Conoce United Businesses, el nuevo modelo económico sustentable

Como civilización humana hemos llegado a un punto en que no es posible mantener una economía cuyo valor más significativo sean las utilidades.

Se dice que la gran última ideología fue el neoliberalismo, el cual alcanzó un desgaste sin precedentes con la crisis económica del 2009. Esta doctrina, privilegiada en Occidente desde la Revolución Francesa, ha llegado a un momento crítico debido al deterioro ecológico y a la persistente inequidad social. La cuarta parte de población más rica del planeta consume la mitad de los recursos disponibles y produce además la mitad de los desechos totales.

Mientras tanto dos mil millones de personas viven en pobreza –la mitad de ellas alimentaria–. Simultáneamente China e India amplían su clase media y estadísticamente, por el ritmo de consumo mundial, nuestro sistema económico resulta insostenible, sobre todo en términos energéticos.

Aunque la energía renovable poco a poco comienza a ser más utilizada e incorporada a proyectos mercantiles, la dependencia al petróleo sigue siendo, a mediano plazo, una lamentable realidad. El calentamiento global y la advertencia científica de desequilibrios ambientales no han sido suficientes para obligar a los países a cambiar los modelos energéticos. Mientras que en el ámbito económico las empresas continúan siendo valuadas en el sistema financiero según las utilidades obtenidas.

Ante este escenario Feike Sijbesma –presidente del Consejo de Agenda Global del Foro Económico Mundial–, ha propuesto un modelo denominado “United Businesses”, el cual generaría una alianza entre gobiernos, sociedad civil y empresas para generar, como parte de la dinámica económica, beneficios sociales y ecológicos para el planeta. En su concepción, una empresa que favorezca en mayor medida estas prácticas tendrá un valor más elevado en el mercado.

La urgencia ecológica, según Feike Sijbesm, está orillando a los gobiernos a que obliguen a las empresas a asumir una responsabilidad directa con el bienestar de las personas y del planeta. Además, advierte la inminente necesidad de un debate que desarrolle nuevos modelos para valuar una empresa, y la urgencia un nuevo paradigma económico. A fin de cuentas recordemos que ningún mercado será realmente ‘libre’ si no prioriza el bienestar común antes que la acumulación de riqueza sectorial.



Esta podría ser la respuesta al mayor problema que enfrenta la humanidad

Priorizar a las personas antes que al capital y promover el modelo de cooperativas debe ser la apuesta de un país que quiere crecer.

La economía social probablemente sea la pieza clave para resolver la desigualdad en el mundo. De acuerdo con Joseph Stiglitz, Nobel de Economía, “si un país quiere crecer, debe apostar por la economía social”, ya no basta con usar índices como el PIB (producto interno bruto) para definir el estado de bienestar de un país:

La economía social va más allá de eso, se trata de cómo esos recursos llegan a la población para atender la desigualdad, principalmente, y esto beneficiará la expectativa de vida, el empleo y en general, la calidad de vida de los ciudadanos.

La ecuanimidad económica es un tema que ha ido cobrando más fuerza en esta época. La palabra ‘proporción’ es básica para encontrar el equilibrio y en este sentido, la desigualdad que ha aumentado en países como Estados Unidos desmiente la promesa del anhelado ‘sueño americano’.

 

¿Qué está pasando en la distribución del ingreso y la riqueza? 

Otra manera de considerar y medir la desigualdad en un país es comparar los ingresos de los que están más arriba con los del trabajador promedio de clase media.

En el documental Desigualdad para todos (Inequity for all), Robert Reich, experto en política económica, explica que en 1978 el trabajador varón típico ganaba $48,000 dólares anuales (con el ajuste por la inflación) mientras que, en promedio, alguien del 1% de la capa más alta ganaba $390,000.

En el 2010, el típico trabajador ganaba aún menos que en 1978, pero quien estaba en la cima ganaba más del doble que antes. Desde hace 5 años, 400 estadounidenses tienen una riqueza mayor que la mitad de la población de Estados Unidos.

