6 remedios caseros para eliminar liendres y piojos

Los piojos no son sólo cosa de niños, también de los adultos responsables de una higiene vital.

Con tan sólo 3 milímetros de largo, los piojos son capaces de agarrarse del cuero cabelludo y succionar nuestra sangre; lo cual resulta muy irritante, prurito y comezón. Por eso es muy común que, cuando un individuo es víctima de pediculosis –infestación de piojos– se rasque continuamente la cabeza, principalmente en la zona de la nuca, detrás de las orejas y la coronilla.

Los piojos no son sólo cosa de niños, también de los adultos responsables de una higiene vital. Para prevenir este tipo de plagas, es importante evitar el contacto directo con una cabeza “infectada”; y en caso que ya haya una plaga en el cuero cabelludo, es indispensable actuar rápido para eliminarlos. Por ello te compartimos una lista de remedios caseros para eliminar liendres y piojos:

  • Aceite esencial de lavanda. Aplícalo directamente sobre el cuero cabelludo y déjalo reposar durante toda la noche. Como parte del tratamiento, cambia y lava la almohada. También puedes usar el aceite esencial de árbol de té, de romero, de geranio, de clavo, de eucalipto o de orégano; sin embargo, en estos casos, dilúyelos en aceite de oliva para aplicar la mezcla directamente. Usa 20 gotas de aceite esencial por cada 50 cucharaditas de aceite de oliva.
  • Plantas medicinales; tales como eucalipto, causia, lavanda o menta. Haz una infusión usando 500 ml de agua y 40 gr de la planta, dejando reposar durante 20 minutos. Cuando esté a temperatura ambiente, cuela la infusión y aplícalo por todo el cabello y el cuero cabelludo; coloca un gorro de ducha, dejando actuar durante una hora. Después lava el cabello de forma habitual y peina con una liendrera.
  • Aceite de oliva. Embadurna el cuero cabelludo y el cabello con aceite de oliva; cubre con un gorro de lucha y déjalo actuar toda la noche. Después lava el cabello y pasa un peine especial para piojos y liendres.
  • Infusión de ruda para piojos. Prepara la infusión con 500 ml de agua y 30 gr de ruda. Cuando comience a hervir, apaga el fuego y agrega la ruda. Tapa y deja reposar durante 20 minutos. Impregna al cabello, cubriendo con un gorro de ducha, y deja reposar durante hora y media.
  • Vinagre de manzana. Sólo impregna bien ese líquido en el cuero cabelludo, coronilla, nuca y detrás de las orejas. Deja reposar durante tres horas, y luego lava el cabello de manera normal. Mientras el cabello está mojado, pasa el peine para piojos por el cabello para eliminar los restos.
  • Aceite de coco. Aplícalo sobre el cuero cabelludo y el pelo. Pon el gorro de ducha o papel film transparente cubriendo bien la cabeza. Deja reposar durante cuatro horas; después lava el cabello y, finalmente, peina con una liendrera.

Cada una de estas alternativas, repite la misma operación durante los siguiente diez días. Recuerda lavar bien tanto el cuero cabelludo como los objetos que entren en contacto con la cabeza como toallas, fundas de almohada, sábanas y cojines.



Caminar para estimular la creatividad: el secreto de estos escritores

La ciencia ha comprobado que este viejo método es infalible.

Desde el furtivo paso de nuestros ancestros nómadas hace milenios hasta el día de hoy, que cada individuo realizó una caminata para llegar hasta donde se encuentra en este preciso momento… No cabe duda que caminar es un acto más poderoso de lo que solemos imaginar. Caminar es arte.

Las mentes más lúcidas de la historia lo han sabido. La sabiduría antigua está repleta de registros sobre las veleidades de caminar, que algunas de las plumas más insólitas del siglo XX supieron recoger y adaptar. Más aún, caminar ha sido el habito favorito de escritores y filósofos por igual: una forma de explorar la mente y desatar la creatividad, sin leyes establecidas. Porque Ernest Hemingway podía relatar que, en un momento dado:

Era más fácil pensar si estaba caminando.

Simplemente porque caminar es una tarea sencilla, cotidiana y casi imperceptible que nos sumerge en una especie de trance –que la psicología llama flujo­–. Es como meditar en movimiento. Sin embargo, cada uno tiene su ritmo; por eso, alguna vez Charles Dickens dijo:

Si no pudiese caminar lejos y rápido, creo que sólo debería explotar y perecer.

A su vez, no podríamos olvidar lo que dijo Henry Thoreau:

Cada caminata es una suerte de cruzada.

Y es que uno se encuentra consigo mismo en esos momentos. Más si caminamos rodeados de naturaleza –sin duda un templo de bienestar–. Una actividad que, por cierto, baja el estrés: sobre todo si caminamos bajo los árboles. Aunque habrá a quien le funcione hacerlo en una ciudad.

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Ferdinand Hodler

Pero el escritor escocés, Kenneth Grahame, también intuía que lo mejor es hacerlo en parajes naturales. En su ensayo The Fellow that Goes Alone se encuentra quizá la prosa más bella dedicada al acto de caminar.

El regalo particular de la naturaleza para el caminante, a través del semi-mecánico acto de caminar ­–un regalo que, por cierto, ningún otro tipo de ejercicio puede transmitir al mismo nivel– es poner a la mente a correr, hacerla locuaz, exaltada, quizás un poco chiflada, ciertamente creativa y suprasensible.

¿Te suena familiar? Quizá tú también has experimentado al caminar lo que estos escritores mencionan. Pero si te queda duda…

La ciencia lo ha confirmado

Varios experimentos hechos por los investigadores Marily Oppezzo y Daniel Schwartz han concluido que caminar desata la creatividad. Luego de estudiar a 200 estudiantes mientras caminaban, pudieron observar que estos mostraban una marcada tendencia al aumento de habilidades creativas.

La investigación de Oppezzo y Schwartz comprendió cuatro experimentos con 176 estudiantes universitarios que completaron tareas utilizadas para evaluar el pensamiento creativo. Tres de los experimentos se basaron en una prueba de creatividad de “pensamiento divergente”.

El pensamiento divergente es un proceso de pensamiento o método utilizado para generar ideas creativas al explorar muchas soluciones posibles. En estos experimentos, los participantes tenían que pensar en usos alternativos para un objeto dado. Se les dieron varios conjuntos de tres objetos y tuvieron cuatro minutos para obtener la mayor cantidad de respuestas posible para cada conjunto. Una respuesta se consideró novedosa si ningún otro participante del grupo la usó.

El estudio encontró que la gran mayoría de los participantes en estos tres experimentos fueron más creativos al caminar que al sentarse. De acuerdo con el estudio, la producción creativa aumentó en un promedio del 60 por ciento cuando la persona caminaba.

Además, también se ha comprobado que caminar nos hace más inteligentes… Así que razones sobran para salir a dar un paseo ya.

*Imagen principal: Ernest Hemingway practicando su caminata “lambeth”, popularizada por el musical Me and My Girl