.

En México existe un importante desafío en alcanzar una certificación, una vez que los proyectos sustentables adquieran una mayor fuerza en el país. Mientras tanto, el desarrollo sustentable mexicano posee un organismo internacional certificador que avala los beneficios ambientales que implica la construcción sustentable, el LEED –Liderazgo en Energía y Diseño Ambiental, por sus siglas en inglés).

Actualmente en la ciudad de México existe una serie de proyectos arquitectónicos ecosustentables, los cuales han generado resultados positivos tanto para el bienestar urbano como el cuidado del medio ambiente. Te los compartimos:

Biblioteca Vasconcelos.

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Se trata del máximo ejemplo de arquitectura sustentable en la ciudad, el cual estuvo bajo la coordinación de Alberto Kalach. Este sitio no sólo es ideal para pasar el día al ser una biblioteca pública con diversas actividades culturales, también cuenta con un jardín botánico que tiene el papel de un respiradero urbano. Además, el espacio aprovecha al máximo la iluminación y ventilación natural, pues cuenta con ventanales que permiten la entrada de aire tanto de los jardines, del techo verde como del invernadero.

Edificio Dos Patios.

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Como parte del corporativo Siemens de México, el edificio Dos Patios se ha convertido en el primer proyecto mexicano en obtener la doble certificación de LEED dentro de la categoría “interiores de Edificios Comerciales”. El inmueble fue diseñado por el arquitecto Enrique Macote, en donde existe un sistema de tratamiento de aguas residuales –el cual disminuye el 20 por ciento de la utilización de agua–, un sistema antisismos fabricado con placas transversales que minimizan el impacto de los movimientos telúricos, y un sistema de iluminación de 105 mil luces LED que disminuyen 30 por ciento el consumo de energía eléctrica.

Azotea verde del Infonavit

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En el edificio central del Infonativ existe una azotea verde de 5 000 m2, la cual fue el resultado de un experimento ecológico diseñado exclusivamente para sus empleados. Ahí, los beneficiarios pueden salir a trabajar, jugar football, tomar una clase de yoga, o tomar una ducha con agua caliente de los paneles solares; inclusive se cuenta con un huerto en donde se cultivan numerosos alimentos orgánico y hierbas para el consumo exclusivo de los trabajadores, un área de plantas desérticas y aromáticas, y un espejo de agua con peces. Mientras tanto, los desperdicios de la comida se depositan en una lombricomposta, que se usa como fertilizante natural para plantas.

Hospital Público Dr. Manuel Gea González.

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Ubicado en la Calzada de Tlalpan, el hospital público fue desarrollado por Elegante Embellishments como un proyecto con soluciones cotidianas tanto para la salud como el medio ambiente. Como si pareciera un tejido de células, muy al estilo minimalista, la estética visual del edificio posee una sofisticada edificación que “come” smog y lo convierte en químicos menos tóxicos para el medio ambiente; tales como el dióxido de carbono y agua. Mientras que la pintura de las placas contiene dióxido de titanio, la cual refleja los rayos del sol y divide el smog en pequeñas cantidades de nitrato de calcio, dióxido de carbono y agua.



El hombre que transformó una cueva en su íntimo hogar

Una fusión de bella estridencia orgánica es lo que Angelo Mastroprieto hizo con sus propias manos.

Los casos de personas que han encontrado en la naturaleza su verdadero hogar son muchas. El acto de volverse primitivo, es decir, de regresar al origen que es la naturaleza, siempre habrá de valorarse como un acto heroico y ejemplar para la sociedad en curso. La historia del hombre que hoy habita una cueva no solo prueba lo anterior, sino que demuestra que vivir entre la naturaleza es viable, y se puede hacer con verdadero estilo. 

Angelo Mastropietro se hace llamar el hombre-cueva (o el cavernícola moderno). Él vive ahora en una especie de gruta donde, con sus propias manos (y un presupuesto de cien mil euros), construyó una hermosa casa en las profundidades del bosque Wyre. Según se dice, este onírico ecosistema llego a inspirar a personajes como J.R.R Tolkien, quien a su vez ha influido en destacados arquitectos que hoy día construyen casas sustentables).