Reich señala que una economía estable sólo se logra con una sólida clase media: “El consumo representa el 70% de la economía en EE.UU, y el corazón de ese consumo es la clase media, sin una clase media dinámica y creciente, no se puede sostener”.

¿En qué momento la desigualdad se vuelve un problema?

Si 400 estadounidenses son cada vez más ricos, mientras que la mitad de la población permanece estancada salarialmente, no hay forma de tener una clase media activa y mucho menos hay posibilidad de reducir la brecha de ingresos.

 

La productividad no es proporcional al desarrollo

La productividad continúa al alza en varios países del mundo, incluido Estados Unidos, y eso es visto con buenos ojos, pero el problema es quién se beneficia de esa mayor productividad.

Existe una desconexión entre la productividad de la fuerza laboral y el dinero que se paga al trabajador por cada hora. La desigualdad y el poco enfoque social han llevado a indicadores no deseados para la economía norteamericana.

Y es así como Stiglitz promueve el modelo de cooperativas -que, como figura legal, va cobrando más fuerza a nivel mundial-.

Esto es un síntoma de la llegada de la economía social, la cual busca priorizar a las personas antes que al capital y promover valores de democracia y solidaridad a través del trabajo organizado

Actualmente, hay alrededor de 1,926 cooperativas de 65 países, con una facturación total de 2,623.1 millones de dólares anuales.

Cuando las personas trabajan juntas, se pueden mitigar algunas debilidades del mercado (…) Las cooperativas hacen que los individuos cooperen más, mientras que el mercado los hace más egoístas.

 

Acciones para un futuro mejor

La economía social ha tomado valor en otras esferas como la de la tecnología, en donde Google plantea construir economías circulares en las ciudades como una suerte de proyecto colectivo donde no haya consumidores pasivos, sino agentes activos en todo el proceso económico.

En México existen cooperativas muy conocidas, como la Cooperativa La Cruz Azul o la Sociedad Cooperativa Trabajadores de Pascual, y algunas otras de carácter más comunitario, como la Unión de Cooperativas Tosepan o la Unión de Comunidades Productoras Forestales Zapotecos-Chinantecos de la Sierra (UZACHI), entre otras.

Las fracturas comienzan desde la inequidad, desde la falta de oportunidades para acceder a la educación, lo que provoca más fragmentaciones, como la xenofobia. El poder corrompe y cuando la cantidad de dinero no tiene límite puede degradar, socavar y corromper una democracia.

Tal vez no exista una fórmula para resolver la desigualdad en un instante, pero si somos quienes mueven la economía y ponen las reglas, tenemos el poder para cambiarlas, empezando por la organización y la cooperación que lleven a una economía social.

 

* Collage: Ecoosfera



Google quiere ayudar a crear economías más sustentables y esta es su propuesta

Esta compañía plantea nuevas formas de habitar las ciudades desde formas económicamente sustentables.

Plantear otras alternativas para producir y desarrollarnos como sociedad es incluso un deber hoy día. Las revoluciones económicas —las industriales, y posteriormente la informática—, han implicado un gran progreso para la humanidad, pero también han conducido a la mayor crisis ambiental de la historia. De ahí que, si queremos sobrevivir aún de los mismos recursos naturales, el contexto producir, usar y tirar ya no resulta viable para el presente, y mucho menos para las nuevas generaciones; la cuestión es cambiar el sentido: reducir, rehusar y reciclar. 

En este sentido, vale la pena repensar la economía y las alternativas que existen para que la producción, la distribución y el consumo sean acciones menos depredadoras para el planeta. La compañía Google ha puesto el tema sobre la mesa, y ha planteado la necesidad de una “economía circular” que sustituya a la cadena económica actual.

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Kate Brandt, directora de sustentabilidad en Google, define a la gente detrás de esta compañía como “pensadores de sistemas”. Pero los colaboradores quieren ir más allá de la programación de algoritmos, y ayudar a plantear esta economía circular como una nueva forma de interacción y de movilidad urbana.

