Ciclistas exigen redes de monitoreo del aire en el D.F.

Existe una norma incumplida que dicta que las ciudades con más de 500 mil habitantes deberán instalar centros de monitoreo de la calidad del aire.

Los ciclistas en las ciudades no solo enfrentan una cultura que es producto de años en los que el automóvil ha sido privilegiado en las ciudades. Ello implica el peligro de que la importancia del ciclista aparentemente lleva un valor menor en relación al automovilista. Además de los obstáculos y la mala cultura, naturalmente también los ciclistas enfrentan los estragos de una mala calidad del aire de una manera más directa en comparación con los automovilistas.

En días pasados decenas de ciclistas en el D.F han hecho una protesta muy puntual. Lejos de las generalizaciones, como el mejorar las condiciones para los ciclistas, exigieron que se cumpla la Norma Oficial Mexicana 156 con el fin de que existan redes de monitoreo del aire en las más de 34 ciudades del país con más de 500 mil habitantes.

En México cada año la mala calidad del aire causa la muerte, directa o indirectamente, de hasta 14 mil 700 personas en el país.

Esta protesta es considerada una de las más directas respecto a los derechos, tanto del peatón como de los ciclistas, como miembros de una cuidad que habría de ser pensada en relación a todos.

[La Jornada]

Fotografía principal: indeporte.mx



Conoce la red de ciudadanos pro bici más grande de México: BICIRED

Decenas de colectivos en apoyo al uso de la bicicleta agrupados en esta iniciativa

En México, especialmente durante la última década, ha estado formándose un movimiento importante de ciclistas. Lo anterior ha resultado en que en grandes ciudades como Guadalajara o el DF ya hayan sido instalados, por primera vez, sistemas de bicicletas públicas (cabe apuntar, gracias a la exigencia ciudadana). 

Las personas van descubriendo no sólo beneficios para la salud y el estado emocional como resultado de usar la bici; también, lo idílico que resulta este medio de transporte para llegar más rápido y sin estrés a los lugares que se necesita. Entre este descubrimiento social han emergido en cientos de ciudades, pequeñas y grandes, colectivos que impulsan acciones para promover el uso de las bicicletas en sus respectivos lugares, que van desde la promoción de una cultura de la bicicleta hasta la exigencia a las autoridades para el desarrollo de infraestructura vial pro bici.

De entre estas iniciativas quizá la de mayor alcance, justo porque agrupa en un mismo organismo a numerosos colectivos pro bicicleta, es la Red Nacional de Ciclismo Urbano (BICIRED). Aquí se coordinan acciones para generar cambios en pro del uso de la bicicleta y también se crea una cohesión de información sobre esta cultura, a su vez generada por cada una de las organizaciones. 

En la página de esta organización encontrarás campañas, conferencias, congresos, campamentos, artículos y pronunciamientos. Se trata de una iniciativa para hacer crecer el movimiento de la bicicleta; además, su vinculación hace que se potencien otras  iniciativas similares en objetivos. 

Como ejemplo, una de las campañas más significativas de los últimos meses fue la de “Hazla de Tos”,donde ciclistas de 30 ciudades mexicanas hicieron simultáneamente actos para exigir una mejor calidad del aire y la promoción del uso de la bicicleta. Si estás interesado en unirte a un colectivo pro bici o ser parte de esta fusión de colectivos, puedes buscar mayor información aquí.

El uso de la bicicleta como un medio de activismo silencioso para con el medio ambiente y con uno mismo está creciendo, afortunadamente, aun en un país como México, donde el automóvil llegó a ser un equivocado símbolo de estatus.



Activistas se encargan de mejorar las condiciones para ciclistas en Seattle

Al ver las condiciones viales a las que se exponían, un grupo de ciclistas de Seattle decidió usar activismo “cortés” para proteger su carril en una vía pública.

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En abril, un admirable grupo de ciclistas de Seattle decidió tomar acciones para remarcar lo importante que es garantizar la seguridad de ciclistas, y a la vez, lo fácil que es hacerlo. El grupo, que se hace llamar los Reasonably Polite Seattleites, invirtió $350 USD y un poco de trabajo manual gratuito para instalar torres reflectantes a lo largo del carril para bicicletas de Cherry Street.

La intención de este grupo no era dedicarse a mejorar las calles de Seattle al hacerlas más seguras para los ciclistas y conductores, más bien, era llamar la atención del gobierno —cosa que lograron. Después de instalar las torres con almohadillas desmontables, el grupo escribió una carta al Departamento de Transporte de la ciudad, explicando que las torres eran necesarias ya que mejoraban el tránsito al advertir a los conductores que debían respetar el carril para bicicletas, y además, prevenían que autos y camiones se estacionaran en él.

El gobierno respondió a dicha manifestación pacífica y removió las torres de los ciclistas para instalar unas permanentes de menos altura (ya que estás les ofrecían a los ciclistas más espacio).

Los Reasonably Polite Seattleites ejemplifican el potencial de una iniciativa ciudadana; demostraron que el papel de toda persona es mejorar el espacio en el que viven, e inspiraron al gobierno a actuar, siguiendo su ejemplo.

[Treehugger]