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La historia de Mastropietro es poco menos que asombrosa. La esclerosis múltiple que padeció en 2007, parece haber sido uno de los catalizadores para que una antigua cueva de 250 mil millones de años en Worcestershire, Reino Unido, se convirtiera en su nuevo hogar. Para cambiar su estilo de vida y ayudar a su salud, Mastroprieto no sólo invirtió dinero, sino más de mil horas excavando, cortando y rompiendo piedra (entre 70 y 80 toneladas), con la cual además hizo la terraza de cien metros cuadrados. La casa-cueva cuenta tanto con la simplicidad de una cabaña inmersa en la naturaleza, como con algunos imprescindibles de la modernidad (por ejemplo wi-fi). Los materiales usados en su realización la hacen fusionarse orgánicamente (y tal vez mágicamente) con el entorno. 

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Acciones como ésta no sólo cuestionan nuestro actual estilo de vida y sus problemáticas en torno a nuestra salud, también le imprimen soluciones. Es cierto que no todos podemos darnos el lujo que se dio Mastropietro, ni fugarnos a la naturaleza como lo hacen muchos y muchas. Pero sin duda es una praxis inspiradora que nos puede ayudar a reflexionar hacia dónde se está moviendo orgánicamente el mundo, según sus necesidades.  

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Empezar quizás, por vivir una vida más orgánica dentro de las ciudades, para relajar nuestros estilos de vida, podría ser otra opción. Tener un jardín, revolucionar nuestra forma de comer o viajar más seguido hacia la naturaleza también son grandes comienzos. Pero habrá que tener en mente que, todo empieza, como en el caso de Mastropietro, con la inspiración, a lo que debe seguir una firme convicción por llevarlo acabo.

 

 



Mientras EE.UU. se retira del Acuerdo de París, Asia aumenta presupuesto en energías verdes

Para Mark Malloch-Brown, un antiguo diputado de las Naciones Unidas y ahora presidente de la BSDC, considera que si las ciudades asiáticas se enfocan en esta transición verán beneficios tanto económicos como de salud.

Ante la salida de EE.UU. del Acuerdo de París, países de diferentes regiones del mundo decidieron enfrentar el cambio climático desde sus posibilidades. Por ejemplo, los líderes tanto de Francia como de Alemania realizaron una invitación global a cada especialista en el medio ambiente para continuar sus investigaciones y trabajos en sus territorios. Ahora, numerosas ciudades asiáticas han decidido en aumentar la inversión en energías limpias y verdes.

De acuerdo con un reporte realizado por Business and Sustainable Development Commission –BDSC–, ciudades asiáticas han decidido cumplir con los objetivos de desarrollo sustentable establecidos en el Acuerdo de París, previendo una ganancia de 1.5 billones de dólares para el año 2030, con millones de nuevos empleos así como una mejor calidad tanto de vida como de salud. De modo que la inversión del gobierno y del sector privado deberán enfocarse hacia el crecimiento verde y la reducción de la infraestructura de carbón, y así resultar entre los mayores beneficiarios de esta transición hacia energías ecológicas. 

Para Mark Malloch-Brown, un antiguo diputado de las Naciones Unidas y ahora presidente de la BSDC, considera que si las ciudades asiáticas se enfocan en esta transición verán beneficios tanto económicos como de salud. Inclusive Malloch-Brown explica que “Sospecho que [Presidente Trump] estará sorprendido sobre el impacto negativo que tendrá esta decisión en los negocios. Esta retirada no sólo será disrruptivo para los negocios, también será potencialmente peligroso para los ciudadanos. Por tanto él estará cada vez más sorprendido al encontrar que pocos le seguirán con esta decisión.”

En China se ha considerado que esta situación promete ser una oportunidad económica única e irrepetible; pues la transición a energías limpias reducirá el consumo de carbón, beneficiará a la salud, reducirá los gases de efecto invertadero y disminuirán las consecuencias del cambio climático. En especial en áreas como construcción de inmuebles, pues “Mejorar el diseño y las construcciones de los hogares reducirá los costos de operación y brindará una nueva visión al consumo energético del mundo así como a las condiciones ambientales en los próximos años.” Así como en el desarrollo de vehículos eléctricos que ayudarán a transformar las ciudades y a reducir la contaminación del aire. 

La idea es convertir las ciudades de Asia en espacios con “características activas de una economía robusta y oportunidades de una buena vida para los ciudadanos; un ambiente hermoso con comunidades inclusivas y cohesivas; y un sitio limpio, con aire fresco y libre de polución, aguas limpias, y medidas que combatan al cambio climático.” Para ello, los comisionados de la BSDC explican que tanto gobiernos como empresas privadas deberán invertir alrededor de 1.7tn al año para potencializar los beneficios de las energías verdes y alcanzar los objetivos del Acuerdo de París.