¿De qué se trata la economía circular?

Más de la mitad de la población vive actualmente en las ciudades, y el campo ha sufrido un abandono acelerado en casi todos los países del mundo. Para pensar la economía circular, debe partirse de esta situación si se quieren proponer soluciones a los problemas que acarrea la sobrepoblación urbana y el abandono del campo —que entre otras cosas implica una menor producción de cultivos e incluso una pérdida de soberanía alimentaria para las naciones, algo que pone en mayor riesgo a los países en vías de desarrollo—.

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Google plantea por eso construir la economía circular en las ciudades, como una suerte de proyecto colectivo donde no seamos consumidores pasivos, sino agentes activos en todo el proceso económico. Este tipo de economía se sustenta en una especie de resiliencia: en la necesidad de que todo lo que se use vuelva a integrarse de una manera u otra al círculo económico, el cual se ha ido complejizando e incluye actualmente procesos extractivos, de fabricación, de ensamblaje, de transporte y, sobre todo, de grandes desperdicios.

Algunos ejemplos (y por qué es importante)

Ciertamente ya hay algunos avances: los huertos urbanos son un elemento clave de este tipo de economía, en la cual se propone acortar distancias y tratar de producir todo en casa. Por supuesto, esto también implica que las empresas pongan de su parte, y que los procesos de producción estén orientados a proporcionar mercancías de alta calidad que duren el mayor tiempo posible y que puedan ser recicladas —contrario a la llamada “obsolescencia programada” que aplican algunas tramposas empresas—.  Por supuesto, eso implica también evitar consumos innecesarios de manera individual. Como algunos datos lo indican:

En el año 2000 había 700 millones de celulares
En 2015 superaban los 7 mil millones

 

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En esta producción subyacen toneladas de recursos naturales. Y con la tendencia de cambiar de celular cada año, esta cifra (y la de desperdicios) seguirá creciendo. Por eso el consumo responsable tiene un papel importante en la economía circular. Y los actores de cambio deben ser tanto los consumidores de un teléfono como las marcas que están promoviendo su consumo acelerado. 

Qué está haciendo Google

Google, en su funcionamiento interno, ya aplica algunas de las “leyes” de esta economía circular, mismas que incluyen la calidad de vida. Por eso, los edificios de sus domicilios alrededor del mundo están construidos con materiales que no son tóxicos, como sí lo es el asbesto, el cual ha tenido que ser reemplazado en cientos de ciudades, provocando un gasto gigantesco de recursos. Además, en una economía circular, las posibilidades que brinda la tecnología digital que Google genera pueden aprovecharse de maneras novedosas, por ejemplo, en apps que ayuden a calcular la comida en restaurantes y evitar desperdicios, como LeanPath, producida por Google e Ikea.

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Lo próximo que Google hará será que esta tecnología sea de más fácil acceso para más habitantes de las ciudades, y pondrá el ejemplo de distintas formas de economía circular, por ejemplo, en la construcción de edificios sustentables, y en el propio funcionamiento interno de su compañía, lo que implica

“construir principios en la fábrica de Google, en su infraestructura, sus operaciones y su cultura” 

Estos amplios objetivos que nos comparten en la página de la fundación aliada, Ellen Macarthur, buscan irradiarse más allá de los confines de Google como compañía, e impactar en los centros urbanos donde estén instalados. 

Sin embargo, se deben seguir planteando otros objetivos fundamentales, como la repoblación del campo, sin lo cual las ciudades no podrán sobrevivir de manera autónoma, ni siquiera bajo la economía circular. Pero al parecer, y con el papel fundamental que en esto juegan compañías como Google, vamos por buen camino.

Si quieres conocer un poco más, te recomendamos ver este pequeño video de 15 minutos:

 

¿Tú qué opinas?

 

*También en Ecoosfera: ¿Qué viene después del capitalismo? 5 esperanzadoras alternativas